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La mascarilla no protege del efecto dañino de la radiación solar

El uso de protector solar previene las quemaduras y el cáncer de piel. Foto: Freepik

Ciudades de la Sierra como Quito ya disfrutan de cielos despejados y de días soleados. Con el inicio del verano, las actividades al aire libre y las visitas a balnearios se multiplican.

Si bien tras más de un año de pandemia muchos están desesperados por disfrutar de los espacios abiertos, es necesario recordar las medidas de fotoprotección para evitar quemaduras y cáncer de piel.

Uno de los primeros puntos a considerar es que la mascarilla, de uso obligatorio en espacios públicos para evitar la propagación del covid-19, no protege de la radiación solar. En esto concuerdan las dermatólogas Julia Cabezas y Cindy Burbano.

Esta prenda proporciona una falsa sensación de seguridad ante la radiación solar, pues parecería que actúa como una barrera física para los rayos. Sin embargo, su tejido no es lo suficientemente tupido y, por lo tanto, permite que rayos dañinos UV lleguen a la piel del rostro.

Se recomienda usar protector solar bajo la mascarilla, de preferencia uno fluido y que no tenga color, pues ese tipo de productos tienden a ser oclusivos, aconseja Cabezas, quien es docente de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

Para evitar el ‘maskné’, un tipo de brote producido por el uso constante de mascarillas, Burbano, docente de la Universidad Internacional del Ecuador, indica que se debe preparar la piel al iniciar el día, es decir, asearla con agua templada y limpiadores faciales, aplicar una crema hidratante y finalizar con el uso de protector solar. Este producto debe reaplicarse al menos dos veces más a lo largo del día para una buena protección.

Las mascarillas no evitan que los rayos UV lleguen a la piel del rostro. Foto: Freepik

Una rutina similar hay que repetir al finalizar el día, para retirar la suciedad que pudo haberse acumulado y rehidratar la piel. Igualmente, Burbano sugiere usar agua termal, un producto que ayuda a refrescar, hidratar y calmar la piel.

El siguiente punto a tomar en cuenta en este verano es el peligro de la exposición solar intermitente. Cabezas explica que, debido a la pandemia, las personas se han expuesto menos al aire libre a lo largo de este año. Esto ha provocado que la piel se adelgace y disminuya la cantidad de melanina preformada, o sea, el pigmento que defiende al cuerpo de la radiación.

Ahora que se retoma la exposición al sol, se corre más riesgo de sufrir quemaduras solares y, a la larga, cáncer de piel. Por eso es más importante que nunca seguir las recomendaciones de fotoprotección detalladas por los especialistas.

Se debe evitar la exposición al sol en los horarios de mayor radiación, entre las 10:00 y las 15:00. También usar ropa holgada de tela tupida o ropa con protección UV; vestir gorra o sombrero y gafas; permanecer en la sombra. Utilizar abundante crema solar de factor 50 y reaplicarse cada dos horas mientras esté al aire libre.

El consumo de agua a lo largo del día evitará la deshidratación, pero al finalizar el día es necesario aplicar emolientes para ayudar en la recuperación de la piel. Esta rutina es especialmente recomendada para personas con piel sensible o que tengan antecedentes de dermatitis.

El último punto sobre la fotoprotección en este verano es el cuidado de las manos. Esta parte del cuerpo suele ser descuidada, ya que su piel tiende a ser resistente a los agentes externos. Sin embargo, el lavado y el uso de desinfectantes de manera constante han sensibilizado esta zona. Por ello, Burbano recomienda aplicar crema hidratante y protector solar después del lavado de manos. Así se evitarán quemaduras, manchas y otros daños.

Para finalizar, Cabezas recuerda que las quemaduras por exposición intermitente y la exposición solar acumulada son factores de riesgo para el cáncer de piel, una enfermedad que suele aparecer en la tercera edad y que cada vez se presenta en pacientes más jóvenes.

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