Los incendios forestales también dejan riesgos cuando llegan las lluvias a Quito

Incendios y lluvias forman una cadena de riesgos en Quito

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Casitagua, Guangüiltagua, Ilaló y otros sectores de Quito enfrentan una nueva etapa tras los incendios forestales registrados en septiembre de 2026. Mientras las autoridades preparan jornadas de restauración y reforestación en áreas afectadas por el fuego, expertos en gestión de riesgos y ambiente observan ahora otro factor que puede influir en estos territorios: la llegada de las lluvias.

Quito acumula cerca de 2 000 hectáreas afectadas por incendios

Los incendios forestales dejaron una huella significativa en el Distrito Metropolitano durante 2026. Hasta septiembre, el Municipio reportó cerca de 1 300 hectáreas afectadas, mientras que un balance posterior de la Secretaría de Ambiente elevó la cifra a aproximadamente 2 000 hectáreas.

Entre los casos más relevantes figura el incendio de Casitagua. El alcalde Pabel Muñoz informó que el fuego afectó alrededor de 300 hectáreas en ese sector.

Frente a este escenario, el Municipio anunció 21 jornadas de reforestación entre octubre y noviembre de 2026, además de dos megamingas previstas para el 24 de octubre y el 14 de noviembre. Las intervenciones incluyen sectores como Casitagua, Guangüiltagua, Ilaló, Lloa, Pifo, Calacalí, Chillogallo y Ciudad Bicentenario.

La vegetación cumple una función clave en las laderas

Sebastián Pillajo, jefe de la Unidad de Patrimonio Natural de la Secretaría de Ambiente de Quito, explica que un incendio forestal afecta tres componentes principales: la cobertura vegetal, el suelo y las fuentes hídricas.

Según el funcionario, la vegetación funciona como un soporte natural en cerros y laderas. Cuando el fuego destruye esa cobertura, el terreno pierde protección frente a las lluvias.

Pillajo señala que las altas temperaturas también modifican las características del suelo. Como consecuencia, piedras, rocas y otros materiales permanecen expuestos.

Cuando llegan las primeras precipitaciones, esos elementos pueden desplazarse hacia las partes bajas, especialmente en quebradas y zonas con pendientes pronunciadas.

Entre los sectores que identifica como más sensibles constan Casitagua, Rayocucho, Tangua y distintos sistemas de quebradas presentes en el Distrito.

El fuego favorece procesos de erosión durante la época lluviosa

Christian Rivera, especialista en gestión de riesgos, relaciona los incendios forestales con fenómenos que aparecen posteriormente en laderas, taludes y quebradas.

Según explica, la pérdida de cobertura vegetal reduce la estabilidad del suelo y facilita procesos de erosión.

Rivera menciona un fenómeno conocido como “lavado de finos”. Se trata del desplazamiento de partículas pequeñas que contribuyen al sostenimiento de materiales de mayor tamaño en una pendiente.

Cuando la lluvia moviliza esas partículas, aumenta la posibilidad de flujos de lodo, deslaves, movimientos en masa y aluviones.

A criterio del especialista, la erosión representa una de las consecuencias que puede aparecer después de los incendios, especialmente cuando inicia la temporada de lluvias.

Las lluvias encuentran un suelo diferente después de un incendio

David Benavides, coordinador académico de la Escuela de Riesgo de Desastres de la Universidad Internacional del Ecuador, sostiene que los efectos de un incendio pueden extenderse durante semanas, meses e incluso años.

El académico explica que árboles, arbustos, pastizales y páramos ayudan a retener el suelo mediante sus raíces, disminuyen la velocidad del agua y favorecen la infiltración.

Tras un incendio, gran parte de esa función desaparece.

Benavides señala que las altas temperaturas pueden alterar las propiedades del suelo e incluso dificultar la infiltración del agua. En esas condiciones, la lluvia puede desplazarse con mayor velocidad sobre la superficie de las laderas.

Ese proceso favorece el arrastre de ceniza, sedimentos y partículas de suelo, especialmente en sectores con pendientes pronunciadas.

Los efectos pueden llegar hasta la ciudad

Las tres fuentes consultadas coinciden en que las consecuencias de un incendio forestal no permanecen únicamente en el lugar donde ocurrió el fuego.

Benavides explica que los sedimentos transportados por las lluvias pueden llegar a alcantarillas, sistemas de drenaje, quebradas e infraestructura urbana.

Según el especialista, ese material puede afectar vías, comprometer viviendas y reducir la capacidad de evacuación de agua en distintos sectores.

Pillajo advierte que las precipitaciones también pueden movilizar tierra, piedras y rocas desde las zonas quemadas hacia sectores ubicados en cotas inferiores.

