Visas para los venezolanos, asunto humanitario

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Miércoles 31 de julio 2019

El 26 de julio, el Presidente de la República emitió el decreto 826 para proceder a la regularización de miles de venezolanos que están en el Ecuador.

Ellos son desplazados, por la crisis de su país durante años y en distintas etapas, a varios países del mundo. Los primeros que salieron ante el esperpento del gobierno de Hugo Chávez fueron empresarios e inversionistas. Muchos viajaron a EE.UU., Panamá y Colombia, mayormente.

Luego fueron saliendo los profesionales, aquellos que también tomaron fuerza y se fueron en busca de un futuro mejor. Era una opción de vida.

Luego de años de chavismo y la represión, falta de alimentos y libertades se fueron personas de menores recursos y hasta muchos pobres.

No hay trabajo, no hay comida y la represión de la dictadura de Nicolás Maduro es insoportable.

Ecuador fue una casa abierta en vista de la vigente ciudadanía universal - ver análisis de página contigua- que ahora se piensa acotar y regular. Otra veleidad del discurso del Régimen anterior corregida a regañadientes.

Ahora llega un plazo para hacer un registro coherente, amnistiar con condonaciones a quienes no tienen sus papeles en regla. Se trata de no cobrar las multas, para quien no tienen trabajo o recibe ingresos magros eso supone una cifra inalcanzable.

Se entregará una visa humanitaria. Ecuador mantiene así una línea solidaria pero responsable frente a sub registros y a otros problemas sociales que van in crescendo. Falta trabajo, educación, asistencia en salud.

Hay tensiones y hasta brotes de xenofobia frente a la mendicidad y ciertos aspectos violentos.

El Ministerio de Inclusión publicó una encuesta reveladora, alrededor del 50% en ciudades como Quito, Guayaquil y Cuenca buscan quedase. El Ecuador debe aprender la historia de la solidaridad que sus hijos recibieron en otros países. Estados Unidos, Chile, España, Italia han acogido ecuatorianos. Pero también Venezuela en sus épocas de bonanza petrolera y gobiernos democráticos fueron una casa abierta. La respuesta de ahora es una salida bien trazada, inteligente y que cabe acompañar.