17 de diciembre de 2019 00:05

Una muestra sobre el pasado arqueológico del sur del país

La exposición estará abierta hasta marzo del 2020. El museo está ubicado en la calle Larga, en el centro cuencano. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

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Giovanni Astudillo
Editor
(F-Contenido Intercultural)

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Un total de 87 piezas arqueológicas de la reserva del Museo Municipal Remigio Crespo Toral de Cuenca fueron escogidas para exhibirlas en la muestra denominada 100 años en búsqueda de un pasado milenario. Estará abierta hasta marzo de 2020.

Son objetos elaborados en cerámica, hueso, piedra y metal. Hay utensilios, esculturas, vasijas, puntas de flecha, herramientas, botellas silbato, platos, recipientes esféricos, entre otros. También, hay un espacio para el inca Huayna Cápac, quien nació en Tomebamba, la actual Cuenca.

La curadoría estuvo a cargo del arqueólogo Jaime Idrovo y la museografía fue realizada por René Cardoso, director de este Museo. En esta muestra, que forma parte de los festejos por los 20 años de la declaración de Cuenca como Patrimonio Cultural de la Humanidad, se expone una pequeña parte de la reserva de arqueología del Museo, dijo Cardoso. En total son 16 653 piezas inventariadas en esta categoría.

Es una exposición que resalta las primeras investigaciones arqueológicas en la ciudad y en el Austro y que fueron promovidas por Remigio Crespo Toral. A inicios del siglo 20, él solicitó a su amigo Jacinto Jijón y Caamaño su ayuda para iniciar estudios en esta región.

Por pedido de este último llegó a Cuenca el alemán Max Uhle, quien es considerado como padre de la arqueología andina. “La intención de esas investigaciones fue buscar las raíces ancestrales de Cuenca y a partir de allí se produce una serie de trabajos preliminares, que son muy importantes y se centraron sobre el pasado cañari en el Austro”.

Según Idrovo, dentro de esta perspectiva la propuesta que hizo al Museo Remigio Crespo fue encontrar las raíces de la arqueología de la zona dentro de su reserva arqueológica y dar realce a este proceso arqueológico que se realizó a comienzos del siglo 20.

Como curador, dijo Idrovo, determinó fundamentalmente qué piezas de origen cañari y proto-cañari podrían ser parte de la exposición. Esta nacionalidad estuvo asentada desde el año 1 000 de nuestra era desde el sur de Chimborazo hasta el norte de Loja pasando por las provincias de Cañar y Azuay.

En los diferentes espacios de la muestra se exhiben piezas arqueológicas que estuvieron relacionadas con el asentamiento cañari de Guapondelig y lo que posteriormente se convirtió en la ciudad inca de Tomebamba. Además, se destaca lo que pasó en la colonia. “En este espacio hay un proceso muy largo que tiene más de 4000 años de antigüedad”, dijo el arqueólogo.

En la inauguración de la exposición, que fue el 29 de noviembre, se presentó el cuarto número de la serie Cuadernos del Museo. Esta publicación profundiza en los motivos de la exposición y aborda temas relacionados con la historia de la ciudad y el reconocimiento de la identidad regional, a través del análisis de sus primeros habitantes y legado.

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