23 de septiembre de 2018 00:00

Esmeraldas: 45 familias cuidan Trinidad

El bosque húmedo de la zona es el hábitat de plantas y animales endémicos. La gente dejó la caza. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.

El bosque húmedo de la zona es el hábitat de plantas y animales endémicos. La gente dejó la caza. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.

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Marcel Bonilla
Redactor
(F-Contenido Intercultural)

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Un grupo de 45 familias de la comunidad de Trinidad está dedicado al cuidado del bosque húmedo tropical desde hace 10 años, tras convenir con el programa Socio Bosque.

El acuerdo para conservar el bosque es de 20 años y se coordinan acciones sobre protección del recurso entre la comunidad y los responsables del Ministerio del Ambiente.

La población afroecuatoriana habitada por 70 familias, un aproximado de 250 personas, está ubicada en el alto Cayapas, cantón Eloy Alfaro, al norte de la provincia de Esmeraldas, a tres horas de la parroquia Borbón, vía fluvial.

Las familias están organizadas en la Asociación de Negros, ubicada al margen derecho, de subida al río Cayapas,. Ellos han construido tres cabañas al interior de la montaña para enseñar a las personas cómo convivir en medio de la naturaleza.

Los ríos de la localidad esmeraldeña sirven como vías fluviales que conectan al pueblo con otras zonas. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.

Los ríos de la localidad esmeraldeña sirven como vías fluviales que conectan al pueblo con otras zonas. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.


Desde ahí se parte hacia una cascada natural entre la selva, donde los habitantes se proveen de agua cristalina para su consumo, explica Manuel Ayoví, un guía ancestral.

Son 334 de las 924 hectáreas de bosque que tiene la comunidad, con un título global reconocido de manera ancestral, que cuidan con fines de conservación de las especies maderables y los mamíferos que habitan en el bosque.

Por el cuidado del macizo, la comunidad recibe una bonificación anual de USD 9 000 por parte del Ministerio del Ambiente. El dinero es utilizado para limpieza de las mangas o picas, el mejoramiento del hotel comunitario y apoyo para cría de aves de corral.

La producción se vende a personas de la propia comunidad y también se distribuye entre otras localidades. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.

La producción se vende a personas de la propia comunidad y también se distribuye entre otras localidades. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.


Entre las especies maderables que se conservan están el sande, chalviande, chanul, guayacán amarillo y cuángare. Una gran parte de la zona fue arrasada por las madereras que compraron los árboles para comercializar en tablas, tablones y vigas.

Para los habitantes de Trinidad, el cuidado del bosque ha permitido conservar el hábitat de la guanta, guatuso, venado, mono, saíno, ratón, iguanas, armadillo, entre otras especies.

Allí la caza de animales se ha reducido en más de 50%, debido a la concientización de los habitantes sobre la conservación de las especies como la guanta y el armadillo, que son los más cazados.

Los socios de la organización de afros cuentan con 100 hectáreas dedicadas a la producción de cacao. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.

Los socios de la organización de afros cuentan con 100 hectáreas dedicadas a la producción de cacao. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.


Ernando Garcés, de Trinidad, dejó de cazar hace 10 años tras las charlas que recibieron del Ministerio del Ambiente. Ahora prefiere pescar en el río Cayapas y ayudar con la limpieza de los accesos al bosque.

En el río se pesca utilizando como carnada las minchillas o camarones de río, que capturan con canastos hechos de piquigua, en los esteros que están alrededor de la comunidad.

Los habitantes pescan sábalo, sabaleta, camarón, guanchiche y cangrejo de agua dulce.


Mientras se adentra a la montaña, se observan pavas, perdices, loros y especies de reptiles como lagartijas, salamanca, piande y pudridoras.

Las familias trabajan con maderas del bosque comunitario para mantener una armonía con el entorno natural en el que viven. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.

Las familias trabajan con maderas del bosque comunitario para mantener una armonía con el entorno natural en el que viven. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.


La reserva de bosque primario es el hábitat de muchas especies de reptiles, aves y mamíferos, pero también una fuente de oxígeno para la zona norte de la provincia.

Moisés Quiñónez, presidente de la organización afro dedicada al cuidado del bosque primario, afirma que la decisión de cuidar los árboles data de hace 30 años, cuando había una masiva explotación maderera, antes de convenir con Socio Bosque. La organización ha querido complementar el cuidado de los bosques construyendo un hotel para que los turistas conozcan la reserva. Los guías explican a los visitantes cómo se extrae la miel de caña de azúcar y entregan información sobre sus bosques.

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