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Cinco de cada 10 microemprendedoras sufren violencia en Ecuador

De cada 10 mujeres dueñas de microemprendimientos en Ecuador, cinco han sido violentadas al menos una vez por su pareja o expareja. Foto: freepik.es

De cada 10 mujeres dueñas de microemprendimientos en Ecuador, cinco han sido violentadas al menos una vez por su pareja o expareja.

Considerando los últimos 12 meses de relación, dos de cada 10 han sido agredidas. Prevalece la violencia psicológica, con un 52,6%, seguida de la física (34,7%), la económica/patrimonial (20,8%) y la sexual (11,3%). 

Los datos son parte del estudio Los costos de la violencia contra las mujeres en los microemprendimientos de Ecuador, presentado este miércoles 20 de octubre del 2021 por el programa Prevención de la Violencia contra las Mujeres (PreViMujer) de la Cooperación Técnica Alemana (GIZ).  

Conjuntamente con la Red de Mujeres Economía Violeta se realizó un foro para incentivar el emprendimiento femenino libre de violencia y como una forma de propender a la reactivación económica del país. 

La presidenta de la Red, Elizabeth Cáceres, dijo que para eso no basta con darle un crédito a la mujer, sino que se requiere de un acompañamiento para garantizar que mejore su calidad de vida.

“Es fundamental que haya una revisión de las políticas, sobre todo en lo que respecta al acceso a los créditos. Las condiciones deben ser factibles”. 

Con ella coincide Viviana Maldonado, directora de PreViMujer. Ella agrega que además “hay que hacer una inversión completa. No solo de acceso a créditos y educación financiera sino también incorporar fuertemente el derecho a una vida libre de violencia”. 

Maldonado señala que, en muchos casos, la violencia empieza cuando la mujer genera un ingreso económico, por lo que es necesario el desarrollo de políticas públicas que garanticen el empoderamiento integral de las mujeres. 

Arístides Vara-Horna, de PreViMujer, señaló que, de todos los tipos de violencia contra la mujer, el más potente es el que ejerce la pareja (40%). Las mujeres con microempresas, dijo, sufren violencia psicológica y económica debido a que generan ingresos y sus parejas buscan apropiarse de ellos.  

“Eso produce daño físico, emocional y económico porque descapitaliza a la mujer y le genera gastos para recuperarse de la violencia. Al dejar de trabajar disminuyen su rendimiento, se ve afectada su productividad y por ende sus ingresos. También hay un impacto social porque las mujeres pierden sus redes por el aislamiento”, explicó Vara-Horna. 

Según el estudio sobre los costos de la violencia a microemprendedoras en Ecuador, un 73,7% de las que han sido víctimas de violencia experimentó algún daño físico o mental.  

También se encontró que la violencia genera una pérdida del 2,57% de las ventas netas anuales de las mujeres que tienen un microemprendimiento bajo la modalidad de ocupación por cuenta propia y de 19,98% cuando son patronas.  

Significa que, anualmente, las patronas dejan de ganar USD 1 699,42 como consecuencia directa de la violencia en relaciones de pareja. En el caso de las mujeres ocupadas por cuenta propia, el monto que dejan de ganar es de USD 251,68. 

Las pérdidas anuales de las 31 041 patronas con microemprendimientos que son agredidas por sus parejas ascienden a USD 52,7 millones al año, que equivale al 0,049% del PIB.

En el caso de las emprendedoras por cuenta propia se reportan 640 754 mujeres agredidas por sus parejas o exparejas, con lo cual se pierde USD 161,2 millones al año (0,15% del PIB). 

Como consecuencia de la violencia contra las mujeres dueñas de microemprendimientos, apenas el 13,35% busca información, apoyo o atención de salud física o psicológica.

En el estudio se señala que esto se relaciona con un alto costo en tiempo y dinero que requieren las mujeres para atender las consecuencias de la violencia

Maldonado, de PreViMujer, dice que desde el Estado y las instituciones privadas se debe priorizar a las mujeres, ya que la reactivación económica no va a ser posible sin ellas. 

Para microemprendedoras como Sofía González, sus iniciativas les hacen crecer no solo en lo económico sino también en lo personal. Ella junto a su hermana son dueñas de Mama Tungurahua, un negocio de cosmética natural. 

Ella señala que al tejer una red de mujeres emprendedoras también son parte de la reactivación económica tras la crisis que dejó la pandemia.

“Compramos juntas la materia prima, comercializamos juntas, hacemos círculos de información para aprender. Así es como sostenemos la reactivación”.

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