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La intensa lluvia que cayó sobre Quito la tarde del domingo 4 de octubre estuvo acompañada de granizo y causó inundaciones, afectaciones en viviendas y calles, además de otros incidentes. La precipitación también removió adoquines, dejó personas atrapadas en sus vehículos y ocasionó colapsos de estructuras.
El episodio corresponde al tradicional Cordonazo de San Francisco, según el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi). Sin embargo, el fenómeno también tiene una explicación meteorológica relacionada con la transición de la época seca a la lluviosa. El experto en hidrología y clima Bolívar Erazo añade que, en 2026, las condiciones asociadas a El Niño pueden contribuir a una mayor inestabilidad atmosférica. Eso no significa que el aguacero del domingo sea, por sí mismo, un efecto directo de El Niño.
El Inamhi explicó que Quito recibió el domingo una cantidad de lluvia muy superior a la que se había estimado. Entre 50 y 60 milímetros cayeron durante la jornada. Esa cifra representa más del 50% de la cantidad que normalmente debería acumular Quito durante todo octubre.
Los días anteriores ya habían registrado precipitaciones y el ingreso de humedad. Sin embargo, el Inamhi señala que el fuerte sol y la radiación de la mañana aportaron la energía necesaria para que la lluvia alcanzara la intensidad que presentó durante la tarde.
El Instituto identifica este episodio como el Cordonazo de San Francisco, una denominación relacionada con la celebración de San Francisco de Asís, que ocurre cada 4 de octubre. La tradición sostiene que el santo agita el cordón de su hábito y provoca fuertes lluvias.
El Inamhi precisa que este fenómeno suele presentarse durante los primeros días de octubre. No necesariamente ocurre el 4 de octubre. Su aparición puede darse dentro de los primeros días del mes y coincide con la transición entre la época seca y la época lluviosa.
Erazo también relaciona esta etapa con el cambio de estación global del 22 de septiembre, cuando comienza el otoño en el hemisferio norte. Desde ese momento aumenta progresivamente la humedad y la convección hacia octubre, un proceso que favorece la aparición de lluvias más intensas.
La explicación del experto permite diferenciar el tradicional Cordonazo de San Francisco de las condiciones asociadas a El Niño. El Cordonazo se relaciona con la transición estacional y con las condiciones atmosféricas que suelen favorecer las primeras lluvias intensas después de los meses secos.
En cambio, Erazo señala que durante 2026 las condiciones asociadas a El Niño pueden estar generando una mayor inestabilidad atmosférica. A esto se suman los desprendimientos de humedad de sistemas como la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT).
En Quito también influye el calentamiento que produce la radiación solar. Cuando la mañana presenta cielos despejados, la superficie de la ciudad acumula un fuerte calentamiento. Esa condición puede generar un ambiente propicio para lluvias intensas durante la tarde y la noche.
El experto explica que ese proceso se observó durante el aguacero del domingo. Entre las 14:00 y las 15:30 se desarrollaron cuatro núcleos principales de convección sobre Quito, cuando se desarrollaron las nubes más altas. Estas nubes pueden alcanzar temperaturas muy bajas, incluso cercanas a la congelación, una condición que también favorece la formación de granizo.
Los núcleos de convección se expandieron y posteriormente se disiparon. La mancha urbana de Quito aparece representada en la zona gris de la figura explicativa.
Así, el aguacero del domingo combina varios elementos: la transición hacia la época lluviosa, el ingreso previo de humedad, el calentamiento solar de la mañana y las condiciones atmosféricas que favorecieron la convección.