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El cura que fingió ser traficante de órganos para salvar a un niño

Ignacio María Doñoro de los Ríos, de 57 años, es un padre católico español con una sorprendente y conmovedora historia. Foto: Tomada de la cuenta Facebook Hogar Nazaret

Ignacio María Doñoro de los Ríos, de 57 años, es un padre católico español con una sorprendente y conmovedora historia.

Según contó en una entrevista reciente a ‘El País’, hace 25 años salvó la vida de Manuel, un adolescente de 14 años, de El Salvador. Aquel momento cambiaría por completo su enfoque vocacional y empezaría a inclinarse por ayudar a jóvenes como él.

Cuando Doñoro estaba trabajando en una misión especial con la Policía Nacional en El Salvador supo la historia del joven, quien padecía de una parálisis en ciertas zonas de su cuerpo, razón por la que su familia decidió venderlo a un traficante de órganos por 25 dólares (alrededor de 94 000 pesos colombianos actualmente).

Aseguró que se sorprendió con aquella situación y pensaba que quizás era un error, pues podrían faltar ceros a la cifra, sin embargo, supo que ese era el precio fijado por la venta del menor.

La familia vivía en las montañas de Panchimalco, municipio de San Salvador, en condiciones extremas de pobreza, motivo por el cual negociaron la vida de su hijo. “Algo que aprendes con el tiempo es que no puedes juzgarlos: aquel niño iba a morir y lo vendían fruto de la desesperación”, dijo en la entrevista.

De inmediato supo que debía hacer algo, así que se dejó crecer un poco de barba, se vistió con una camiseta sucia, unos pantalones y pretendió ser otro traficante de órganos.

En ese sentido, su vocación por ayudar a jóvenes que han sido víctimas de abandono, violencia y explotación sexual se amplió cada vez más. El padre ha hecho misiones humanitarias a países como Bosnia, Kosovo, Colombia, Mozambique y Perú.

Además, su incansable labor por el servicio que ofrece a la juventud lo llevó a ser nominado este año al Premio Princesa de Asturias de la Concordia, el cual dará su veredicto este próximo 30 de julio.

Hogar de Nazareth

Justamente fue en el Amazonas peruano donde fundó el Hogar Nazareth, un centro en el que brinda ayudas a menores en condiciones de vulnerabilidad. “Uno de los lemas de esta casa es que si salvas a un niño, salvas a la humanidad”, dijo.

El Hogar de Nazareth funcionó del 2011 a 2015 en Puerto Maldonado, una zona cercana a la entrada de la selva amazónica de Perú. Luego se trasladaron a sus sedes actuales en Bellavista y Carhuapoma, de niñas y niños respectivamente.

“Las comunidades de esas zonas conocen nuestra labor y cuando se enteran de que hay un niño que podría ser portada de cualquier telediario, nos avisan y se viene a la casa”, dijo.

La historia que comenzó con Manuel fue el momento que marcó el inicio de su trabajo. Actualmente el joven que fue rescatado está bien de salud, el padre contó que recibió tratamientos y terapias para recuperar la movilidad de su cuerpo y pudo tener una vida estable y feliz.

“Otro niño de la casa me ha dejado este mensaje: ‘Tú me has cambiado la vida, para mí ha sido un nuevo renacer’. Cuando trabajas con los más pobres de los pobres no esperas nada, pero ellos son mi mayor recompensa”, aseguró al medio.

Cuenta que al lugar han llegado menores con casos graves de comportamiento y de salud, “niños que no parecen niños, que se arrastran porque tienen el cuerpo paralizado; con heridas que te dice el médico que no tienen solución. Muchos de ellos no saben hablar porque nadie les ha enseñado y emiten gritos y golpes, que es su manera de comunicarse, o dan mordiscos y puñetazos”.

Además enfatizó que tienen un presupuesto de 8 000 euros (USD 9 500 aproximadamente) al mes, además reciben donativos que son destinados al mantenimiento de las instalaciones y para invertir en servicios de salud (mental y física) y educación, los dos grandes pilares del lugar.

También hay 22 trabajadores a los cuales les tiene inculcado que difundan mensajes de empoderamiento entre los menores, “el gran problema de la niñez es el de la mujer. Para mí es una gozada ser agente de cambio y que la vida de estas niñas no sea quedarse embarazadas y estar atadas a un hombre y puedan desarrollar sus propias habilidades”, aseguró.

El padre Doñoro tiene más planes de expandir su Hogar, pues dijo a ‘El País’ que están comenzando a planear una cosecha en un terreno de 70 hectáreas para hacerse autosuficientes.

Además, dijo que le “hace gran ilusión” el nuevo proyecto educativo que están por empezar. Una escuela de ingeniería, que ya comenzó a ser construida, es la nueva meta del religioso.

“Sacar a los niños y las niñas del basurero para que puedan ser ingenieros, no te puedes imaginar lo que significa, no solo para ellos, sino para su familia, la comunidad y la sociedad. Esa es la verdadera revolución social”, puntualizó.