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El Conjuro 3’, inspirado en otro caso real del archivo Warren

Vera Farmiga y Patrick Wilson son los protagonistas de la película de terror 'El conjuro 3: el diablo me obligó a hacerlo'. Foto: imdb.com 

El demonio extiende sus dominios en el cine con el estreno de la séptima entrega de una de las más exitosas franquicias del terror moderno. Los investigadores paranormales Ed y Lorraine Warren se enfrentan a uno de los casos más oscuros de su carrera en ‘El Conjuro 3: el diablo me obligó a hacerlo’. 

El filme extrae de los archivos reales de los Warren una serie de elementos alrededor de los cuales se construye una historia de terror, crimen y maldad que combina ficción y realidad

James Wan supervisa desde la producción, el trabajo del director Michael Chaves, quien se ganó su entrada al ‘warrenverso’ con un elogiado debut en ‘La maldición de la llorona’ (2019). 

El filme propone una intensa apertura, con un evidente guiño reverencial a ‘El Exorcista’ (1973), mientras los Warren intentan alejar a una entidad maligna que ha tomado posesión de David Glatzel (Julian Hilliard), un niño de 11 años que vive en Connecticut, en un hecho ambientado en 1981.  

En medio del exorcismo y en un momento de desesperación, Arne Johnson (Ruairi O’Connor), novio de la hermana mayor de David, interactúa con el demonio pidiéndole que tome su cuerpo para que deje de torturar al pequeño. 

Un tiempo después, Johnson es acusado por el brutal asesinato de su casero. Ante las autoridades dice que fue el diablo quien lo obligó a hacerlo. Aunque con un tratamiento diferente, la conexión entre la trama paranormal y la judicial es un ejercicio que se puso en práctica en cintas como ‘El exorcismo de Emily Rose’ (2005). En la vida real, el caso de Arne Johnson pasó a la historia como la primera vez que un sospechoso de asesinato alegó posesión demoníaca como defensa ante un jurado en los Estados Unidos

A partir de ese momento, el filme deja de lado la fórmula de la casa embrujada para poner a los protagonistas en medio de una oscura trama policiaca, al estilo de ‘Seven’ de David Fincher, pero donde los sospechosos no solo son humanos sino también malignas entidades paranormales. 

Después de ocho años a bordo de la franquicia, Wilson y Farmiga no tienen problemas en proyectar esa oscura energía que le da más realismo a sus personajes, de los que se revela un poco más de su historia personal. La cinta de terror también asume sus propias correcciones políticas, dándole en esta ocasión más protagonismo al personaje de Farmiga, que toma las riendas de la investigación y la trama debido a un quebranto en la salud del personaje de Wilson

La investigación de Ed y Lorraine los llevará a través de morgues, bosques, túneles y subsuelos hasta encontrarse con cultos y ritos que han abierto el paso a una oscura y maligna fuerza. La cinta de Chaves tiene los sustos que se esperaría de una película de la saga, pero su frecuencia disminuye para darle más fuerza a la tensión y el misterio propios del thriller policial. Tras la escena final, el espectador tal vez quiera quedarse para conocer algunos detalles sobre el caso real que inspiró esta película.