21 de octubre de 2019 00:00

Agentes rastrean a 19 grupos violentos; en la lista hay estudiantes, activistas y miembros de partidos de izquierda

En el Centro Histórico, grupos violentos se enfrentaron con la Policía el 9 de octubre. Foto: archivo / EL COMERCIO

En el Centro Histórico, grupos violentos se enfrentaron con la Policía el 9 de octubre. Foto: archivo / EL COMERCIO

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Redacción Seguridad
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El objetivo es evitar que la violencia ocurrida en Quito durante las manifestaciones se repita. La Policía rastrea a los miembros de grupos violentos, que serían responsables de saqueos, vandalismo, la quema del edificio de la Contraloría y cierres coordinados de avenidas e ingresos a barrios.

Los primeros nombres ya aparecen en los expedientes de investigación. Se menciona a 19 agrupaciones violentas. Según las indagaciones, todas tienen características similares: un trasfondo ideológico de extrema izquierda.

Datos judiciales recabados hasta ayer, 20 de octubre del 2019, señalan que a través de panfletos repartidos en los alrededores de los parques El Arbolito y El Ejido y mediante las redes sociales se hicieron llamados para “mantenerse en la lucha”. El enemigo, según ellos, es el “Estado burgués, el colonialismo, el capital, la sociedad de clases, el FMI”.

Agentes dicen que la existencia de estos grupos no es nueva. Lo que les llama la atención es una radicalización de las acciones violentas, los altos niveles de coordinación y las redes de abastecimiento.

Según los investigadores, estos grupos estarían relacionados con la explosión de un tanque de gas la madrugada del sábado 12 de octubre, en el parque El Arbolito.

Las primeras indagaciones indican que se trató de una detonación intencional. El tanque fue escondido en una cabina de baño, dentro del parque, en una zona donde horas antes había presencia de manifestantes. Pero en la madrugada ese sector quedó despejado.

El estruendo se escuchó a 4 kilómetros a la redonda. Ninguna persona resultó herida; este hecho ahora se investiga.

Entre los primeros perfiles levantados sobre estos grupos aparecen estudiantes, líderes de colectivos, obreros, universitarios, activistas ambientales e incluso miembros de partidos políticos de izquierda, que tuvieron cargos públicos en el anterior Gobierno.

“Es una pelea desigual, pues el Estado tiene el monopolio de la violencia. Es importante atacar eso y afirmar la necesidad y posibilidad de que las masas extiendan y radicalicen su lucha”, escribió una de estas organizaciones en su muro de Facebook. Otro grupo, por la misma red social, pidió a quienes hayan “cubierto las manifestaciones” asegurar el material fotográfico y los videos.

“Protege tus archivos de lucha de un posible allanamiento”. Mediante esta publicación, la organización pidió a los miembros que encriptaran computadoras y teléfonos para evitar que la Policía conozca sobre sus acciones. “Que arda el Estado, que arda tu apatía. ¡Movilízate!”, escribió otro colectivo en una red social.

Para Inteligencia de la Policía, estos grupos tienen una fuerte formación ideológica con tintes extremistas. Sin embargo, no son los únicos. Otras agrupaciones que también estarían detrás de la violencia en las manifestaciones tendrían una injerencia extranjera.

Por ahora, las evidencias que hay son videos captados por la gente y por cámaras de vigilancia, en donde se aprecian personas de distintas nacionalidades que aparentemente cobran dinero por manifestarse, por realizar actos violentos o arengar hacia acciones vandálicas. Un colectivo de motorizados, integrado por ecuatorianos y extranjeros, fue visto el 12 de octubre pasado por distintos sectores de la ciudad.

“Lo que vemos en estos días bien puede ser el germen de estos temas (subversión urbana y paramilitarismo) o la demostración de que ya está aquí”, reconoció la ministra de Gobierno, María Paula Romo, en una entrevista con este Diario. Frente a esto, aseguró, se necesita emprender dos acciones: “Por un lado seguridad, control de Inteligencia y no a la impunidad. Y por el otro lado reconstrucción del tejido social, la reconciliación”.

Otra aspecto que indaga la Policía es el abastecimiento de estos grupos. Si bien decenas de personas entregaron donaciones al movimiento indígena durante las jornadas de protesta, también llegaron camionetas repletas con comida para los miembros de los colectivos violentos. Los camiones traían decenas de neumáticos que se usaron para barricadas.

La violencia ocurrida en Quito generó, además, una reacción de la población que se sintió desprotegida. El presidente Lenín Moreno advirtió el jueves: “Tengo una peligrosa alerta, gente de Quito y ciudades de la Sierra está adquiriendo armas. Les advierto que es prohibido portar armas y si quieren tener un arma en la casa, cumplan con lo que corresponde la ley: sacar el permiso.

En contexto

Salvador Quishpe, dirigente de Ecuarunari, reconoció que dentro de las manifestaciones actuaban colectivos de extrema izquierda vinculados al correísmo. La ministra María Paula Romo dijo que habrá un mayor trabajo de Inteligencia y que no se permitirá la impunidad.

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