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El incendio forestal en el cerro Casitagua, en la parroquia Pomasqui, al norte de Quito, dejó más de 525 hectáreas afectadas. La Secretaría de Ambiente del Municipio de Quito evaluó los daños después de que los bomberos liquidaron el fuego y determinó que la emergencia causó graves pérdidas en la biodiversidad de la zona.
Las llamas destruyeron vegetación y afectaron las fuentes de alimento y los refugios de distintas especies de animales. El impacto ambiental alcanzó tanto a la flora como a la fauna del sector. Mientras tanto, el Cuerpo de Bomberos de Quito descartó la presencia de puntos calientes en el perímetro del incendio, aunque mantiene la vigilancia para detectar posibles cambios de temperatura.
El informe de la Secretaría de Ambiente identificó daños en diferentes especies vegetales del cerro Casitagua. Entre las plantas y árboles afectados constan acacias, tunas, pencos, chilcas, chamana, chimbalo y eucaliptos.
La pérdida de esta vegetación también perjudicó a los animales que habitan en el sector, pues el fuego destruyó parte de sus fuentes de alimento y refugios naturales.
Entre las especies cuyo hábitat sufrió daños se encuentran el mosquero cardenal, el colibrí, el gorrión, el conejo andino, la guagsa, los gallinazos, el águila rojinegra, el venado y el oso andino.
Ante las afectaciones ambientales, las autoridades municipales hicieron un llamado a la ciudadanía para prevenir nuevos incendios forestales. Advirtieron que una emergencia de este tipo puede comenzar con un fósforo, una fogata, una quema agrícola o la quema de basura.
Por ello, solicitaron que las personas comuniquen inmediatamente al ECU 911 cualquier sospecha sobre el inicio de un incendio forestal.
El Cuerpo de Bomberos de Quito realizó una evaluación del cerro Casitagua 48 horas después de la emergencia. Durante la inspección, los equipos comprobaron que no existían puntos calientes en el perímetro del incendio.
Además, confirmaron que las temperaturas en el interior del área afectada permanecen dentro de los parámetros normales.
Pese a estos resultados, los bomberos mantienen la vigilancia permanente en el sector. Para ello, utilizan su sistema de monitoreo forestal óptico-térmico y aeronaves no tripuladas, conocidas como drones.
Estas herramientas permiten a los equipos de emergencia seguir las condiciones del terreno y detectar cualquier variación de temperatura que requiera atención.
La vigilancia continúa después de la liquidación del incendio, mientras el informe ambiental del Municipio establece que el fuego afectó más de 525 hectáreas y provocó daños en la vegetación y los hábitats de distintas especies del cerro Casitagua.
🔃 #Actualización | Tras la evaluación realizada en el cerro Casitagua posterior a las 48 horas que se había previsto, nuestro equipo verificó que no existen puntos calientes en el perímetro del incendio y que las temperaturas en el interior se mantienen dentro de parámetros… pic.twitter.com/BdpHlMvaQX
— Bomberos Quito (@BomberosQuito) September 24, 2026