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Las fuertes precipitaciones de los primeros días de octubre de 2026 dejaron calles inundadas, vehículos atrapados, acumulaciones de granizo y afectaciones en viviendas de Quito. En el norte de la capital, la cantidad de lluvia superó registros anteriores, mientras los equipos de emergencia atendieron incidentes en distintos sectores. El comportamiento de las precipitaciones abre interrogantes sobre lo que puede ocurrir durante los próximos meses, la posible influencia de El Niño y las condiciones de la ciudad para enfrentar nuevos episodios.
Las precipitaciones podrían superar los valores habituales durante noviembre de 2026. Alexis Jarrín, director del Centro de Operaciones de Emergencia del Distrito Metropolitano de Quito, explicó que esa es la previsión del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi).
El pronóstico no significa que todos los días tendrán lluvias extremas. La estimación corresponde a una mayor cantidad de precipitación respecto del promedio.
Jarrín señaló que agosto presentó condiciones secas y septiembre marcó la transición hacia la época lluviosa. Octubre forma parte de ese cambio estacional.
El Centro de Operaciones de Emergencia mantiene reuniones con el Inamhi para revisar las previsiones y coordinar las acciones frente a posibles afectaciones.
Entre el 3 y el 4 de octubre, la estación de Cotocollao registró 76,3 milímetros de lluvia en 24 horas y 29,6 milímetros en una sola hora.
Los datos de la Red Metropolitana de Monitoreo de la Calidad del Aire (Remmaq) muestran que ambas cifras superaron los máximos anteriores de esa estación para el mismo período desde 2004.
El antecedente de precipitación acumulada en 24 horas correspondía a 2017, con 52,4 milímetros. En cuanto a la intensidad horaria, el máximo anterior ocurrió en 2004, con 18,7 milímetros.
Otras estaciones también registraron episodios intensos durante los primeros días de octubre de años anteriores. Tumbaco alcanzó 79,4 milímetros en 24 horas en 2023; Los Chillos, 55,3 milímetros en 2017; y Carapungo, 55,1 milímetros en 2014.
Estas comparaciones corresponden a estaciones y períodos específicos. No representan un récord absoluto de lluvia para todo el Distrito Metropolitano.
En El Bosque, el pluviómetro registró 63,9 milímetros durante el domingo 4 de octubre. Jarrín explicó que, en aproximadamente dos horas, la precipitación alcanzó cerca del 80% de la cantidad mensual esperada en ese punto.
Ese domingo, Quito registró 35 emergencias, principalmente por inundaciones. Los reportes también incluyeron problemas en una quebrada y dos caídas de árboles.
Bolívar Erazo, experto en hidrología y clima, explica que las condiciones asociadas a El Niño pueden contribuir a una mayor inestabilidad atmosférica durante 2026.
Sin embargo, esa relación no permite atribuir directamente al fenómeno el aguacero del domingo 4 de octubre.
Erazo señala que el cambio de la época seca a la lluviosa también favorece las precipitaciones intensas. Durante esta transición aumenta la humedad y la radiación solar puede elevar la temperatura de la superficie durante las mañanas despejadas.
La combinación de humedad y calentamiento favorece el desarrollo de nubes de gran altura, que pueden producir lluvias fuertes y granizo durante la tarde.
El experto también menciona el aporte de humedad de sistemas como la Zona de Convergencia Intertropical.
Durante el aguacero del 4 de octubre, entre las 14:00 y las 15:30, se desarrollaron cuatro núcleos principales de convección sobre la ciudad.
El Inamhi relacionó ese episodio con el tradicional Cordonazo de San Francisco, que suele coincidir con la transición hacia la temporada lluviosa durante los primeros días de octubre.
David Benavides, docente coordinador de la Escuela de Riesgos y Desastres de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), sostiene que el cambio climático modifica la forma de comprender y gestionar los riesgos asociados a El Niño.
