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Huertos urbanos se instalan en el Parque Metropolitano de Quito

Luis Enrique Toaquiza tiene tres huertos y siembra una variedad de productos. Foto: Carlos Noriega / El Comercio

En el lugar donde hace algunos años se amontonaba la basura y lucía prácticamente abandonado, ahora prosperan sembríos con frutas y hortalizas. En el corazón del Parque Metropolitano, norte de Quito, funciona un huerto que fue creado por los habitantes de la comuna de Miraflores.

Este huerto está distribuido en parcelas, en las que cada familia se encarga de cultivar la tierra y sembrar las hortalizas. Al momento existen 32 espacios de 100 m2 cada uno y que son administradas por 20 comuneros.

La comuna se asemeja a una mini ciudad, sus casas son de un piso, con pequeños callejones. Las ventanas están adornadas con coloridas flores, otras tienen un pequeño jardín que le pone el color a cada vivienda. Sus calles están adoquinadas y lo mejor de todo es que, en medio de esta selva de concreto, pueden disfrutar de la naturaleza que les brinda el huerto y el bosque del Parque Metropolitano que está a su alrededor.

Las viviendas están ubicadas a pocos metros del terreno donde están sus sembríos, solo una calle les separa. El terreno está dividido por cuatro pasillos de tierra y cada uno mide 1,50 metros. Cada persona ha cercado su zona para sembrar de manera ordenada sus productos y así no se mezcla con las hortalizas de su vecino.

Los huertos facilitan el acceso a alimentos frescos y de calidad como frutas y vegetales. Foto: Carlos Noriega / El Comercio

Ciudad encantada

Para los moradores, este lugar es una ciudad “encantada” que esconde mucha historia, por ejemplo, que los comuneros que habitan en este lugar provienen de huasipungos que alguna vez vivieron y trabajaron en la Hacienda Miraflores donde hoy en día funcionan los huertos y el parque Metropolitano.

Luis Enrique Toaquiza vive 57 años en la Comuna, llegó cuando tenía 5 años, sus abuelos trabajaban en la Hacienda, luego sus padres y fue así que se quedó a vivir en este lugar. Se propuso trabajar la tierra y llenarle de vida a su comuna con los huertos. Cuenta que el terreno, hace algunos años, estaba descuidado, los escombros y los roedores se habían apoderado de la zona. Se unió con los vecinos y decidieron hacer mingas y trabajar la tierra.

Poco a poco el terreno fue cobrando vida y un manto verde fue cubriendo la tierra, fue entonces cuando decidieron dividir el terreno por parcelas. Solo 20 familias continuaron con su labor de crear estos huertos comunitarios y se dedicaron a plantar.

Con el pasar de los meses fue perfeccionando sus técnicas en agricultura y en su terreno de 100 m² hoy en día cultiva productos como brócoli, acelga, alfalfa, tomate de árbol.

El éxito en sus cultivos llevó a Toaquiza a ampliar su huerto y ahora cuenta con tres. “A las plantas hay que cuidarlas porque son familia, hasta hay que conversar con ellas”; agrega que, aunque no es difícil tener un huerto, es necesario dedicarle tiempo.

Toaquiza recuerda que la primera plantación que implementó fue de maíz, lo trataba como a un hijo, pasaba pendiente de su crecimiento. “Eran unos choclos grandes, sus hojas eran verdes y al cocinarlos su sabor era único, eran dulces, fueron sembrados con mucho amor.

María Aguaisa, de 64 años, fue quien incentivó a su esposo para comenzar a armar un pequeño huerto. Es una de las comuneras que desde las 05:00 se dedica a trabajar su tierra.

María Aguaisa y su esposo desde las 05:00 hasta las 10:00 se dedican a cultivar el huerto que tiene 15 plantas. Foto: Carlos Noriega / El Comercio

Para empezar, de los residuos que sale de la cocina, como cascaras de huevo, de papa y otros productos orgánicos prepara el abono. Los coloca en un balde, los mezcla y se dirige a su huerto. Su casa está ubicada a pocos metros de los sembríos. En una mano lleva el balde con el abono y en su otra mano lleva la pala. Una vez en la zona, empieza a remover la tierra. Lo hace despacio para evitar que se maltraten sus plantas, limpia las hojas de las acelgas, los zuquinis, las lechugas. Después coloca la mezcla de tierra y abono. “Ver cómo mis plantas florecen y algunas dan frutos es una gran satisfacción y es una terapia para salir de la rutina”.

Su huerto está distribuido por “guachitos” y en cada uno está sembrado zanahorias, remolacha, zuquinis y rábanos.

Apoyo Técnico

Gabriela Yángüez, administradora zonal Eugenio Espejo , explicó que se hay asesoría técnica para el fortalecimiento de las 103 huertos comunitarios. Han entregado a los comuneros 2 000 plántulas para que siembren en los huertos.