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¿Qué se celebra el 2 de agosto en Ecuador? Relato de la masacre está en archivos eclesiásticos

En el Museo Alberto Mena Caamaño se recrea una trágica escena del proceso independentista ecuatoriano, en el cual se intentó contener el desánimo en contra de la corona española. Foto: Archivo / El Comercio.

Mucho se ha escrito sobre la masacre del 2 de Agosto de 1810, tomando como referencia los documentos llamados “oficiales” que han servido de base para hacer estudios y deducciones. A pesar de ello, esta jornada no termina tan solo en las referencias que se guardan en el Archivo Nacional de Historia y otros repositorios; día a día se hallan nuevas evidencias que concluyen en la triste masacre.

En términos generales, se conoce que luego del Primer Grito de la Independencia del 10 de Agosto de 1809, cuya celebración está próxima, las autoridades españolas persiguieron sin descanso a los “insurgentes”. Ellos buscaban acabar con la insurrección que se había producido en las colonias españolas.

“Los desleales buscan desesperadamente librarse del bendecido yugo que les ha dado bienestar y fortuna, manteniéndolos en una línea de prestigio y dignidad gracias a sus padres nacidos en la Península, que son quienes mantienen intacta la sangre noble al ser españoles; en tanto que los nacidos en estas tierras no tienen el mismo privilegio; sin embargo, por ser hijos de europeos gozan de la delicia del protectorado que el Rey N.S les concede…” (Nicholas Bursage, ‘La ingratitud americana’, 1876).

Este punto de vista puede darnos la idea del porqué los criollos se sublevaron contra España. No podían tener los mismos derechos y privilegios de los españoles por la sola razón de haber nacido en América.

Dos lados de la historia

Es importante considerar que la mayoría de noticias sobre los hechos independentistas han sido tomados de fuentes primarias dejadas por militares y autoridades civiles. Pero se debe tomar en cuenta que “numerosas referencias se hallan refundidas hasta nuestros días en los archivos eclesiásticos y en no pocos particulares, las cuales no ven la luz por circunstancias tanto eclesiales cuanto familiares, privando de nuevas noticias sobre tal o cual episodio de comienzos del siglo XIX” (Juan Riquelme).

Efectivamente, en la mente y corazón de la mayoría de ecuatorianos se encuentra la figura dolorosa de los patriotas del 2 de Agosto de 1810. Ellos fueron acribillados por las huestes españolas por mandato del presidente de la Audiencia de Quito, Manuel Ruiz Urriés de Castilla y Pujadas. Fue un acto de represión por su “alevoso” intento de lograr su independencia.

Un documento que estuvo en poder del historiador padre Luis Octavio Proaño y que ahora debe reposar en el archivo general del Convento Máximo de los frailes mercedarios en Quito, se refiere al informe de Fr. Mariano Ontaneda, religioso patriota, dirigido el 27 de julio de 1810 al padre Antonio Albán, Provincial de la Orden. Este fue perseguido por las autoridades peninsulares por su aporte a la insurrección. Siguiéndole acción ante el Superior General con sede en Roma, para ser destituido de su autoridad. Su gestión aún duraba por lo menos de dos a tres años.

No podemos olvidar que los mercedarios denunciaron a los patriotas reunidos en la hacienda Chillo Jijón en diciembre de 1808 ante el conde Ruiz de Castilla. Es por esta razón por la que se les instauró juicio sumario que, a la postre, permitió el encarcelamiento de varios de ellos. Esto produjo graves incidentes al interior del convento entre curas patriotas y realistas.

Ataque y contrataque

Como producto de las primeras detenciones, varios de los complotados fueron recluidos en un pequeño cuarto que había en el campanario de la iglesia de La Merced, lugar que era ocupado por un sacristán. Se trataba de un sitio obscuro y aislado del resto del edificio monacal.

“(Su paternidad reverendísima) le informo que vanos han sido mis esfuerzos por llegar hasta las víctimas que se hallan recluidas en el Cuartel Real por impedirlo de manera absoluta los zambos limeños, quienes exigen que por cada preso se les gratifique con 10 pesos de plata para hacer pasar uno por uno a fin de confesar a los presos. He recurrido al Sr. Obispo, pero los negros se ríen de ello y amenazan con sacarme con violencia (…) creo que estos pobres hombres serán sacrificados de un momento a otro”, se lee en el documento.

“Me enteré de que hay movimientos fuertes de gentes de los barrios para atacar al cuartel, motivados por familiares y amigos de los detenidos. Creo que de un momento a otro se dará la revuelta. El problema es que el pueblo está desarmado y la única arma que tienen es su coraje a indignación. Ayer mismo un negro entró a la carnicería de un matarife y se llevó toda la carne, no sin antes propiciado una buena paliza al infeliz dueño. Conozco que en San Sebastián y otros barrios estos malandros cometen toda clase de infamias contra la gente a la cual le han robado miles de pesos, así como alhajas y el honor de numerosas doncellas” (Archivo convento la Merced).

El 2 de agosto, numerosa gente pretendió atacar el cuartel de los soldados de Lima, quienes respondieron asesinando a mansalva, no solo a los recluidos en el sitio, sino provocando una matanza a numerosos quiteños.

Conclusiones

-Entre 200 y 300 personas fueron asesinadas en las calles y cuarteles de Quito, el 2 de Agosto de 1810.

-En la matanza murieron ilustres quiteños y patriotas como Francisco Javier Ascázubi, Manuel Cajías, Mariano Villalobos, Anastasio Olea, Vicente Melo, Nicolás Aguilera, Juan Pablo Arenas, Juan Salinas.

-Las acciones fueron ordenadas por el conde Manuel Ruiz de Urriés y Castilla en represalia a las acciones independentistas ejecutadas el 10 de Agosto de 1809.

-Dentro de la Iglesia Católica hubo un facción que estuvo a favor del proceso independentista, pero también fueron algunos curas de la época, sobre todo quienes recibían favores de la Corona española, quienes denunciaron a los patriotas.

-Los criollos se sublevaron en contra de España porque no accedían a los mismos derechos y privilegios de la gente que había nacido en Europa. Al ser de América, eran considerados como gente de menor rango.

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Posted by El Comercio on Tuesday, August 2, 2022