El terrorismo islámico sigue acosando a Francia

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Sábado 31 de octubre 2020

La sangre manchó una vez más a Francia. Esta ocasión tres personas fueron atacadas por un joven que repetía que ‘Alá es grande’. El brutal apuñalamiento fue en el interior de la iglesia de Notre Dame (Nuestra Señora) de Niza.

Una mujer cayó muerta, degollada dentro del templo católico. Otra alcanzó a llegar a una cafetería antes de morir. El sacristán fue otra víctima mortal de la intolerancia religiosa.

Pero estos ataques sobrevienen luego de que hace dos semanas un profesor, Samuel Paty, fue atacado inmisericordemente y asesinado. Su pecado: haber tratado en una clase sobre la libertad de expresión y hacerlo exhibiendo caricaturas de la famosa revista Charlie Hebdo.

Paty mostró una caricatura de Mahoma en clases y el ‘bulliyng’ de las redes sociales tuvo una secuela. Lo acribillaron a balazos.

La revista sufrió un atentado terrorista por usar en algunas de sus viñetas la imagen del profeta de la religión islámica en 2015. Muchos fanáticos lo censuraron y no encontraron nada mejor que apoyar una matanza. 12 personas murieron. Francia no se ha curado de esa herida y ahora sufre nuevos atentados criminales.

El presidente turco, Recept Erdogan, amenazó a Francia con un juicio por la publicación de una caricatura suya en paños menores. Francia es un país donde la libertad de expresión se respeta y el presidente Emanuel Macron reaccionó con firmeza.

Además, repudió esta nueva matanza y ordenó reforzar calles, plazas y cercanías de iglesias católicas en previsión de nuevos atentados.

Macron prometió proteger a los ciudadanos y actuar con rigor. Los actos terroristas se han repetido de forma seguida y con violencia extrema en ciudades europeas y del mundo musulmán en los últimos años.

El respeto a la profesión de fe debe ir aparejado a los respetos elementales de la libertad de expresión. Vivir otra vez una suerte de guerra religiosa no cabe a estas altura; recrear la dicotomía entre civilización y barbarie no tiene razón de ser y el sacrificio de vidas es intolerable.

Es un alto precio que pagan inocentes en nombre de las libertades.