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La ocupación en tres hospitales de Santo Domingo de los Tsáchilas alcanza el 160%

Justina Tarira, de 70 años, superó el covid-19, tras 20 días en el Hospital G. Domínguez. Foto: Cortesía Hospital Gustavo Domínguez

Las medidas adoptadas para controlar el avance del covid-19 en Santo Domingo de los Tsáchilas no han sido suficientes.

Las autoridades del Ministerio de Salud en la provincia insistieron en que la desobediencia social, que continúa al alza, sigue saturando la capacidad del sistema hospitalario.

En los últimos confinamientos de los fines de semana, por ejemplo, las concentraciones en canchas deportivas y reuniones sociales siguieron.

Incluso personas que caminaban por las calles, en pleno toque de queda, fueron detenidas y llevadas a labores comunitaria, como sanción.

La ocupación en los tres hospitales se mantiene en un 160% desde hace dos meses. Esto ocurre, porque hay pacientes que esperan en los pasillos de esos sitios por uno de los espacios con ventiladores mecánicos y sistemas de intubación. Esa situación ha hecho que el área se saturara aún más.

Las 26 camas de las unidades de cuidados intensivos (UCI) de los tres hospitales –Gustavo Domínguez, del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social y General Santo Domingo- están ocupadas en su totalidad.

Los pacientes críticos que necesitan una cama en las UCI pasaron de 60 en abril a 32 este mes. La directora distrital de Salud en la provincia, Lorena Baque, aclaró que esto no se trata de una disminución.

Algunos de los que estaban en espera fueron derivados a clínicas privadas, a través de los convenios que se tienen.
El Hospital Saludesa, de la red particular, es uno de los que acoge a la mayoría de enfermos. Una buena parte de ellos aguardaba, con tanques de oxígeno, en las sillas de los sanatorios públicos.

La saturación en los hospitales se explica en los registros de letalidad, que han aumentado en los últimos meses.

Según cifras del Ministerio, con base en los decesos confirmados con pruebas PCR, en abril pasado este indicador fue el más alto en lo que va de este año. Se ubicó en un 87%; es decir, de cada 10 contagiados nueve perdieron la vida. El médico intensivista Patricio Reyes y el epidemiólogo Alexis Pérez coinciden en que esto tiene relación con las nuevas variantes del virus, que ya circulan en la provincia.

Reyes accedió a resultados que se hicieron en Quito y asegura que de 20 muestras analizadas 16 son de la británica. El alto impacto en la transmisión que causa esta variante pudo incidir en las muertes y contagios del primer trimestre de este año, agrega Reyes.

La letalidad en enero fue del 44%; en febrero fue 35% y en marzo, 52%. Actualmente está en 35%. Unas 257 personas han muerto en este año.

Asimismo, la curva de infectados con el virus tuvo sus picos altos. De los 910 enfermos que se contabilizaron en enero se pasó a 1 035 en febrero; 1 423 en marzo y 1 033 en abril.

El especialista Pérez considera que los indicadores de la pandemia no dan aún señales de estabilidad ni de decrecimiento; al contrario, “vamos en franco aumento”.

Él cree que a principios de junio recién se sabrá el real impacto de las contenciones por las restricciones a la movilidad nocturna y el confinamiento de los fines de semana.

Por ahora, la estadística no da muestras de una reducción. Las cifras de contagiados de la última semana muestran una considerable reducción, pero se debe a que hay resultados de pruebas pendientes.

Baque informó que se trata de 670 muestras que corresponden a las tomadas hace 10 días. Se espera que esos resultados se reflejen en aproximadamente tres semanas.

Los retrasos suceden porque el Instituto Nacional de Investigación en Salud Pública les ha señalado que hay una alta demanda en el procesamiento de los test de tipo PCR.

Baque explica que, si se toma en cuenta que la positividad de las pruebas es de un 55%, lo más probable es que se tengan unos 378 infectados nuevos en los primeros días de junio.

La falta de esos diagnósticos evidencia la merma de contagiados en la data oficial con corte a la semana pasada.
Entre el 3 y 9 de mayo se registraron 142 casos positivos. Mientras que el promedio semanal desde enero fue de 269.
La velocidad de la transmisión, en cambio, no varió en mayor medida, pese a las acciones de control ordenadas por el Comité de Operaciones de Emergencia nacional.

Así, por ejemplo, cuando las autoridades locales resolvieron implementar las disposiciones (del 17 marzo al 20 de abril), la media de contagios diarios era de 48. Entre el 21 de abril y el 12 de mayo fue de 42.

Las autoridades de la provincia apuntan a que las aglomeraciones de los viernes, previas al confinamiento, hacen que el impacto del virus se mantenga en estos niveles.