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Un recorrido por los colores del espíritu de Arce

La mujer como protagonista. Los cuadros Eros (izq.) y Desolación se basan en la figura femenina.

La mujer como protagonista. Los cuadros Eros (izq.) y Desolación se basan en la figura femenina.

Las estaciones del espíritu es la exposición pictórica que presenta el artista peruano Jorge Arce. Se compone de cuatro etapas en las que muestra su estado interior y que fueron creadas a partir del 2009.

“Los artistas somos cántaros quebrados, que todo lo que pueda entrar a nosotros, que nos quiera complacer, nunca será suficiente. Así el arte tampoco será suficiente, por eso lo denominé ‘Estaciones del espíritu’, porque es un momento en mi vida”, menciona el pintor.

La muestra, que se encuentra abierta en la Casa de la Cultura desde el pasado 3 de febrero, se inicia con Figuras fragmentarias, donde la imagen femenina es la protagonista de la obra. Según el artista, esta es la manera correcta de describir la sensibilidad de un hombre, con miradas que denotan la constante espera de algo o alguien, pero que están encerradas en sí mismas.

Las 67 obras de mediano y gran formato son complementadas con una composición interpretada en piano, que pone música a las imágenes de un video relacionado con el cuadro Iconografía de la angustia. En la obra, el mar y su orilla son una constante, igual que el manejo de texturas y chorreados, para representar este viaje contemporáneo.

El recurso musical también acompaña a los lienzos de las Emigraciones del espacio invadido, y habla de esa dualidad entre el tiempo de la música y el espacio de la pintura.

La exposición concluye con la muestra del Espacio Recobrado, que juega con la cromática y las líneas. “Como artista yo me siento como un pájaro, que desea volar hasta el sol, beber su fuego y descender a la Tierra e incendiar las flores marchitas, para que rebrote una nueva tierra, unos nuevos colores”, es así como describe Arce a esta estación. En ella se encuentra el cuadro Paisaje de quejas y contentamientos, que según cuenta Arce representa su vida en este momento.

A través del uso de óleo y de carboncillo, el pintor busca que quienes la miren se cuestionen sobre la vida, y también sobre el significado de la obra. Para Henry Collaguazo, quien visita la exposición, “uno de los factores más agradables de la obra es la cromática, maneja unos contrastes excepcionales y se ve que es un buen dibujante. Para mí, los cuadros reflejan mucha soledad y tristeza, además no maneja dos espacios en un solo cuadro”.

Por su parte, Jorge Barragán, otro espectador, dice que la Iconografía de la angustia es su estación preferida. A su criterio estas obras son muy poéticas y le transmiten mucha paz.

“Siento que existe la posibilidad de ir hacia una plenitud y cada artista entrega la piel de sus sueños en ese intento. Porque incluso cuando los tiempos son amargos o difíciles, la madera de un cuadro te puede llevar al otro lado de la vida, cuando llegas al equilibrio, a la plenitud como hombre y como filósofo, o te devuelve a la orilla para que empieces de nuevo”, concluye el artista.

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