El especialista explica que las lluvias intensas, sequías, inundaciones, deslizamientos e incendios pueden presentar comportamientos diferentes a los conocidos.
Por eso, considera que los planes de gestión del riesgo no deben depender únicamente de los registros históricos. También necesitan incorporar escenarios climáticos futuros y distintas posibilidades de afectación.
Benavides advierte que las consecuencias de una amenaza natural dependen de las condiciones de vulnerabilidad y exposición de cada territorio.
Esto implica considerar las diferencias entre barrios, comunidades e infraestructura al momento de preparar una respuesta.
El experto propone rutas y proveedores alternativos, reservas estratégicas de agua, alimentos, combustible y medicamentos, además de sistemas de comunicación de respaldo.
También plantea fortalecer las capacidades de las comunidades para anticiparse, adaptarse y responder ante las emergencias.
Su propuesta consiste en pasar de una logística centrada en reaccionar después de los incidentes a otra que contemple prevención, flexibilidad y adaptación.
El Plan de Eventos Climáticos del Municipio identifica 321 barrios con susceptibilidad a inundaciones y movimientos en masa, según Alexis Jarrín.
El seguimiento municipal también contempla 112 quebradas y ríos prioritarios del Distrito Metropolitano.
Entre el 24 de septiembre y el 4 de octubre, el Centro de Operaciones de Emergencia contabilizó 75 incidentes.
La Administración Zonal Eugenio Espejo concentró 29 casos; Eloy Alfaro, 11; y La Delicia, ocho. En conjunto, estas tres zonas representaron aproximadamente el 64% de los eventos.
Las condiciones del terreno también intervienen en las afectaciones.
En Buenaventura de Chillogallo, al sur de Quito, las lluvias del 4 de octubre arrastraron lodo y sedimentos desde la parte alta de una microcuenca.
Una inspección identificó pérdida de cobertura vegetal y suelo expuesto. El volumen de agua y material superó la capacidad del drenaje existente y alcanzó la vía pública.
Los equipos revisaron ocho viviendas y encontraron afectaciones en una, donde residía una familia de cuatro personas.
Este tipo de condiciones forma parte de los aspectos que Benavides considera necesarios para la planificación territorial y la prevención de desastres.
El capitán Miguel Llumiquinga, jefe distrital Eugenio Espejo del Cuerpo de Bomberos de Quito, explicó que la institución cuenta con 27 estaciones distribuidas en el Distrito Metropolitano.
La entidad dispone de aproximadamente 1 200 bomberos y 150 vehículos operativos.
El personal trabaja en tres grupos, con turnos de 24 horas. Alrededor de 400 efectivos cubren cada jornada para atender emergencias de distintos tipos.
Llumiquinga señaló que las lluvias pueden provocar acumulaciones de agua en viviendas y vías, caídas de árboles, deslizamientos y desbordamientos de quebradas.
Ante estas condiciones, recomendó mantener limpios los sumideros y desagües de las viviendas, evitar arrojar basura en las calles y no intentar cruzar pasos deprimidos inundados.
Para los conductores, aconsejó reducir la velocidad, conservar distancia entre vehículos y revisar neumáticos, limpiaparabrisas y condiciones mecánicas.
Si el agua ingresa a una vivienda, la prioridad debe ser la seguridad de las personas. El capitán recomienda buscar zonas altas y solicitar asistencia al 911.
El Municipio desarrolla acciones de preparación mediante el Plan de Eventos Climáticos y un Plan de Acción ante El Niño, que cuenta con revisión y validación de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos.
Este último contempla informes mensuales de seguimiento.
Las labores incluyen vigilancia de quebradas, limpieza de infraestructura de drenaje y preparación de los equipos que atienden emergencias.
Desde junio, el Municipio registra 1 866 intervenciones en quebradas cercanas a viviendas como parte de la preparación para la época lluviosa.
