La receta contra los siniestros de tránsito por alcohol que Quito todavía no aplica

Dos expertos en seguridad vial analizan qué pasa en Quito con los siniestros de tránsito y el alcohol y hacen propuestas para reducirlos.

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Quito tuvo 258 siniestros de tránsito, cuya causa fue el consumo de alcohol; y 735 conductores detenidos por manejar bajo los efectos del licor, como publicó este medio entre el lunes 20 y martes 21 de julio. Estas cifras corresponden al periodo de enero a julio de 2026, según los datos del Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) de la capital.

El control permanente y cero tolerancia al alcohol frente a los siniestros de tránsito en Quito

Dos expertos en seguridad vial y movilidad sostenible plantean que debe haber cero tolerancia contra el alcohol si se conduce un auto y que los controles de alcoholemia deben ser sostenidos para reducir los siniestros de tránsito causados por conductores que manejan luego de haber bebido licor.

Alfredo León, vicepresidente de la Asociación Ecuatoriana de Movilidad Sostenible (Asemos); y Cristian Zarragocín, experto seguridad vial, analizan por qué siguen ocurriendo siniestros de tránsito causados por el consumo de alcohol, luego del accidente registrado en El Condado, en el norte de Quito.

A las 21:00 del viernes 17 de julio, un auto Jeep blanco con 10 pasajeros y el conductor perdió pista y cayó hacia la avenida Mariscal Sucre. Según los informes oficiales, tres fallecieron en el momento, mientras que ocho quedaron heridos. De ellos, dos están muy graves y se encuentran en cuidados intensivos en los hospitales de Calderón y San Francisco.

Según el documento del parte del siniestro de la AMT, el carro perdió el carril y cayó a “un plano inferior” (textualmente). La causa probable es que el carro superó los límites máximos de velocidad. Se desconoce si el vehículo era conducido o no bajo los efectos del alcohol. En el parte se indica que el conductor, de 31 años, es uno de los tres fallecidos. Las víctimas de este siniestro de tránsito tienen entre 16 y 31 años.

En opinión de León, los siniestros de tránsito asociados al alcohol no son una “casualidad”, sino hechos previsibles y, por lo tanto, prevenibles. Cuando se combinan alcohol, exceso de velocidad, sobreocupación del vehículo y conductores jóvenes, el resultado suele ser una tragedia. En el caso del siniestro de El Condado había más de 10 ocupantes, por lo que su capacidad de conducción ya estaba afectada, incluso sin alcohol, comenta el experto en movilidad sostenible. “La tragedia (de El Condado) fue consecuencia de una cadena de conductas inseguras”.

La ley establece una escala de tolerancia al conducir bajos los efectos del alcohol

León se plantea la pregunta: ¿debe existir tolerancia al alcohol?. Explica dos posiciones. La primera es que la ley de tránsito actual establece una escala de tolerancia con distintos rangos de alcohol en la sangre y sanciones graduales, para diferenciar niveles de afectación. Esta escala deja abierta la posibilidad de interpretar que un par de tragos no representa riesgo.

Para él esta es una debilidad, porque la norma transmite el mensaje de que “está permitido beber y conducir” en cantidades moderadas. Señala que el efecto del alcohol varía por organismo: la misma cantidad puede dejar inconsciente a una persona y no afectar a otra.

La ley hace una diferencia entre quien presenta un nivel muy bajo y quien conduce en estado de embriaguez. “Suena aparentemente bien o justo, llamémoslo equitativo, para quien está con un trago o quien está totalmente embriagado, pero tiene una debilidad muy fuerte”.

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La segunda es tolerancia cero: si va a conducir, no debe consumir alcohol, sin excepciones ni cálculos. Algunos especialistas del transporte -dice- consideran que este enfoque tiene mucha más capacidad preventiva porque sí se modifica el comportamiento antes del viaje, no después del siniestro.

El experto comenta que en el caso de Quito no solo es el alcohol, sino que hay otros factores simultáneos, como el exceso de velocidad.

