Tema

Pablo Ortiz García

A Sixto

Intenté llegar al Salón de la Ciudad, en el Centro Histórico de Quito, para honrar la memoria de ese gran ciudadano que fue Sixto Durán Ballén. No logré el objetivo porque una disposición gubernamental a la Policía Nacional, hizo que los uniformados no dejen pasar a los muchos ciudadanos que tenían mi misma intención. Eran las 09:00 del jueves pasado y a pesar de los argumentos, la vestimenta obscura, el dolor expresado por la gente que quería visitarlo por última vez, los “chapitas” no dejaron circular hacia la Plaza de la Independencia. No logré presentar mi respeto y admiración a ese hombre bueno de corazón, que lo demostró en su extensa actividad terrenal. Fui hasta el Quito Antiguo porque quería honrar lo que usted, Sixto, representó en su accionar político, y por lo todo lo que ejecutó en beneficio de Ecuador.

Devuélvanos

portiz@elcomercio.org Devuélvanos la Patria, antes una sola y tricolor, no verde aguada, donde no impere el insulto, donde haya cabida al disenso y, por ello mismo, al acuerdo, a la conjunción de varios pensamientos y voluntades diversas. Devuélvanos la visión del bien común, la equidad, la justicia, la igualdad como único norte de la acción de los gobernantes; donde no reine la corrupción y el hambre del bolsillo como el apetecible propósito para firmar contratos en los que se comprometen fondos públicos.

Renace Argentina

Pocos días después del triunfo de Mauricio Macri y, por tanto, de haberse consagrado como presidente de la República de Argentina, llegué a esa nación.

Manos percudidas

Preocupan las declaraciones que el Presidente de la República ha realizado en un par de sabatinas. En la del sábado pasado se refirió a lo que ha circulado en las redes sociales sobre Ramiro González. El Mandatario mencionó que se ha dicho que es ladrón, “que devuelva toda la plata que robó”.

El boxeador

Se perdió. Extravió los papeles que los gobernantes deben desempeñar. Se olvidó que un grupo de ecuatorianos lo eligió Presidente de la República, no boxeador, y menos aún, para peleador callejero. Tampoco para que actúe como se lo hacía en el colegio cuando entre estudiantes surgía algún problema: uno de ellos conminaba a otro a encontrarse a la salida para “darse de quiños”, y así solucionar cualquier inconveniente hormonal de la descansada, despreocupada y alegre adolescencia.

‘Manuelas’, entre otras

Las “mujeres femeninas”, es decir, aquellas damas y agrupaciones compuestas por señoras que suelen estar presentes en los eventos organizados en defensa de sus derechos en todo ámbito de la actividad humana, se han olvidado que Ecuador fue el primer país en Hispanoamérica que reconoció (por no utilizar el término “otorgó”, que no me parece apropiado ni correcto), el sufragio femenino. Esto que ahora señalo lo recordé al finalizar la lectura de la biografía novelada de Francisco Ochoa Ortiz (no es pariente de quien redacta este artículo), obra escrita por la señora Carmen Espinosa Ochoa.

Ideas libres tras las rejas

Cuando se lee lo que pasa en Venezuela, se da cuenta que esa República está al borde del colapso social, político, económico. La gente que puede huye de un país en que el poder de unos cuantos ineptos arrasó con la riqueza de una nación que se encontraba, antes de la llegada del golpista de Chávez al gobierno, muy bien ubicada en el contexto internacional: generaba riqueza, había libertades, la pobreza disminuía. Existía seguridad, lo que hoy es una utopía. La mayoría de sus presidentes era gente preparada, con las excepciones conocidas como la del hoy finadito coronel.

‘Dejen de prohibir…’

Érase una vez un país en donde las leyes eran aplicadas y observadas por la gran mayoría de la gente que lo habitaba, hasta que llegó lo que se autodenominó, pomposamente, Revolución Ciudadana, que durante ocho años de atropellos mandó al traste la institucionalidad de la nación, y consiguió que las leyes expedidas por el líder fueran instrumento de persecución a todos aquellos que discrepaban con sus ideas.

Suenan los vasos

La gente está cansada de la forma como gobiernan el país. Ha tenido paciencia por años. La población protesta. Antes eran pequeñas muestras de inconformidad expresadas a través de una mala palabra; o de un signo obsceno; o en un plantón. Ahora, las manifestaciones en contra de Alianza País y sus líderes se dan casi a diario y en toda la Patria.

Sin ofender

¡Qué ofensivas declaraciones contra el pueblo de Quito las realizadas por una asambleísta perteneciente a Alianza País! En una entrevista dijo: “Tuve la oportunidad de estar en la Shyris y yo lo que sentí fue odio, odio en jóvenes bajo los efectos del alcohol, bajo los efectos del consumo de sustancias, odio…”. ¿En dónde habrá estado esta mujer?

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