Los estragos del fuerte invierno y la imprevisión

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Sábado 09 de marzo 2019

La lluvia fuerte desnuda las debilidades de un país donde la topografía arrugada y quebrada marca lo cotidiano.

Estamos afrontando en varias provincias fuertes aguaceros. El agua alimenta los caudales de los ríos y los cauces se desbordan. Los daños a viviendas y sembradíos son graves.

La cuenta oficial de la temporada invernal -en nuestro país caracterizada por ser época lluviosa- deja hasta aquí y desde octubre, 14 muertes.

Además, miles de hectáreas de cultivos ya se perdieron. Árboles y bestias se fueron con la correntada.

Los linderos volverán a levantarse. Vendrá el secano, algún día llegará el verano y volverá la siembra, la cosecha será fecunda. Esto es cíclico.

Hoy la tragedia humana cobra rostro de gente humilde. Muchos perdieron sus enseres. Casas con paredes derrumbadas. Televisores, refrigeradoras y cocinas que nadan en habitaciones anegadas.

Y todo pasa también por una infraestructura muy afectada. Carreteras con tramos destruidos, sin las mesas que las sustenten, puentes caídos.

La cuenta seguirá por dos o tres meses. Y eso que estamos hablando de un ‘Niño’ que se advirtió como débil frente a otros, devastadores.

Por lo pronto, el Servicio Nacional de Gestión de Riesgos declaró en alerta naranja a provincias como Manabí y Los Ríos. 8 cantones manabitas están en emergencia. Las viviendas de 1 534 personas están afectadas. También se ha destruido la infraestructura de 4 escuelas.

Cuando cada año llueve y no para, y vuelven las preguntas sobre la previsión. Hay que impedir que se construya en los caudales secos de los ríos porque por ahí algún día correrá agua. Volverá a correr.

Y retorna la interrogante sobre la planificación de las grandes represas para acumular agua, encauzar los embalses y controlar los torrentes, generar energía y procurar bienestar a las personas, cuidar sus bienes y preservar los instrumentos de cosecha y cultivo.

Millones de dólares gastados en una infraestructura que habrá que reconstruir. La planificación es esencial. Pero es urgente hacerlo bien.