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Gobierno enfrenta la crisis con división de política y seguridad

Francisco Jiménez (I) fue posesionado por Guillermo Lasso, como ministro de Gobierno la tarde del miércoles 30 de marzo de 2022. Foto: El Comercio

La optimización en el gobierno de Lenín Moreno no le sirvió a Guillermo Lasso. El Ejecutivo nuevamente abordará por separado la política y la seguridad. Para regresar al antiguo modelo, el Decreto Presidencial 381 establece un plazo de 100 días. 

En el momento de mayor crisis entre el Gobierno y el Legislativo, el Presidente de la República decidió escindir el Ministerio de Gobierno. Ahora también habrá un Ministerio del Interior que se ocupará de la seguridad, con Patricio Carrillo a la cabeza. 

En lo político, Francisco Jiménez, ahora exasambleísta por el partido oficialista, será el interlocutor del Ejecutivo con el resto de los poderes del Estado, entre ellos, la Asamblea Nacional.  

Desde el 1 de agosto del 2019 se creó formalmente el Ministerio de Gobierno. La exministra María Paula Romo, quien fue censurada luego por la Asamblea anterior, asumió la autoridad de la política y seguridad en el país. 

La fusión fue parte de las medidas que adoptó Moreno como parte del proceso de optimización de recursos y eficiencia del Estado que arrancó en el 2017. Se justificó esas acciones con base en la reducción de gastos en personal, bienes y servicios, para hacer más eficiente el aparato público. 

Para el consultor político, Pedro Donoso, el cambio en el Ministerio de Gobierno demuestra que la decisión de Moreno carecía de un análisis técnico. “Damos un giro de 360 grados para volver exactamente al mismo punto”, manifestó. 

La gestión política para la gobernabilidad, la prevención del conflicto y la articulación intergubernamental, estarán a cargo de Jiménez. En sus primeras declaraciones, dijo: “Vamos a tender puentes para tener estabilidad política y fortalecer la institucionalidad, con transparencia y eficiencia”.  

La situación no es fácil. Hay dos retos que tendrá que enfrentar de forma inmediata. El primero es la relación con la Asamblea. El segundo tiene que ver con una eventual consulta popular.  

Cambio bien recibido

Para la politóloga Arianna Tanca, el cambio en el Ministerio de Gobierno es positivo. Desde su perspectiva, la política y la seguridad son dos temas centrales para un gobierno y no tienen una relación directa que se pueda abordar con una sola entidad. 

La primera misión, dijo Tanca, es que el nuevo Minist​ro establezca un acercamiento con las organizaciones políticas. Sin embargo, el tema no es sencillo. Un día antes del anuncio del cambio, Lasso ya había anunciado que gobernará sin tomar en cuenta a la Asamblea. 

Lasso señaló el martes pasado que hará uso de los decretos y de los mecanismos establecidos en la Constitución para ese fin. No obstante, Tanca comentó que eso es posible hasta cierto punto. Pero, al final del día, habrá temas que tendrán que pasar de manera obligatoria por el Legislativo. 

Sin hoja de ruta

Donoso mencionó que la contradicción entre el discurso del Presidente y el nombramiento del Ministro para gestionar la política no ofrece luces sobre cuál será el accionar del Ejecutivo a futuro. 

El escenario para el Gobierno, tras las denuncias en contra del líder de la Izquierda Democrática (ID) y de cinco legisladores de Pachakutik (PK), es de no retorno, según Donoso. Consideró que no es imposible llegar a acuerdo a pesar de que el Primer Mandatario dinamitó los puentes con las dos únicas fuerzas políticas que le quedaban.

En su discurso de posesión, Jiménez señaló que es consciente de que actualmente se confrontan visiones diferentes sobre la ruta que se debe seguir. Desde su perspectiva, es posible emprender un diálogo, con las cartas sobre la mesa y las puertas abiertas.

“Hablaremos con las diferentes bancadas. Buscaremos tender puentes con las organizaciones políticas nacionales”, manifestó. 

El reto que deberá enfrentar Jiménez es la Consulta Popular anunciada por el Gobierno. Tanca mencionó que es una opción mejor que la muerte cruzada. Esta última, a su criterio, no solucionaría el impase político.  

Ahora, el riesgo de la consulta es que, tras el fantasma de la muerte cruzada, entre la ciudadanía está presente la idea de que “se vayan todos”. Por eso, dijo Tanca, es importante el abrir el diálogo con el resto de las fuerzas políticas.

Por el contrario, para Donoso, pensar en este momento en una consulta popular es un suicidio. Consideró que el Gobierno no tiene los números a su favor, al menos que piense primero en aumentar su capital político con el golpe de timón en el manejo del Ministerio de Gobierno.