Jarrín explicó que la planificación contempla el mantenimiento previo de estructuras y la coordinación entre las instituciones que participan en la respuesta.
Por su parte, Benavides distingue entre la capacidad de atender una emergencia y la preparación para reducir sus consecuencias. El especialista considera necesario incorporar las condiciones del territorio, la infraestructura y la participación comunitaria en los planes de prevención.
La previsión de precipitaciones superiores al promedio durante noviembre mantiene la atención sobre los sectores susceptibles de Quito y la evolución de las condiciones meteorológicas asociadas a la temporada lluviosa.
Las precipitaciones podrían superar los valores habituales durante noviembre de 2026. Contexto: Alexis Jarrín, director del Centro de Operaciones de Emergencia de Quito, explicó que la previsión corresponde a una mayor cantidad de lluvia respecto del promedio. Esto no significa que todos los días tendrán precipitaciones extremas.
La estación de Cotocollao registró 76,3 milímetros en 24 horas y 29,6 milímetros en una hora entre el 3 y el 4 de octubre. Contexto: Ambas cifras superaron los máximos anteriores de esa estación para el mismo período desde 2004. Los registros previos fueron de 52,4 milímetros en 24 horas, en 2017, y 18,7 milímetros en una hora, en 2004. No constituyen récords absolutos de todo Quito.
El pluviómetro de El Bosque registró 63,9 milímetros de precipitación. Contexto: Según Alexis Jarrín, en aproximadamente dos horas cayó cerca del 80% de la cantidad de lluvia esperada para todo el mes en ese punto.
No se puede atribuir directamente el aguacero del 4 de octubre al fenómeno de El Niño. Contexto: El experto Bolívar Erazo explicó que las condiciones asociadas a El Niño pueden contribuir a una mayor inestabilidad atmosférica. Sin embargo, la transición de la época seca a la lluviosa también favorece las precipitaciones intensas.
La transición hacia la época lluviosa favorece la combinación de humedad y calentamiento de la superficie, que puede generar tormentas intensas. Contexto: Bolívar Erazo explicó que estas condiciones permiten el desarrollo de nubes de gran altura capaces de producir lluvia fuerte y granizo. El Inamhi relacionó el aguacero del 4 de octubre con el tradicional Cordonazo de San Francisco.
El Municipio identifica 321 barrios con susceptibilidad a inundaciones y movimientos en masa. Contexto: El seguimiento también incluye 112 quebradas y ríos prioritarios. Entre el 24 de septiembre y el 4 de octubre, el Centro de Operaciones de Emergencia contabilizó 75 incidentes.
Eugenio Espejo registró 29 incidentes; Eloy Alfaro, 11; y La Delicia, ocho. Contexto: Estas tres administraciones zonales concentraron aproximadamente el 64% de los 75 incidentes registrados entre el 24 de septiembre y el 4 de octubre.
El Cuerpo de Bomberos de Quito dispone de aproximadamente 1 200 efectivos, 150 vehículos operativos y 27 estaciones. Contexto: El capitán Miguel Llumiquinga explicó que el personal trabaja en tres grupos con turnos de 24 horas. Alrededor de 400 bomberos cubren cada jornada.
Mantener limpios los sumideros y desagües, evitar arrojar basura y no cruzar pasos deprimidos inundados. Contexto: El capitán Miguel Llumiquinga también recomienda reducir la velocidad, mantener distancia entre vehículos y revisar neumáticos y limpiaparabrisas. Si el agua ingresa a una vivienda, aconseja buscar zonas altas y llamar al 911.
El Municipio mantiene el Plan de Eventos Climáticos y un Plan de Acción ante El Niño, además de labores de vigilancia, mantenimiento y preparación de equipos. Contexto: Desde junio registra 1 866 intervenciones en quebradas cercanas a viviendas. El Plan de Acción ante El Niño cuenta con revisión y validación de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos e incluye informes mensuales de seguimiento.