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Mujeres sobrevivientes de violencia escribieron un libro

Myriam Pérez, cofundadora de Fundación Idea Dignidad, dijo que escribir ayudó a las víctimas de violencia. Foto: Yadira Trujillo Mina / EL COMERCIO.

“El primer año de casada ya fui víctima de abuso físico. Me golpeó aun estando embarazada. No lo podía creer, mi corazón se rompió en mil pedazos”, cuenta La Coneja (seudónimo). Su relato es parte de una compilación de historias de mujeres sobrevivientes de violencia que escribieron un libro.

“Entre dolor y llanto -continúa La Coneja- escuché sus justificaciones basadas en que fui yo la que motivó a que él me levantara la mano. Pero esto no quedó ahí, en cada discusión fuerte siempre usaba sus manos para agredirme. Los innumerables insultos y sus frases preferidas eran: “eres una loca, exagerada…”.

Belén, Daniela, Marnie, Salomé, Isabel, Alejandra, Mónica, Yurani, Nathalie, Nicole, Karla, Sandra, Karla C. y Estefanía son los 14 puños que dieron vida al libro Escrito en el Cuerpo: Historias de Mujeres Sobrevivientes de Violencia. Se presentó en Quito, este jueves 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

“¿Si tu vida fuera un libro cómo se llamaría este capítulo?” Fue una de las preguntas que se usó como herramienta para la construcción del material. Myriam Pérez, cofundadora de la Fundación Idea Dignidad, señaló que escribir sus historias ha sido para las sobrevivientes un acto subversivo sobre los mandatos de género.

Las mujeres recibieron asesoría, acompañamiento terapéutico y jurídico y algunas siguen en procesos legales, “a pesar de lo desgastante que es en este país encontrar justicia“, dijo Pérez.

Ella además recordó que años atrás, las escritoras debieron usar seudónimos masculinos para ser aceptadas en círculos literarios hegemónicos. “Hay violencias que insultan o degradan otras golpean o agreden y otras son en forma de silencios”.

#25N: Un día para movilizar las conciencias

La publicación del libro la apoyó la Embajada de Francia. Su titular,  Frederic Desagneaux, señaló que la herramienta es necesaria, sobre todo en este 25 de noviembre, que se busca sensibilizar y movilizar las conciencias con respecto a la violencia que sufren las mujeres.

“Los obstáculos surgen muchas veces de legislaciones caducas y falta de voluntad política. No es posible crear una sociedad justa mientras persistan las desigualdades de género, que impiden a millones de mujeres aspirar a mejores condiciones de vida”, sostuvo el embajador.

Para Isabel, escribir su historia fue enviar un mensaje a otras mujeres que viven violencia intrafamiliar. “Ahora me siento segura de mí misma”, dice. Y recomienda a otras que busquen acompañamiento legan. “Eso ayuda a tener el valor y no callar”.

Estefanía tituló a su relato Inquebrantable. Con él espera darles fuerza a otras mujeres y mostrarles que pueden salir adelante y continuar después de haber sobrevivido a la violencia.

La historia de Nicole se titula Lo que llamas “amor”. En ella sostiene que su vida fue una tortura como un círculo vicioso. “Atada por tus cadenas intento respirar, pero me asfixias y me quitas el poco oxígeno que tengo para resollar”, se lee en el relato.

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