Rivera agrega que esos materiales forman parte de los procesos asociados a deslaves, flujos de lodo y movimientos de tierra que pueden presentarse durante la temporada lluviosa.

La recuperación ambiental busca estabilizar los territorios afectados

La respuesta municipal contempla acciones de restauración y reforestación en distintos puntos del Distrito.

El plan prioriza especies nativas adaptadas al ecosistema altoandino como pumamaqui, cholán, aliso, nogal, guaba, arrayán, pusupato y yalomán.

Pillajo considera importante recuperar la cobertura vegetal en el menor tiempo posible, especialmente en quebradas y zonas con pendientes.

Por su parte, Benavides señala que la identificación de laderas afectadas, la evaluación de la estabilidad del suelo, la vigilancia de sectores críticos y el mantenimiento de sistemas de drenaje forman parte de las medidas que deben acompañar la recuperación de las áreas impactadas por el fuego.

El análisis no termina cuando desaparecen las llamas

Las explicaciones de Sebastián Pillajo, Christian Rivera y David Benavides parten de ámbitos distintos, pero coinciden en un punto: un incendio forestal produce efectos que continúan después del control del fuego.

La pérdida de vegetación, los cambios en las condiciones del suelo y el arrastre de materiales durante las lluvias forman parte de un mismo proceso que influye sobre laderas, quebradas, sistemas de drenaje e infraestructura.

Por esa razón, los especialistas consultados relacionan la restauración ambiental, el monitoreo de las zonas afectadas y las acciones preventivas con la reducción de riesgos durante la temporada lluviosa en Quito.


Efectos de los incendios forestales por las lluvias en Quito; preguntas frecuentes

❓ ¿Cómo aumentan los incendios forestales el riesgo de deslaves y aluviones en Quito?

Los incendios forestales destruyen la cobertura vegetal y alteran las condiciones del suelo, lo que facilita la erosión y el desplazamiento de tierra, piedras y sedimentos durante las lluvias.
Contexto: Los especialistas consultados explican que estos procesos pueden provocar flujos de lodo, deslaves, movimientos en masa y aluviones, especialmente en laderas, taludes y quebradas con pendientes pronunciadas.

❓ ¿Qué ocurre con el suelo de Quito después de un incendio forestal?

Después de un incendio, el suelo pierde parte de la protección que ofrece la vegetación y puede sufrir alteraciones por las altas temperaturas.
Contexto: Sebastián Pillajo, jefe de la Unidad de Patrimonio Natural de la Secretaría de Ambiente de Quito, explica que piedras, rocas y otros materiales quedan expuestos. Cuando llegan las precipitaciones, estos elementos pueden desplazarse hacia zonas más bajas.

❓ ¿Qué es el lavado de finos y cómo se relaciona con los incendios forestales?

El lavado de finos es el desplazamiento de partículas pequeñas del suelo que contribuyen a sostener materiales de mayor tamaño en una pendiente.
Contexto: El especialista en gestión de riesgos Christian Rivera explica que la lluvia puede arrastrar esas partículas después de la pérdida de vegetación, lo que favorece la erosión y aumenta la posibilidad de flujos de lodo y movimientos en masa.

❓ ¿Cuánto tiempo duran los efectos de un incendio forestal en Quito?

Los efectos de un incendio forestal pueden prolongarse durante semanas, meses e incluso años, según David Benavides, coordinador académico de la Escuela de Riesgo de Desastres de la Universidad Internacional del Ecuador.
Contexto: La pérdida de árboles, arbustos, pastizales y vegetación de páramo reduce la retención del suelo y modifica la forma en que el agua se infiltra y circula por las laderas.

❓ ¿Qué sectores de Quito son sensibles a la erosión y al desplazamiento de materiales después de un incendio?

Sebastián Pillajo identifica como sectores sensibles a Casitagua, Rayocucho, Tangua y distintos sistemas de quebradas del Distrito Metropolitano de Quito.
Contexto: Las zonas con pendientes pronunciadas pueden enfrentar procesos de erosión y desplazamiento de tierra, piedras y rocas cuando las lluvias llegan después de la pérdida de cobertura vegetal.

❓ ¿Cómo pueden llegar las consecuencias de los incendios forestales hasta las zonas urbanas de Quito?

Las lluvias pueden transportar ceniza, tierra y sedimentos desde las áreas quemadas hacia quebradas, alcantarillas, sistemas de drenaje, vías y otros espacios urbanos.
Contexto: David Benavides advierte que la acumulación de estos materiales puede reducir la capacidad de evacuación del agua, afectar vías y comprometer viviendas.


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