
El regreso a clases cambiará desde el 1 de septiembre la dinámica cotidiana de Quito, con el retorno escalonado de estudiantes a las instituciones educativas de Sierra y Amazonía. El movimiento hacia escuelas y colegios coincidirá con obras viales y mayor circulación en horas pico. En ese escenario, movilidad y seguridad forman parte de los principales frentes de preparación para el nuevo año lectivo.
El retorno empezará el martes 1 de septiembre con los estudiantes de Bachillerato e Inicial. El miércoles 2 ingresarán Educación General Básica Superior y Preparatoria, mientras que el jueves 3 será el turno de Educación General Básica Media y Elemental.
Andrés Castillo, experto en movilidad e infraestructura, advierte que la planificación deberá considerar el impacto de esos desplazamientos sobre la red vial.
Según Castillo, una planificación insuficiente puede generar congestión durante el retorno. El especialista recomienda a las familias salir entre 20 y 30 minutos antes, sobre todo durante la primera semana de clases.
También plantea evitar la doble fila frente a los planteles, utilizar las zonas autorizadas para dejar y recoger estudiantes, compartir vehículos entre familias de un mismo sector y recurrir a alternativas como transporte público, bicicleta o caminata.
El experto incluye dentro del análisis al transporte escolar y considera necesario revisar aspectos relacionados con los seguros de los vehículos que trasladan estudiantes. Además, señala la importancia de la conexión con sistemas como el Metro de Quito, Trolebús y Ecovía.
Otro frente está relacionado con las obras que permanecen en diferentes vías de Quito. La Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) y la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop) coordinan ajustes en los trabajos ante el inicio de clases.
Washington Martínez, director de la AMT, explicó que las instituciones trabajan para ajustar los tiempos de las intervenciones y procurar acceso vial para el jueves 27 de agosto y el viernes 4 de septiembre.
Uno de los puntos está en la avenida 12 de Octubre. En el segundo tramo, entre la calle Madrid y la avenida Patria, la AMT estableció un Plan Operativo por la presencia de tres universidades y cuatro colegios.
En la Panamericana Norte, el segmento entre el redondel de Calderón hasta Carcelén terminó en ambos sentidos. Según Martínez, este tramo permitirá la conexión de los moradores con la avenida Simón Bolívar.
La Galo Plaza Lasso también requerirá medidas operativas. A la altura de la calle Ramón Borja existen dos de cinco carriles habilitados en sentido norte-sur. La planificación contempla un contraflujo entre las 06:30 y las 09:00.
En la Ruta Viva terminó el primer tramo de rehabilitación. La señalización podría dividirse en dos procesos, pues normalmente existe un periodo de 15 días antes de pintar la vía, según la explicación del director de la AMT.
Desde el 7 de septiembre también está previsto un contraflujo en la avenida Simón Bolívar, desde el sector de la Ruta Viva hasta Guápulo, para ordenar los desplazamientos de quienes ingresan a la ciudad desde las parroquias rurales y el valle de Tumbaco.
La seguridad vial alrededor de escuelas y colegios constituye otro componente del operativo. El Municipio de Quito informó que el plan contempla trabajos de señalización en 150 unidades educativas.
Según las cifras municipales, más de 100 000 estudiantes y más de 150 000 moradores forman parte de la población beneficiaria de estas intervenciones.
Rubén Morales, director de Señalización de Epmmop, explicó que los trabajos comenzaron a mediados de julio en entornos escolares que las secretarías de Movilidad y Educación definieron como prioritarios. Las intervenciones continuarán hasta diciembre e incluirán espacios que funcionarán como recintos electorales.
El plan contempla cerca de 381 000 metros cuadrados de señalización horizontal, además de placas de señalización vertical y gestión semafórica en puntos específicos. La inversión aproximada llega a 426 500 dólares, según el Municipio.
Los trabajos incluyen cruces peatonales, reductores de velocidad, líneas de pare, flechas de direccionamiento vehicular y señalización de zonas escolares. Cada institución recibirá, en promedio, 300 metros cuadrados de señalización horizontal.
El Municipio también recuerda que la velocidad máxima en zonas escolares es de 20 kilómetros por hora.
Epmmop recibe pedidos de ciudadanos e instituciones educativas relacionados con señalización horizontal, vertical y semaforización. Morales indicó que las brigadas priorizan sectores con alto flujo escolar.
Los reportes pueden realizarse mediante el WhatsApp 023946201, de lunes a viernes entre las 08:00 y las 16:30; la línea gratuita 1800 510 510, opción 3; las redes sociales de @ObrasQuito; y el portal de Servicios Ciudadanos de Epmmop.
Para presentar una solicitud se debe identificar la intersección o dirección del establecimiento, el sentido de circulación y el tipo de daño o elemento faltante. También se pueden adjuntar fotografías o videos.
En el caso de instituciones educativas, Epmmop recomienda incluir el nombre del plantel o sector y especificar si el requerimiento corresponde a un paso cebra, señalización vertical o reductores de velocidad.
