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Una guía para una observación respetuosa de los osos

Los osos de anteojos habitan en los páramos andinos y bosques nublados. Foto: Cortesía Lucas Bustamante, Biólogo y fotógrafo/ INSTAGRAM: @luksth

La temporada de los osos se inició en Maquipucuna, reserva ecológica privada ubicada en Nanegal, a dos horas en auto desde Quito.

En la red social Twitter contaron que se extenderá hasta finales de noviembre, aproximadamente. Los osos de anteojos llegan a ese lugar -explica Armando Castellanos, presidente de la Fundación Oso Andino- seducidos por un tipo de aguacatillo. Les encanta y en ese sector abunda en esta temporada del año.

Ahí se los observa caminando o trepando árboles; escalan con mucha facilidad. La experiencia es única y por eso Maquipucuna ha ganado popularidad.

Sin embargo, aclara Castellanos, las personas pueden encontrarse con esos animales silvestres durante todo el año en lugares como el Parque Nacional Cayambe-Coca o en el Mirador del Oso, en Ibarra. La gente también los ha visto en el Pululahua y hasta en el Teleférico.

Los osos habitan en todo el Callejón Interandino: oriente y occidente. La clave para ‘disfrutarlos’ está en cumplir con ciertas medidas de seguridad, por el bien del animal y, claro, de los turistas. La primera medida, destaca el biólogo Santiago Molina, es respetar el espacio del animal. Ellos son muy tímidos; se asustan con facilidad y si se ven amenazados podrían atacar, sobre todo cuando se trata de madres con crías. “Ahí lo recomendable es alejarse lentamente, sin darle la espalda al animal”, explica.

Un macho adulto, parado, puede medir hasta 2,20 metros de altura. El peso promedio es de 170-180 kilos. Hasta el momento -reconocen los dos expertos en osos- no existen registros de ataques a humanos.

Los osos de anteojos en Ecuador. Imagen: EL COMERCIO
Los osos de anteojos en Ecuador. Imagen: EL COMERCIO

Luego, si opta por visitar el Parque Cayambe-Coca, por ejemplo, se recomienda hacerlo en compañía de un guía capacitado. Ellos sabrán cómo actuar durante un ‘cara a cara’ con un oso. Están totalmente prohibidas las ‘selfies’, son “un riesgo innecesario”, menciona Castellanos.

En ese parque, con 30 000 hectáreas, hay alrededor de 70 osos, según los registros de los últimos seis años. En el país, afirma Molina, se estima que existen cerca de 2 000 ejemplares. Parece una cifra considerable, pero lo cierto es que en Ecuador los osos andinos se encuentran en la lista de animales en peligro de extinción.

De ahí la necesidad de cuidarlos. Cuando las personas invaden su espacio, estos animales, con el tiempo, podrían ganar confianza con los humanos. Aquello los vuelve vulnerables. “El ecuatoriano no está preparado. ¿Qué hace una persona cuando se encuentra con un perro? Le lanza piedras”, reflexiona Molina.

Para observarlos, aunque sea apoyados en un largavista, también resulta necesario cuidar su hábitat. Así tendrán alimento a la mano y no se verán en la necesidad de exponerse.

En los páramos, los osos comen achupallas, de la familia de las piñas (es el 90% de la dieta); mientras que en los bosques nublados consumen chusquea, un tipo de bambú (70-75% de la dieta). En la lista de alimentos también está el aguacatillo, aguacate y maíz.

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