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Ecuatoriano lucha contra los plásticos

Gronneberg presentó una de las turbinas de su invento al príncipe Alberto de Mónaco. Foto: cortesía Inty Gronneberg

Gronneberg presentó una de las turbinas de su invento al príncipe Alberto de Mónaco. Foto: cortesía Inty Gronneberg

Gronneberg presentó una de las turbinas de su invento al príncipe Alberto de Mónaco. Foto: cortesía Inty Gronneberg

El reconocimiento a Inventor del Año 2018 en América Latina de MIT Technology Review, la revista tecnológica más antigua del mundo, se lo llevó este año un ecuatoriano.

Ese es uno de los premios que ha ganado Inty Gronneberg, de 34 años, por sus esfuerzos para solucionar el problema de la contaminación por plásticos en los océanos.

Desde hace dos años, el joven de madre ecuatoriana y padre noruego juntó su pasión por la tecnología y su afición por el cuidado del ambiente. Su objetivo ha sido desarrollar formas de combatir la polución, que es una de las amenazas más grandes para el planeta y que afecta a zonas como las islas Galápagos, donde espera aplicar su creación.

Los tres prototipos que ha desarrollado hasta ahora se enfocan en evitar que la basura de los ríos llegue hasta los océanos, en recoger los desechos de las fuentes de agua y en monitorear los microplásticos.

Gronneberg cuenta que todo empezó como parte de sus estudios de doctorado en el Imperial College London. Lo primero que hizo fue analizar la problemática. Países de Asia, seguidos de África y América Latina, son los que contribuyen con la mayor cantidad de este tipo de desechos que terminan en el océano. Además, casi el 90% de los nueve millones de toneladas de plásticos que ingresan a los océanos cada año proviene de ríos.

La primera tecnología que crearon fue un sistema de monitoreo de microplásticos para detener el flujo de estos desechos. Debido a la repercusión que tuvo su invención, junto con dos compañeros, crearon la ‘start-up’ Ichthion y realizaron un segundo modelo: Azure. Este está destinado a la recolección de plásticos superiores a los 5 centímetros y es una barrera que se coloca en los ríos y utiliza turbinas para generar la energía mecánica que se necesita para la recolección de los plásticos. Al momento, tiene una capacidad de extracción de 80 toneladas por día, en comparación con las existentes que llegan a las siete toneladas.

Con esta segunda invención, obtuvieron un premio por parte del gobierno británico de casi USD 800 000 para optimizar la tecnología y lograr implementarla. Una tercera fase del proyecto es integrar el sistema en los barcos para que estos puedan recolectar plásticos mientras realizan las diferentes rutas comerciales.