Los desplazamientos no constituyen el único reto asociado al retorno. Wilson Goyes, experto en seguridad y docente de la UIDE, identifica varios factores que requieren coordinación entre gestión vial, seguridad ciudadana y prevención.
Goyes señala que los exteriores de unidades educativas, rutas de transporte y estaciones masivas pueden convertirse en puntos críticos para asaltos, intimidación, posibles dinámicas de reclutamiento y microtráfico.
Estas condiciones corresponden a riesgos identificados por el especialista y no implican que ocurran en todos los entornos educativos de Quito.
El experto también advierte sobre el riesgo vial por la congestión y la presión sobre la red durante las horas pico. Para Goyes, el desafío incluye el cumplimiento de los límites de velocidad, el respeto a la señalización escolar y controles que reduzcan atropellamientos y siniestros de tránsito.
A esos factores suma los conflictos entre estudiantes. Riñas, agresiones y otros problemas de convivencia requieren, según el especialista, protocolos de prevención y protección desde las autoridades educativas y, en determinados casos, policiales.
El ministro del Interior, John Reimberg, señaló el 24 de agosto que conversó con la ministra de Educación para ajustar acciones en determinadas instituciones. El funcionario relacionó esa coordinación con problemas entre estudiantes registrados en algunas escuelas.
“Con la ministra estamos trabajando y articulando de una forma para que podamos brindar seguridad, protección y prevención dentro de las instituciones”, dijo Reimberg.
El ministro no detalló qué establecimientos recibirán estas acciones ni precisó el número de policías destinados exclusivamente a los planteles.
Estas medidas coinciden con el plan Protección para Quito, que comenzó el 3 de agosto. Según Reimberg, 2 000 policías adicionales se sumaron a los 6 658 que ya prestaban servicio en la capital.
El ministro indicó que el despliegue policial comprende distintos puntos definidos dentro del plan operacional. Entre los espacios mencionó Metro, buses, parques, bancos, centros comerciales, colegios y universidades.
Para Goyes, el reto institucional consiste en pasar de la reacción a la disuasión preventiva. Entre sus propuestas constan corredores seguros, patrullajes focalizados, control de las vías de circulación escolar y activación de comités de gestión de riesgos y convivencia ciudadana.
También plantea concentrar policías y agentes de tránsito en planteles de alta prioridad para reducir zonas vulnerables sin atención.
En movilidad, Castillo considera necesario que la planificación oficial se complemente con decisiones de las familias durante los desplazamientos diarios. Salir con anticipación, respetar la señalización, evitar la doble fila y compartir viajes forman parte de sus recomendaciones.
El retorno escalonado reducirá la concentración de todos los niveles educativos en un solo día, pero desde el 1 de septiembre Quito entrará en una dinámica que combinará desplazamientos escolares, intervenciones viales, controles de tránsito y acciones de seguridad alrededor de las instituciones educativas.
El retorno escalonado a las instituciones fiscales comenzará el martes 1 de septiembre de 2026 con los estudiantes de Bachillerato e Inicial.
El 2 de septiembre ingresarán EGB Superior y Preparatoria. El 3 de septiembre será el turno de EGB Media y Elemental.
El retorno de estudiantes aumentará los desplazamientos hacia escuelas y colegios y coincidirá con obras viales en varios sectores de Quito.
El experto Andrés Castillo recomienda salir entre 20 y 30 minutos antes durante la primera semana, evitar la doble fila y utilizar zonas autorizadas para dejar y recoger estudiantes.
La planificación contempla medidas en corredores como la avenida 12 de Octubre, Galo Plaza Lasso, Ruta Viva y avenida Simón Bolívar.
En la Galo Plaza Lasso está previsto un contraflujo entre las 06:30 y las 09:00. Desde el 7 de septiembre también se prevé un contraflujo en la Simón Bolívar, desde el sector de la Ruta Viva hasta Guápulo.
El Municipio contempla intervenir la señalización de 150 unidades educativas.
Los trabajos comenzaron a mediados de julio y continuarán hasta diciembre. Más de 100 000 estudiantes y 150 000 moradores forman parte de la población beneficiaria, según las cifras municipales.
Las intervenciones incluyen cruces peatonales, reductores de velocidad, líneas de pare, flechas de direccionamiento, señalización de zonas escolares y gestión semafórica en puntos específicos.
El plan contempla cerca de 381 000 metros cuadrados de señalización horizontal y una inversión aproximada de 426 500 dólares.
La velocidad máxima en las zonas escolares de Quito es de 20 kilómetros por hora.
El regreso a clases incrementará la presencia de estudiantes y peatones en los alrededores de los planteles, especialmente durante las horas de entrada y salida.
El experto Wilson Goyes identifica posibles riesgos de asaltos, intimidación, microtráfico, reclutamiento, conflictos estudiantiles y siniestros de tránsito en determinados entornos escolares.
Se trata de riesgos identificados por el especialista y no significa que ocurran en todos los planteles. Goyes plantea corredores seguros, patrullajes focalizados y controles en puntos prioritarios.