21 de enero de 2021 00:00

El nuevo coronavirus puso un paréntesis a las muestras de afecto

Uno de los efectos del abrazo es regular las emociones. Da calma, bienestar y sensación de apoyo y compañía. Foto: Freepik

Uno de los efectos del abrazo es regular las emociones. Da calma, bienestar y sensación de apoyo y compañía. Foto: Freepik

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Ana Cristina Alvarado
Redactora (I)
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Cada 21 de enero se celebra el Día del Abrazo. En esta ocasión adquiere una connotación especial por la pandemia.

“La naturaleza del ser humano requiere de contacto físico para sobrevivir”, dice Teresa Borja, PhD en Psicología y docente de la Universidad San Francisco de Quito.

Los abrazos y caricias consentidas provocan la liberación de oxitocina. Una de las funciones de esta hormona es activar las áreas del cerebro conectadas con el vínculo afectivo, es decir, permite sentir amor por el otro.

Debido al aislamiento para evitar la propagación del covid-19, las personas pueden llegar a tener una falta de ­vínculos afectivos y sentir que no son queridas.

Esta deficiencia se relaciona con la depresión y la ansiedad. También dificulta la regulación de emociones. La cercanía con otra persona, de acuerdo con Borja, puede aliviar el miedo, la vergüenza y la ira. Además, estimula muchas otras sustancias en el cerebro, como las endorfinas, que generan bienestar y alivian el dolor.

Susana Tito, presidenta de la Sociedad Ecuatoriana de Geriatría y Gerontología, dice que la falta de contacto físico también puede empeorar el cuadro de las enfermedades existentes y promover la aparición de nuevos malestares.

El contacto físico ayuda a consolidar los vínculos en las relaciones familiares, románticas o de amistad. Foto: Freepik

El contacto físico ayuda a consolidar los vínculos en las relaciones familiares, románticas o de amistad. Foto: Freepik

La cercanía emocional es importante en todas las edades. Tito explica que los niños que no reciben mimos ni caricias ni abrazos pueden sufrir de fallo de medro, es decir, dejan de crecer a la par que los niños de sus mismos sexo y edad. Su desarrollo mental y emocional también se afectaría.

La pandemia ha hecho que los padres pasen más tiempo con los niños, beneficiando su desarrollo. Sin embargo, otros grupos etarios han sido muy golpeados. Los adolescentes y jóvenes, por ejemplo, están en una edad en la que la amistad y el enamoramiento son muy necesarios.

“Si la familia en la que viven y conviven es amorosa, afectiva y cercana, el efecto es menos fuerte”, dice Borja. Aconseja que los padres sean pacientes y ofrezcan escucha, validación y compañía. Igualmente, advierte sobre la importancia de que se les permita a los adolescentes mantener el contacto con sus amigos a través de mensajes y videollamadas.

La gente de la tercera edad se encuentra entre las afectadas en torno a los abrazos. “La presencia de hijos y nietos baja el sentimiento de aislamiento que se provoca con la edad y disminuye la posibilidad de enfermar y morir”, dice Tito.

Borja recuerda que esta es una época de priorizar el cuidado de los seres más cercanos. Esto puede lograrse a través de la creación de burbujas familiares.

En la misma línea, Tito aconseja evitar las visitas a personas vulnerables, si se ha estado expuesto a aglomeraciones o a reuniones sociales, y más si se presentan síntomas relacionados con el covid-19.

En la visita hay que lavarse las manos al llegar y usar mascarillas N95 o quirúrgicas. Abrazos frontales y besos son desaconsejados, pero se puede optar por acariciar o sostener las manos del adulto mayor con guantes. “Hay que estar presente en la vida de nuestros padres y abuelos. No se ama solamente por Zoom o por teléfono”, concluye Tito.

No olvide

En la pandemia se recomienda abrazar, acariciar y escuchar más a las personas del círculo familiar íntimo.

Abandonar a los ancianos puede ser fatal. Se recomienda visitarlos con frecuencia, con distancia de 2 metros.

La ciencia ha demostrado que un abrazo libera mayor cantidad de dopamina, serotonina y oxitocina.

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