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Fiscalía abrió 4 procesos por dos niños agredidos en Naranjal

En Naranjal, los habitantes están conmocionados por las agresiones a los dos niños. Foto: Archivo / EL COMERCIO

El niño de 6 años permanece abrazado a un oso de peluche mientras los doctores y enfermeras de un hospital infantil de Guayaquil entran y salen de su habitación. Desde hace 21 días, él recibe tratamiento médico en ese lugar.

El pequeño fue internado el pasado 5 de septiembre. Su madrastra lo llevó a esa casa de salud porque tuvo un episodio de convulsiones y se quejaba de un fuerte dolor abdominal.

Tras realizarle exámenes, los médicos descubrieron que el 80% de su cuerpo estaba quemado. Tenía heridas en la cabeza, manos y piernas. Además, una radiografía determinó que tenía un objeto dentro de sus partes íntimas. Por eso, el menor fue sometido a siete cirugías para reconstruir su sistema digestivo y tratar de curar la piel quemada.

Su hermana de ocho años también fue hospitalizada por presentar signos de violación, golpes y tortura. La pequeña ya recibió el alta médica y fue trasladada a una casa de acogida del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES). Allí recibe atención psicológica y se recupera de las graves lesiones.

La madre biológica de los dos niños permanece desde el pasado 9 de septiembre en el hospital infantil en espera de la recuperación de su pequeño hijo.

Karen Sánchez, abogada del Centro para la Promoción y Acción de la Mujer (Cepam), quien asumió el patrocinio de este caso, asegura que la mujer no ha visto a los pequeños desde hace cuatro años, pues estaban “retenidos” por su padre. Todo ocurrió en el 2017. En una ocasión, la madre fue golpeada por su pareja y estuvo internada en un hospital de Esmeraldas durante una semana.

Al salir del centro asistencial comprobó que sus dos hijos ya no estaban en casa. El papá de los menores no tenía celular, así que no pudo contactarlos.

Por desconocimiento, la madre no puso una denuncia en la Fiscalía, sino que se dedicó a buscarlos por cuenta propia durante esos años.

Con ayuda de sus familiares colocó afiches en postes, paradas de buses, mercados e iglesias de Atacames, donde vivía.

Cada cartel contenía las fotos de los niños y números de contacto. Búsquedas similares las hizo en Guayas y El Oro.

La mujer de 22 años viajó en repetidas ocasiones a Naranjal, Guayaquil y Machala, pues recibió llamadas de personas que aseguraban haber visto a sus hijos en esas ciudades. Sin embargo, no los encontró.

Pero cuando sus hijos fueron internados en el hospital, el hermano de su expareja le contactó a través de un mensaje en Facebook y le contó lo que había ocurrido con los menores.

En ese momento ella se trasladó en bus interprovincial a Guayaquil y llegó al hospital infantil. El MIES dijo que antes de devolver a los niños a su madre realizarán un estudio previo para comprobar las condiciones en las que vivirán los dos infantes.

Por este caso, la Fiscalía abrió cuatro investigaciones. Dos de esas tienen relación con las agresiones. Los agentes rastrean una presunta violencia sexual. Esa indagación es reservada. La madrastra de los niños, en cambio, está procesada por el presunto delito de violencia física. Un juez le dictó medidas alternativas a la prisión, pues la sospechosa estaría en período de lactancia.

El pasado 5 de septiembre, el papá también fue detenido, pero fiscales no lo procesaron, pues según las investigaciones, cuando los niños fueron hospitalizados, él estaba trabajando en una camaronera y no se encontraba en su casa, en Naranjal.

Según la Judicatura, ahora un Tribunal provincial analiza si los funcionarios judiciales cometieron o no negligencia.

La Fiscalía también abrió una investigación contra el MIES y tres casas de salud públicas. Según la entidad, no denunciaron a tiempo los delitos perpetrados contra los menores. El Ministerio de Inclusión explicó que conocieron del caso la tarde del 6 de septiembre pasado, porque un magistrado de Naranjal les solicitó un espacio en una casa de acogida para uno de los pequeños.

Además, el jueves, esta entidad dijo que “colaborarán en el proceso de investigación para esclarecer estos lamentables acontecimientos y demandar de la justicia las sanciones a los responsables de los delitos”.

Según el MIES, tras la hospitalización de los dos niños, la entidad ayudó a otros cinco menores de edad que vivían en la misma casa de los dos hermanos. Ellos tuvieron un chequeo médico en el que se determinó que no habían sido violentados, pero se detectaron cuadros de desnutrición.

La Fiscalía también conoció que una adolescente de 16 años, quien es parte de esa familia, es madre de un pequeño de un año de edad. Los agentes también investigan las circunstancias de ese embarazo. En Naranjal la gente está conmocionada por el maltrato a los menores.

Policías vigilan la casa de los presuntos agresores.

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