Cuatro líneas de acción frente a los siniestros de tránsito

Ante este problema, León propone cuatro líneas de acción: tolerancia cero para conductores, mayor control preventivo con tecnología y operativos nocturnos, revisión del régimen de sanciones( consecuencias jurídicas más severas cuando se combinan agravantes) -como sobreocupación o exceso de velocidad- y educación vial permanente desde la niñez, además de en los procesos de obtención y renovación de licencias.

León resume en esta frase lo que pasa con el alcohol al volante: “No existe en me siento bien para manejar. Esas frases no existen. El alcohol reduce la capacidad de reacción mucho antes de que la persona perciba sus facultades”.

Un control de alcoholemia disuade a los conductores y evita los siniestros de tránsito

Cristian Zarragocín distingue dos grupos de conductores: uno que se autorregula frente a la normativa y otro que necesita control directo para cambiar de comportamiento. Para el experto, sin control sostenido en el tiempo, ese segundo grupo permanece expuesto a siniestros como el de El Condado.

El experto opina que si hubiera un control sostenido en el tiempo, la incidencia de los siniestros de tránsito por el alcohol bajaría. Si se hicieran operativos de control tomando en cuenta la data, los momentos, las zonas de mayor siniestralidad y no solo en los bares o discotecas, la medida es más efectiva. Por ejemplo, en la temporada de partidos del Mundial y la rebaja en el precio de las bebidas de moderación debía ponerse una medida opuesta, es decir, hacer control. “Básicamente yo considero que no hay una estrategia de ciudad en cuanto a la realización oportuna y sostenida en el tiempo de control”.  

Según Zarragocín, la Agencia Metropolitana de Tránsito hace controles y tiene el equipamiento suficiente, con más de 20 o 30 alcoholímetros homologados, “pero no lo hacen sostenido en el tiempo y tampoco bajo una estrategia de conseguir resultados”.

La cultura de conducir sin alcohol se genera con control, dice Zarragocín. Es así cómo otros países han logrado frenar los siniestros de tránsito. Él pone como ejemplo el programa Conduce sin alcohol, que se aplica desde hace 20 años en México. “En ciudad de México, uno pregunta a un taxista qué le parecen los controles que la policía hace y le van a decir que son excelentes; antes de esos controles, la letalidad era mayor. 

Se puede replica, pero se debe sostener en el tiempo para tener resultados. Él considera que se puede llegar a tener éxito, como ocurrió con los controles y campaña para el uso del cinturón. Hay una cultura de conductor a usar cinturones de seguridad, así no se hagan controles, porque se aprendió a usarlo.

La AMT dice que los controles se realizan todas las semanas para bajar los siniestros de tránsito en Quito

Washington Martínez, director de la AMT, explica que se mantienen operativos de control de alcoholemia los jueves, viernes y sábados de cada semana, desde febrero de 2024. Como ejemplo de la capacidad de respuesta, Martínez mencionó un operativo reciente que se hizo en la avenida Simón Bolívar, donde 15 personas detenidas en menos de una hora.

Se ha identificado, indica el funcionario, que los siniestros más graves ocurren entre las 03:00 y las 06:00 de los sábados y domingos. Relaciona esto con el fenómeno de “after party”, ya que jóvenes que salen de discotecas continúan bebiendo en otros sitios hasta las 05:30-06:00. Luego, conducen apurados para llegar a casa.

Por esos controles semanales, el Centro de Detención de Infractores de Tránsito (CDID) pasa siempre lleno; este tiene capacidad para 135 personas. Allí permanecen detenidos por 30 días quienes superan 1,2 gramos de alcohol por litro de sangre.

De los 735 conductores ebrios detenidos, 327 personas manejaron con más de 1,2 gramos de alcohol por litro de sangre, la contravención de tránsito más grave (si no hay fallecidos de por medio). Se sanciona con cárcel de 30 días, multa de 30 salarios básicos y la pérdida total de los puntos de la licencia.

Martínez comparó las cifras del primer semestre de 2026 con el mismo periodo de 2025: los fallecidos bajaron de 178 a 152. Él dice que hay una reducción, pero cuestiona la falta de corresponsabilidad ciudadana y alude al caso del siniestro de El Condado, donde iban 11 personas en un carro para cinco personas y con exceso de velocidad.

¿Cuántos conductores detiene la AMT por manejar tomados?

