30 de mayo de 2018 10:35

Los festivales intercolegiales dan impulso a las bandas

Júzgame y Tesoro escondido lideran el repertorio musical de la agrupación Pazzal. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO.

Júzgame y Tesoro escondido lideran el repertorio musical de la agrupación Pazzal. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO.

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Karol Noroña
Redactora (I)
knorona@elcomercio.com

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Fueron 530 propuestas musicales, entre bandas y ensambles, las que llegaron a la mesa principal de la cuarta edición del Festival Intercolegial de Música Suena Pichincha, que se celebró a mediados de este mes. De los proyectos sonoros, Pazzal, banda musical del Colegio Thomas Jefferson, alcanzó el tercer lugar de las 23 finalistas.

El encuentro musical se configuró como una plataforma que promueve la calidad sonora y los motiva a crear y, además, los visibiliza. Lo afirma Karen Pazmiño, vocalista de Pazzal, banda musical del Colegio Thomas Jefferson. El conjunto alcanzó el tercer puesto en el concurso, sin embargo, el logro solo afianza su propósito: el camino profesional hacia la música.

La cantante debutó como compositora en marzo del 2017, cuando presentó -junto con su banda- Júzgame, que, según cuenta, representa a la autenticidad juvenil. Afianzada en el folclor y la música latinoamericana de tinte contestatario, Pazzal presentó Tesoro escondido, en el Coliseo General Rumiñahui, escenario del festival.

Leyendas musicales como The Beatles son las influencias sonoras de la banda JK. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO.

Leyendas musicales como The Beatles son las influencias sonoras de la banda JK. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO.


La canción, grabada en el estudio del músico Carlos Sossa , retrata la unión nacional a partir de tragedias como el terremoto del 16 de abril, que azotó las costas ecuatorianas. y que, hasta el momento, alcanza las 30 000 vistas en YouTube, un precedente en la música estudiantil, afirma Carlos Sosa, director musical de la banda.

Su recorrido en los escenarios, explica Pazmiño, la convenció para asumir la música como una carrera, que seguirá después de graduarse.

Para Ismael Albán, la música es pulso y sentimiento. También es un camino hacia la profesionalización artística, que deviene en su calidad interpretativa en los escenarios. A sus 16 años, el joven bajista lidera la banda musical del Colegio Johannes Kepler.

Aunque en un principio su repertorio contempló covers de piezas legendarias como Come Together, de la agrupación británica The Beatles, el conjunto emergente apuesta por la producción y composición lírica inédita orientada a temas de corte social.

Su paso por el Festival Intercolegial de Bandas, organizado por la Universidad de las Américas (UDLA) y el Festival de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), motivó a la banda a componer melodías referentes a temas socioambientales. La producción que alista JK será el
‘soundtrack’ que cobije la agenda de los ODS, impulsados por la Unesco.

Albán entiende como necesarios a los encuentros intercolegiales, pues además de ser una vitrina para el talento joven, ofrecen becas educativas para las carreras de producción musical. En eso coincide Kevin Beltrán, ‘frontman’ y baterista de la banda del Colegio Rousseau, de Cayambe.

La agrupación en la que participa se alzó con el primer lugar de Suena Pichincha e irá a Bogotá para representar al país en un concurso latinoamericano de bandas. Tras ganar el concursos, Rousseau grabó un ‘demo’ con un repertorio melódico de rock latino de corte romántico, producido por la banda ecuatoriana de reggae Papá Changó. El joven músico dejará su ciudad para emprender la carrera musical profesional en Quito.

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