La segunda ola en Europa, con repercusión global

valore
Descrición
Indignado 1
Triste 21
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 1
Domingo 25 de octubre 2020

Este fin de semana trajo malas noticias para Europa. España superó la barrera del millón de personas infectadas y las proyecciones son pesimistas. Francia ya sobrepasó el millón.

En el país galo se cuentan 43 000 infecciones diarias. Fue, en la primera etapa, uno de los países que sufrió más estragos, tras Italia y España. Ahora la mitad de las 5 000 camas del sistema de salud las ocupan pacientes con covid-19. Son datos del Consejo Científico del Gobierno.

En España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, admite que hay un millón de casos pero confiesa que puede haber un subregistro. Los contagios podrían ser tres millones.

España tiene comunidades críticas, como Castilla-León o Valencia, donde el confinamiento parece ser la única salida. El drama es evidente. Se espera lo peor en la estación invernal que se avecina, según la OMS.

Varios altos cargos comunitarios en ese país han dicho que el dilema es angustiante. Confinamiento y encierro o bancarrota de empresas. España es un país cuya economía se mueve en parte por el turismo.

Los viajes internos se han atenuado; por miedo o carencias el turista se ha quedado en casa, pero el problema es que tampoco llegan de Europa y ni se diga desde países de otros continentes. Más quiebras de hoteles y restaurantes, más desempleo, es algo que está a la vista.

Otros países críticos son Bélgica o Polonia, distantes de los centros neurálgicos del continente pero con alarmas preocupantes. Y hasta Alemania tuvo que ir hace poco tiempo y por primera vez, por el molesto camino del confinamiento.

Llama la atención el anuncio de Eslovaquia de aplicar pruebas rápidas este fin de semana a toda su población, 5,5 millones. China procesó en cinco días las pruebas de ácido nucleico tomadas a casi 11 millones de habitantes. Sin duda, hay diferencias abismales con nuestros países.

Entre el rebrote de una segunda ola, la crisis y las personas que se resisten al uso de la mascarilla, Europa afronta un momento crítico que, inevitablemente, tiene repercusiones económicas y sanitarias globales.