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Museo de la Memoria, nueve años de olvido y de indiferencia estatal

El Distrito de Policía Manuela Sáenz es uno de los espacios que el Comité Nacional de Víctimas propone para la creación del museo de la memoria. Foto: Diego Pallero / El Comercio

Con una bala en la cabeza y otra en el corazón. Así fue asesinado extrajudicialmente Ricardo Antonio Merino Serrano, la madrugada del 28 de junio de 1986. Tenía 26 años y comandaba la zona sur del grupo insurgente Alfaro Vive Carajo (AVC).

Han pasado 36 años desde aquel día y su hermana, Clara Merino, no ha desistido en su empeño por la búsqueda de verdad, justicia, reparación y no repetición en el caso de su hermano. Asimismo, ha trabajado junto a los miembros del Comité Nacional de Víctimas para visibilizar otros casos que se incluyeron en el informe que presentó la Comisión de la Verdad.

Entre las últimas acciones legales que realizó el Comité, junto a la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (Inredh), está una acción de incumplimiento del Museo de la Memoria, ante la Corte Constitucional.

En diciembre de 2013, se incluyó en el Registro Oficial la Ley para la Reparación de Víctimas y la Judicialización de Graves Violaciones de Derechos Humanos y Delitos de Lesa Humanidad, ocurridos en el Ecuador entre el 4 de octubre de 1983 y el 31 de diciembre de 2008.

En la disposición segunda de esta ley, se estableció que en el plazo de 90 días el Ministerio de Cultura dé inicio a la creación del Museo de la Memoria; espacio dedicado a documentar y conmemorar a las víctimas de graves violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.

Desde que la ley entró al Registro Oficial han pasado nueve años, y el país aún no cuenta con un Museo de la Memoria; algo que parece se mantendrá inalterable en el corto y mediano plazo. Alfonso Espinosa, subsecretario de Memoria Social del Ministerio de Cultura, confirmó a este Diario que en la actualidad no existe presupuesto para la creación física de este repositorio de la memoria.

A criterio de Merino, lo que tampoco existe es una voluntad política para la creación física de este museo. Ella sostiene que este y los anteriores gobiernos han tenido los fondos para hacerlo, pero han preferido gastarlo en eventos o en la creación de otros espacios, como el Museo del Pasillo.

“Me parece terrible que todavía no se haya cumplido con esta obligación legal y que sigamos sin un museo donde la gente pueda ir a mirar, escuchar y entender lo que le pasó a tanta gente, las torturas que vivieron y cómo fueron violados sus derechos humanos”.

Lo que sí hay, explicó Espinosa, son dos consultorías, una realizada por Hernán Reyes para el Ministerio de Cultura, y otra por Ivette Celi para la Defensoría del Pueblo; así como un proyecto de museo virtual, que esperan esté listo el primer semestre de este año.

Este museo virtual está siendo desarrollado por Pablo Escandón, profesor de la Universidad Andina. Contará, entre otras cosas, con información de cinco casos emblemáticos, entre ellos el de Susana Cajas, Consuelo Benavides, Diego Delgado, los hermanos Santiago y Andrés Restrepo y Gustavo Garzón.

Antiguo Regimiento Quito

Uno de los espacios que el Comité Nacional de Víctimas ha propuesto para la creación de este museo es el cuartel desde donde operaba el SIC 10, y donde hoy funciona el Distrito de Policía Manuela Sáenz; Merino aclara que siempre han estado abiertos a que el museo se abra en otro lugar.

En 2017, el entonces ministro de Cultura, Andrés Arauz, y el ministro del Interior, Pedro Solines, suscribieron un convenio interinstitucional para el uso de este espacio, con el fin de que allí funcione el Museo de la Memoria.

Sin embargo, Espinosa asegura que de las últimas conversaciones que ha tenido con funcionarios de la Defensoría del Pueblo y del Ministerio de Gobierno resulta inviable que el museo se pueda abrir en este espacio. Lo que sí espera es que para este año se adecúe un ala o una esquina de este edificio para establecer ahí un memorial.

