Imágenes: Quito repara los daños que quedaron por el paro
Cuenta regresiva
El Gobierno tiene la oportunidad para reconciliar po…
La reactivación económica depende de tres tareas
El subsidio a los combustibles pasará los USD 3 000 millones
Britany, Mhia y Linda, niñas apasionadas por el reciclaje
Jóvenes diseñadores crearon prendas llenas de color …
Una experiencia en 3D por cascadas y zonas del turis…

La apropiación de veredas para ampliar casas es una práctica común

En el centro de Quito, en las calles Los Ríos y Chile, hay viviendas que se construyeron sobre la vereda. Allí también funcionan locales comerciales. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO

La Ley es clara: nadie debe construir sobre la vereda. Sin embargo, en Quito esa normativa no se respeta. Para comprobarlo, basta con hacer un recorrido por el norte, centro y sur del Distrito

En la av. De la Prensa y Sabanilla, Cotocollao, la vereda está bloqueada por una casa, cuyos dueños decidieron ampliarla y tomarse parte del espacio público.

Allí, la acera oriental tiene cerca de 2,60 m de ancho, pero dos edificios ocupan 1 metro de ese espacio.

Por si fuera poco, la siguiente casa le gana a la vereda 70 centímetros más. Deja libres apenas 90 cm para el paso de la gente.

El problema es que Cotocollao es una zona comercial, por donde caminan cerca de 50 000 personas al día. Solo en esa cuadra hay 44 ­locales comerciales.

Dos cuadras al norte, la situación se complica más. En la orilla de en frente, una casa ocupa casi todo el espacio. Quedan libres solo los 30 cm donde se levanta un poste. La gente no tiene más opción que bajar y compartir el pavimento con buses, camiones y motos

En los alrededores de El Ejido, en cambio, las casas tienen tres o cuatro escalones del ingreso principal sobre la acera. En la calle Luis Felipe Borja, esa franja mide menos de 40 centímetros; y en algunos tramos desaparece por completo. 

En la calle Carchi, en San Juan, hay casas que utilizan la vereda como acceso. Debido a que este barrio se asienta sobre una montaña, los terrenos tienen grandes pendientes y los dueños de algunas casas optaron por tender un puente entre el filo de la calle y la puerta de acceso, bloqueando la acera.  

Angelita Coronado vive en el sector desde hace 25 años. Dice que su abuelo edificó la casa y que desde el inicio las gradas de acceso principal se levantaron en la orilla. Nunca les han llamado la atención los vecinos ni las autoridades.

En Solanda y El Pintado, sur de Quito, es común ver que las viviendas tienen estacionamientos pequeños, y cuando las personas se compran un auto grande, colocan puertas de garaje de forma rectangular para ganar el espacio

EnLas Casas, en cambio, un cuartel policial ubicado en la Mariana de Jesús irrespetó la vereda y levantó una garita.

Las multas

Según la Agencia Metropolitana de Control, AMC, cuando se observa una edificación que ocupa parte del espacio público, se pide a la administración zonal las características y el replanteo de la vía, para determinar la infracción

Si se constata, se inicia un proceso y el dueño de casa puede presentar documentos de descargo, por ejemplo, demostrar que su casa estaba ahí antes de que se construyera la vía. Caso contrario, la sanción va desde USD 4,25 por m² de construcción.  

En 2021, la entidad registró nueve actuaciones previas por esa falta. Se trata de inspecciones en las que se identifican incumplimientos y se levanta información para luego iniciar con el procedimiento sancionador. En lo que va de este año todavía no hay casos. 

Pablo Moreira, expresidente del Colegio de Arquitectos de Pichincha, apunta que dependiendo de la zona, una vereda puede tener entre 1,20 y 3 metros, pero que lo ideal es que tenga mucho más, como ocurre en otras ciudades del mundo. Con veredas más amplias, dice, la ciudad se vuelve más segura y más vivible. De allí la importancia del control que realiza el Municipio para hacer cumplir la norma.¿La solución es entonces derrumbar las casas que están sobre estos espacios?

No. Para Leopoldo Ocampo, presidente de la Cámara de la Construcción, se debe analizar cada caso. Hay viviendas que solo ocupan la vereda con el cerramiento.

En esos casos, sí se lo debe derrocar, pero cuando en esa zona está la casa, es más complicado porque se vuelve un problema social.

Trae a colación que las casas informales forman el 70%; se construyeron sin ficha técnica, sin parámetros ni normativas.

Insiste en que el Cabildo no cuenta con personal para hacer ese control, por lo que debe buscar alianzas con la academia.