La AMT detuvo a 735 conductores por manejar en estado etílico entre el 1 de enero y el 19 de julio de 2026. En todo 2025, la cifra total del año llegó a 810 detenidos.

El perfil del contraventor corresponde, en su mayoría, a un hombre joven con licencia tipo B. La estadística de la AMT contabiliza 705 hombres y 30 mujeres entre los detenidos. Por edad, 423 corresponden a adultos jóvenes de entre 18 y 35 años; 293 a personas de 36 a 59 años y 18 a personas mayores de 60 años.

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El pico de detenciones coincide con el Mundial de fútbol

Los registros semanales de la AMT muestran un promedio de 25 detenidos por semana entre enero y julio de 2026. La semana con más casos fue la 29, a mediados de julio. Junio concentra el 17,6% del total de detenciones del periodo, el porcentaje más alto de los siete meses y coincide con el inicio del Mundial de fútbol.

Así están los siniestros de tránsito en Quito


Las preguntas frecuentes sobre los siniestros de tránsito en Quito

❓ ¿Cuántos siniestros de tránsito por alcohol se registraron en Quito entre enero y julio de 2026?

Quito registró 258 siniestros de tránsito causados por consumo de alcohol y 735 conductores detenidos por manejar en estado etílico entre enero y julio de 2026. Los datos corresponden a un reporte de la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) sobre el periodo comprendido entre el 1 de enero y el 19 de julio de 2026. En todo 2025, la cifra de conductores detenidos por manejar bajo los efectos del alcohol llegó a 810 en el año completo.

❓ ¿Qué pasó en el accidente de El Condado en Quito?

El viernes 17 de julio de 2026, a las 21:00, un auto Jeep blanco con 10 pasajeros y el conductor perdió pista y cayó hacia la avenida Mariscal Sucre, en el sector de El Condado, norte de Quito. Tres personas fallecieron en el momento y ocho quedaron heridas. Según el parte de la AMT, el vehículo perdió el carril y cayó a “un plano inferior”. La causa probable es que el carro superó los límites máximos de velocidad; hasta ese momento se desconocía si el vehículo era conducido bajo los efectos del alcohol. El conductor, de 31 años, figura entre los tres fallecidos. Las víctimas tienen entre 16 y 31 años. Dos de los heridos permanecen en estado grave, en cuidados intensivos en los hospitales de Calderón y San Francisco.

❓ ¿Cuál es el perfil del conductor detenido por manejar en estado etílico en Quito?

El perfil dominante corresponde a un hombre joven, de entre 18 y 35 años, con licencia de conducir tipo B. De los 735 detenidos entre enero y julio de 2026, 705 son hombres y 30 son mujeres. Por edad, 423 corresponden a adultos jóvenes de 18 a 35 años, 293 a personas de 36 a 59 años y 18 a personas mayores de 60 años.

❓ ¿Con qué evento coincide el mayor número de detenciones por alcohol en Quito en 2026?

El mayor número de detenciones por conducir en estado etílico ocurrió en junio de 2026, mes que concentra el 17,6% del total de detenciones del periodo y coincide con el inicio del Mundial de fútbol.
El promedio semanal de detenidos entre enero y julio de 2026 fue de 25 personas. La semana con más casos fue la semana 29, a mediados de julio.

❓ ¿Qué medidas proponen los expertos para reducir los siniestros de tránsito por alcohol en Quito?

Los expertos proponen aplicar tolerancia cero al alcohol para conductores y sostener los controles de alcoholemia en el tiempo, en lugar de realizarlos solo de forma esporádica. Alfredo León, vicepresidente de la Asociación Ecuatoriana de Movilidad Sostenible, plantea cuatro líneas de acción: tolerancia cero para conductores, mayor control preventivo con tecnología y operativos nocturnos, revisión del régimen de sanciones para casos con agravantes como sobreocupación o exceso de velocidad, y educación vial permanente desde la niñez y en los procesos de obtención y renovación de licencias. Cristian Zarragocín añade que los controles deben definirse según datos de zonas y momentos de mayor siniestralidad, y no concentrarse solo en bares o discotecas; cita como referencia el programa “Conduce sin alcohol” que se aplica en Ciudad de México desde hace 20 años.