7 de febrero de 2020 00:05

La paja toquilla toma forma en bolsos y en sombreros de colores

Katy del Valle y su esposo Kléber Salinas muestran los productos en su tienda La Cholita, en el Mercado Artesanal. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO

Katy del Valle y su esposo Kléber Salinas muestran los productos en su tienda La Cholita, en el Mercado Artesanal. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO

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Redacción Guayaquil
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La tienda se destaca en la entrada principal del Mercado Artesanal de Guayaquil. Llaman la atención los colores vivos en los bolsos que cuelgan o se muestran en la estantería.

El local Artesanías La Cholita está surtido con una variedad de productos elaborados en paja toquilla. Pero las últimas novedades son los bolsos y sombreros para ir a la playa, vestir casual o ir de fiesta.

Katy del Valle cuenta cada detalle. Cómo con su habilidad, las tejedoras de Montecristi, en la provincia de Manabí, dan forma a sus creaciones. Ella hace los diseños de las carteras y bolsos. Su esposo, Kléber Salinas, se encarga de escoger las combinaciones de colores.

Esas propuestas de diseños de objetos luego son llevadas a dos tejedoras en Montecristi. Ese cantón manabita es conocido por la tradición de los sombreros de paja toquilla.

La habilidad ancestral se transforma así en finas carteras y sombreros. Están hechos con hebras finas, a croché, en punto fino; o a mano con punto grueso. Ella nació en Calceta, Manabí, y se enamoró de Kléber, oriundo de Guayaquil.

El local de artesanías es uno de los más antiguos en el Mercado Artesanal, desde hace 32 años cuando se fundó en la calle Loja, en el centro de la urbe.

En la tienda, el tejido de paja toquilla de punta fina y en colores vivos se destaca en los bolsos con detalles de madera. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO

En la tienda, el tejido de paja toquilla de punta fina y en colores vivos se destaca en los bolsos con detalles de madera. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO

Él trabajaba desde pequeño con su tía en la tienda. María Sol Zuloaga, presidenta del Mercado Artesanal, recuerda que el local fue uno de los primeros en abrirse cuando se creó el lugar; ahora es uno de los más visitados por compradores, por su piezas únicas.

Hace ocho años, Salinas heredó el negocio. La Cholita se convirtió en un emprendimiento de la joven pareja, que tiene una niña. Con los años se fue transformando de un local de artesanías variadas a una tienda especializada en productos de paja toquilla. Hay objetos más a la moda.

Es uno de los locales más visitados por los turistas, que buscan el tradicional sombrero de paja toquilla o bolsos, que tienen detalles de flores, mezclas de colores, asas de madera o detalles en cuero. También se combinan con vistosos collares elaborados con el mismo material vegetal.

El 5 de diciembre del 2015, el tejido de paja toquilla del Ecuador fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La Unesco le dio esa categoría porque en la práctica tradicional se expresa la cultura milenaria y ancestral del Ecuador.

En la tienda, el tejido de paja toquilla de punta fina y en colores vivos se destaca en los bolsos con detalles de madera. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO

En la tienda, el tejido de paja toquilla de punta fina y en colores vivos se destaca en los bolsos con detalles de madera. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO

“Nos conocimos a través una red social y nos enamoramos, ahora estamos impulsando los productos en toquilla que son apreciados por turistas extranjeros”, dice Salinas.

Cuenta las combinaciones. Los sombreros de color natural se pueden adornar con flores o cintas. Uno de los modelos de sombrero es el estilo aguacate ala corta, que tiene la forma de la fruta en la base.

Para el tejido fino, por ejemplo, la paja se la corta en líneas y el resultado será un producto más elegante, tanto en sombreros como en bolsos. Pero un sombrero fino puede tardar en elaborarse hasta un año y medio. Esos son hechos a pedido de extranjeros, que ya conocen la calidad de La Cholita.

En Montecristi tienen dos tejedoras especiales, que tardan en elaborar los productos entre cuatro y ocho meses y hasta el año y medio. En el local también se ofertan en toquilla servilleteros, abanicos, paneras, portavasos y otros.

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