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La estrategia constante de la defensa del exvicepresidente Jorge Glas ha sido recurrir al hábeas corpus. Desde el 2017 ha presentado en al menos 9 ocasiones este recurso constitucional.
Por ejemplo, en esta semana, el exfuncionario correísta solicitó dos nuevos hábeas corpus. Sin embargo, el 17 de agosto del 2022 se conoció que ambas acciones constitucionales fueron rechazadas. La primera solicitud la resolvió la jueza de Quito, Soledad Manosalvas.
La magistrada inadmitió el recurso. Dijo que el hábeas corpus no sirve para “verificar o ejecutar el cumplimiento de una sentencia, ya que las garantías jurisdiccionales tienen su propia individualización, naturaleza jurídica, objetivos y finalidades diferentes”.
El segundo pedido recayó sobre el juez Luis Jácome. Él también negó el pedido. En su resolución dijo: “Lo que se pretende en el fondo es que este Juzgado ejecute una decisión judicial, que ha sido emitida por otras autoridades de justicia, hecho que no configura el objetivo de esta acción constitucional”.
El objetivo de la defensa de Glas era que se ejecute la boleta de excarcelación emitida por el juez de Portoviejo, Banny Molina. De esa forma, su cliente podría salir de la Cárcel 4 de Quito, donde está recluido.
Precisamente, el pasado 5 de agosto, el magistrado Molina otorgó un hábeas corpus a Glas, Daniel Salcedo y una tercera persona. Además, ordenó su inmediata liberación. Sin embargo, las boletas de excarcelación aún no se hacen efectivas porque el Servicio Nacional de Atención Integral a Privados de la Libertad (SNAI) detectó presuntas “inconsistencias” en esos documentos.
El SNAI apeló la decisión del juez Molina y solicitó la nulidad. Ahora este caso cayó en manos de un Tribunal de la Corte Provincial de Justicia de Manabí. Aún no existe fecha para que se realice la audiencia de apelación.
Hay dos escenarios posibles para Glas durante esa diligencia. Primero, los jueces podrían ratificar el hábeas corpus otorgado por Molina y disponer la libertad. La otra opción es declarar la nulidad de todo lo actuado.
Además, el 17 de agosto del 2022, en las instalaciones de la Corte de Pichincha, se realizó una audiencia de apelación a la negativa del hábeas corpus del exvicepresidente.
Durante esta cita judicial, Glas apeló la decisión de una jueza de Quito, quien le negó otro pedido de hábeas corpus, el pasado 20 de junio de 2022.
En esa diligencia, la defensa del exvicepresidente pidió que le dicten medidas alternativas a la cárcel, para que pueda cumplir sus sentencias en libertad. Glas también solicitó al Tribunal provincial que no le pongan grillete y que le permitan moverse por todo el Ecuador, pues quiere trabajar como profesor universitario.
Actualmente, los jueces analizan si aceptar o no el pedido de Glas. Aún no hay fecha de audiencia para que den a conocer la resolución.
Glas tiene tres sentencias por cohecho, asociación ilícita y peculado. Las dos primeras están ejecutoriadas y la tercera está en fase de apelación.
Entre el 2017 y el 2020, el exvicepresidente Glas recurrió en cuatro ocasiones al recurso de hábeas corpus para salir de cárcel o para ser trasladado a la Cárcel 4 de Quito. Todos esos pedidos fueron negados.
En el 2017, la defensa de quien también fue el exministro de Rafael Correa aseguró que la detención de Glas por el caso Odebrecht era “arbitraria, inconstitucional e ilegal”. Por eso, interpuso un hábeas corpus y solicitó a jueces de la Corte Nacional que dispongan su liberación. Sin embargo, ese pedido fue negado el 15 de octubre de ese año.
Luego, el 25 de octubre del 2018, un Juez de garantías penales de Latacunga rechazó un segundo pedido de Glas. En esa ocasión, los abogados del exvicepresidente indicaron que su cliente padece de una gastritis crónica y de hipertensión. El objetivo del recurso legal fue el traslado del exsegundo mandatario desde la cárcel de Cotopaxi a la Cárcel 4 de Quito.
La defensa de Glas volvió a insistir en el cambio de prisión en noviembre del 2018. En ese entonces, señaló que la cárcel de Cotopaxi tenía falencias en el suministro de agua y que no existía una correcta recolección de la basura. Sin embargo, la Sala Penal de Cotopaxi negó el pedido el 6 de diciembre del 2018.
Lo mismo ocurrió el 19 de junio del 2020. El riesgo de contagio de covid-19 y “un crítico estado de salud” fueron los argumentos que presentó ante el juez para alcanzar su libertad, pero no lo consiguió.
En cambio, el 9 de abril del 2022, el juez Javier Moscoso, de la Unidad Judicial Multicompetente de la parroquia Manglaralto, en Santa Elena, le concedió ese recurso legal y dispuso su inmediata liberación.
Por esa razón, el 10 de abril del 2022, Glas salió de la cárcel de Latacunga y viajó a Guayaquil. Sin embargo, un Tribunal provincial de Santa Elena anuló todo lo actuado por Moscoso y el exvicepresidente regresó a la cárcel.