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FaceApp, la aplicación que envejece, ¿un riesgo para la seguridad personal?

La aplicación FaceApp está disponible desde el 2017, pero su uso se viralizó nuevamente en julio del 2019. Su política de privacidad preocupa a expertos en seguridad informática. Foto: Twitter/@tiredbuthyped.

La aplicación FaceApp está disponible desde el 2017, pero su uso se viralizó nuevamente en julio del 2019. Su política de privacidad preocupa a expertos en seguridad informática. Foto: Twitter/@tiredbuthyped.

La aplicación FaceApp está disponible desde el 2017, pero su uso se viralizó nuevamente en julio del 2019. Su política de privacidad preocupa a expertos en seguridad informática. Foto: Twitter/@tiredbuthyped.

La aplicación FaceApp lidera las descargas en los sistemas operativos iOS y Android. Miles de personas la han utilizado para poder tener una idea de cómo lucirán cuando envejezcan y con ello las imágenes abundan en redes sociales. Sin embargo, el usar de la popular aplicación podría poner en riesgo sus datos personales, advierten especialistas. 

No es la primera vez que FaceApp levanta las alarmas y es que no se trata de una aplicación nueva. De hecho, está disponible desde el año 2017 y su uso se volvió a viralizar desde el pasado 15 de julio del 2019.

Funciona, según el diario El País de España con “un sistema neuronal basado en inteligencia artificial que analiza la fotografía que se sube de forma automática a sus servidores para lograr los efectos ansiados”. 

Los usuarios también han utilizado FaceApp para ver cómo envejecerán personalidades públicas como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Foto: Twitter/ @BootsieCollinsz

Si bien es cierto que FaceApp no es la única aplicación con estas funciones, hay dos indicadores que preocupan a expertos en seguridad informática. Según el medio español “los servidores se encuentran en Rusia, por un lado, y por otro, la política de privacidad es lo suficientemente vaga como para que uno se lo piense dos veces antes de aceptar sus términos“. 

En Twitter, la reportera especializada en tecnología del portal web Mashable Karissa Bell, hizo notar que a pesar de que ella no autorizó a FaceApp a acceder a sus fotografías, la aplicación lograba ingresar a su biblioteca

El portal TechCrunch explica que la interfaz de programación de aplicaciones (API por sus siglas en inglés) de Apple facilita el hecho de que la aplicación pueda trabajar con una sola fotografía sin necesidad de acceder a la biblioteca de fotos del usuario. Pero, advierte, al seleccionar esa foto, el usuario indica que está bien enviarla al servidor

Pero, al hacer esto, FaceApp “sube tu foto a la nube para que esta sea procesada”, advierte TechCrunch lo que implica que la aplicación no funciona desde el teléfono celular del usuario. Según el sitio, quienes usan FaceApp, desconocen esta particularidad.

Lo que no está claro es el motivo por el cual FaceApp no advierte a los usuarios que su fotografía será subida a una nube. Tampoco se conoce si FaceApp se queda con las fotos que las personas utilizan o si las elimina una vez que entrega los resultados, dice el medio. 

Esto también se relaciona con la débil política de privacidad de la aplicación. “Cuando se aceptan las condiciones de uso, se especifica en la petición de autorización que los datos pueden ser cedidos a terceros, pero no los usos que estas compañías podrían hacer de la información”, asegura por su parte El País. 

El riesgo de compartir fotografías personales con terceros es muy alto, dice Dani Creus, analista de seguridad de Kaspersky, a El País. “Debemos asumir que al subir algo a la nube, perdemos su control“. 

Por otro lado, The New York Times, advierte que “docenas de bases de datos con los rostros de las personas están siendo compiladas sin su conocimiento por empresas o investigadores”. 

El medio estadounidense añade que “los gigantes tecnológicos como Facebook y Google probablemente poseen los datos más grandes de rostros”, estudios han demostrado que estas firmas no distribuyen estos datos. Sin embargo, “otras empresas y universidades han compartido sus imágenes con investigadores, gobiernos y empresas privadas”, dice el Times. Todo esto con el fin de facilitar el entrenamiento de inteligencia artificial, han denunciado activistas.  

Es cierto que estos servidores obtienen acceso únicamente a la foto y no a la identidad de la persona, pero “los individuos pueden ser reconocidos, porque cada persona tiene una cara única”. 

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