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Menos niños en las aulas por falta de transporte y migración en Tungurahua

Los estudiantes de las comunidades de la zona alta de Quisapincha caminan varios kilómetros para llegar a UEM. Foto: Modesto Moreta / El Comercio

El pequeño Ariel Aguayza no sabe con exactitud cuántos kilómetros camina a diario para llegar a la Unidad Educativa del Milenio (UEM), en el sector El Galpón.

Con la mano derecha señala que su vivienda está pasando dos lomas cercanas a la comunidad de Ambayata. En el sitio no hay transporte para movilizarse. Se lamenta debido a que la escuela que funcionaba en ese lugar se cerró hace ocho años, después de la apertura del centro educativo en 2014.

Su recorrido, que toma entre 40 y 50 min, comienza a las 06:20. El niño no puede apurar el paso debido a que la lluvia de la noche y madrugada afectó la vía de tierra. Está atestada de un lodo pegajoso que mancha sus zapatos de caucho y las bastas de su pantalón.

El pequeño de 10 años y alumno del octavo de Básica hace lo posible para llegar a la escuela porque quiere ser médico. Viste un suéter de lana de borrego para soportar el frío de la mañana.

Él es uno de los 400 alumnos que madrugan para asistir a la UEM, en la comuna El Galpón, parroquia Quisapincha, cantón Ambato, en Tungurahua.

Tiene capacidad para 1 000 estudiantes, en dos jornadas, explica el rector encargado de este centro de estudios, Luis Alberto Quinatoa. Reconoce que el número de estudiantes ha descendido en al menos un 10%. Identifica al menos tres factores que han provocado esta caída: la migración de los padres de familia con sus hijos hacia los EE.UU. y hacia Ambato, la falta de transporte público desde sus comunidades, y la escasa de conectividad del internet, que soportaron durante la pandemia.

Frente a esta realidad, Quinatoa descarta que exista una subutilización de la infraestructura porque, según dice, los laboratorios de química, física, matemática, computación y la biblioteca están operando a pesar de que tiene un 40% de presencia estudiantil.

Un informe emitido en abril por la Coordinación Zonal 3 del Ministerio de Educación, en Tungurahua, detalla que en la provincia funcionan tres UEM (dos en Quisapincha y Chibuleo, en Ambato, y una en Píllaro). Revela que la infraestructura tiene capacidad para 1 000 estudiantes y apenas acogen entre el 40 y el 70% de alumnos.

Miguel Quinapanta, uno de los padres de familia, camina, junto a sus dos hijas, más de tres kilómetros hasta la institución. Lo hacen con botas de caucho para evitar ensuciar los uniformes. El hombre lamenta que en su comunidad Putugleo se cerrara, hace ocho años, la escuela Abel Pachano.

Ahora debe caminar porque no hay transporte. “Está lejos, es mejor que reabran la escuela. Allá iban los niños de Putugleo Alto y Putugleo Chico”.

Antes de la crisis sanitaria, los alumnos tenían transporte, pero con la virtualidad y el retorno a clases en febrero se impidió contratar ese servicio.

La directora Distrital Ambato 10D01 de Educación, Paulina Salazar, lamenta que los padres de familia saquen a sus hijos y los lleven a estudiar en Ambato; considera que la educación en la zona urbana o rural es similar.

Aunque, adelanta que está en análisis la posibilidad de reabrir algunos centros educativos. También se está gestionando la contratación de buses para que los niños lleguen a tiempo a las aulas.

En Chibuleo también se vive este drama

A15 kilómetros de Ambato, siguiendo la vía a Guaranda está la comunidad Chibuleo. En este sector se levanta la Unidad Educativa Intercultural Chibuleo.

En el centro educativo estudian 675 alumnos, pero su capacidad es para 1 000. Es otro centro educativo afectado por la migración y la falta de transporte.

Cuando inició sus actividades, hace siete años, contaba con 850 alumnos, recuerda Elena Sisa, madre de familia que todos los días viaja desde la comunidad de San Luis, ubicada a 15 minutos del centro poblado para dejar a su hija.
Explica que es mejor que se reabra la escuela de la zona que está en buenas condiciones y se encuentra abandonada.
Mario Pinda, rector de la Unidad Educativa del Milenio de Chibuleo, confirma que un grupo de estudiantes se fue porque sus familias están laborando en Ambato.

Pero considera que el principal inconveniente es la falta de movilización desde una comunidad a otra. El director del Distrito Ambato 18D02, River Donoso, confirma que la unidad educativa trabaja al 70% de su capacidad.

Un número no cuantificado de chicos salieron durante la pandemia del nuevo coronavirus y ahora estudian en Santa Rosa, en Juan Benigno Vela y en Ambato, especifica el funcionario.