Colectivo de Derechos Humanos y familiares de víctimas del caso Farmacia, quienes realizaron un plantón que llegó a la Fiscalía del Guayas, en 2015. Foto: ARCHIVO / EL COMERCIO

Francisco Estévez: ‘Hay que reconocer el derecho a la memoria como derecho humano’

En 12 años, el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Chile se ha convertido en un lugar de visita obligada en la región. Antes de la pandemia, 200 000 personas, entre nacionales y extranjeros, visitaban sus exposiciones cada año. Francisco Estévez, director ejecutivo de la institución, conversó con EL COMERCIO sobre este espacio.

Francisco Estévez. Historiador por la Universidad Católica de Chile.

¿Cómo nació el Museo de la Memoria de Chile?

Había una demanda de las organizaciones de derechos humanos, en el sentido de que se visibilice lo que había ocurrido en materia de violaciones a los derechos fundamentales durante los años de la dictadura. La decisión estatal de abrir el museo vino de la expresidenta Michelle Bachelet; ella tomó la iniciativa de impulsar la creación de este museo.

¿Qué colecciones hay y cómo se conformaron?

Las colecciones del museo se hicieron principalmente de fondos museográficos que fueron entregados por organismos del Estado y por aportes de personas particulares. Son fondos documentales, que constituyen pruebas o testimonios de estas violaciones a los derechos humanos. Desde que el museo se estableció hay una intención permanente de incorporar en las muestras la lucha social por la defensa de los derechos humanos en tiempos de la dictadura, tanto en Chile como en la comunidad internacional.

¿Qué tipo de relación tienen los familiares de las víctimas con el museo? ¿Se trabaja con esa comunidad?

Hay una relación de trabajo permanente con las agrupaciones de familiares de desaparecidos y con la agrupación de familiares de ejecutados políticos. Asimismo, siempre buscamos fortalecer o potenciar ese vínculo de una forma más permanente, a través de los sitios de memoria y memoriales que hay en todo el país.

¿Cómo se explica a las nuevas generaciones lo que ven en este museo?

Ese es un trabajo bien interesante, porque lo que hacemos de manera permanente es un diálogo entre las situaciones de vulneración a derechos humanos que se cometieron en los años de la dictadura con lo que sucede en el presente. El museo ahora también acoge las grandes demandas de violación de derechos humanos que hay en la actualidad. Nosotros nos manejamos por años temáticos; el 2022 está dedicado al tema ‘Memoria y Feminismo’. Por lo tanto, en nuestro trabajo hay todo un diálogo con la emergencia del presente vinculada a los movimientos feministas, que buscan reivindicar los derechos de las mujeres y al mismo tiempo hacer una denuncia de la cultura del patriarcado.

De lo que ha visto en estos años, ¿cómo reacciona la gente cuando visita el museo?

Debo decirte que el museo es visitado por miles de personas. Antes de la pandemia llegaban 200 000 cada año. Las experiencias son diferentes y eso tiene que ver con la mirada y el lugar de donde provienen los públicos. Pero siento que todos llegan con esa intención por redescubrir la verdad de lo que pasó en Chile; luego siento que hay un sentimiento de inmensa solidaridad con quienes fueron víctimas de violaciones a sus derechos.

¿Por qué es importante que un país tenga un museo de la memoria?

La importancia radica en que ayuda a que se reconozca el derecho a la memoria como un derecho humano. Ese derecho, al ser ejercido por las personas, los convierte en ciudadanos de la memoria. Hay un deber del Estado de respetar este derecho, de recordar que es una responsabilidad pública y está el derecho a la memoria, que es un derecho de todas las personas.

¿Qué recomendaría a países como Ecuador que aún no tienen un museo de la memoria?

Empezar. El derecho hay que ejercerlo y el deber hay que cumplirlo. Comenzaría por crear comisiones de diálogo, que permitan definir las características que debe tener ese espacio; que tiene que ser plural y comprometido con el derecho a la memoria. Hay museos de la memoria en Chile, Perú, Argentina, Colombia y la pregunta es por qué no hay un Museo de la Memoria en Ecuador.

Francisco Estévez

Historiador por la Universidad Católica de Chile. Premio UNESCO-Mandajeet Singh para la promoción de la tolerancia y la no violencia. Ha trabajado en organizaciones no gubernamentales.