15 de enero de 2019 00:00

El Chocó Andino multiplica su atractivo turístico con emprendimientos

El café es una de las apuestas recientes del Chocó. Gran parte de su producción se exporta. Foto: Víctor Muñoz/ EL COMERCIO.

El café es una de las apuestas recientes del Chocó. Gran parte de su producción se exporta. Foto: Víctor Muñoz/ EL COMERCIO.

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Edwing Encalada
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eencalada@elcomercio.com

Aviturismo, rutas en bicicleta, canopy, representaciones teatrales sobre leyendas locales, sabores en torno al café y el cacao, entre otras experiencias, conforman parte de la oferta turística en el Noroccidente de Pichincha.

Según un sondeo de la Administración Zonal La Delicia, en la zona existen 60 emprendimientos turísticos, sin considerar hostales y restaurantes. En la selección constan museos, casas patrimoniales, sitios de interés arqueológico, iglesias coloniales, reservas ecológicas, bosques protectores, cascadas, fincas y granjas.

La actividad turística en esta zona se inició en los últimos años de la década de los 90, según Germán Collaguazo, líder de la comunidad de Yunguilla. “En aquellos años se talaba el bosque para hacer carbón y madera. Ahora hemos cambiado totalmente nuestra actividad y nos dedicamos a la conservación y al turismo y se ha dinamizado nuestra economía familiar”, reconoce.

Entre 2017 y 2018, la comunidad de Yunguilla recibió cerca de 9 000 turistas nacionales y extranjeros, especialmente de países como EE.UU., Canadá, Alemania y Francia.

Según Sergio Basantes, morador del sector de Amagusa -de la parroquia Pacto- la conformación de las Acus (Áreas de Conservación y Uso Sostenible) les ha permitido organizarse para conocer mejor sobre el uso que se le puede dar a su territorio. Desde el 2012, él incursionó en un proyecto de aviturismo para fomentar la conservación de aves endémicas del Chocó Andino.

Marcelo Mosquera, presidente de la Asociación de Turismo de Saguangal, una de las organizaciones más antiguas de la Acus Mashpi-Guaycuyacu-Saguangal, sostiene que al crear conciencia sobre el bosque como una fuente de beneficios para las nuevas generaciones, se cimientan las bases de nuevos proyectos que permitan cuidar los remanentes de bosques en la zona.

El canopy es uno de los circuitos para aventurarse sobre las copas de los árboles nativos. Foto: Víctor Muñoz/ EL COMERCIO.

El canopy es uno de los circuitos para aventurarse sobre las copas de los árboles nativos. Foto: Víctor Muñoz/ EL COMERCIO.

Humberto Almeida, administrador Zonal de La Delicia, añade que el Municipio apoyó en la capacitación y promoción de los emprendimientos. “Para este año, los GAD parroquiales nos han pedido que fortalezcamos los programas de reforestación, ya que una de las consecuencias de conservar el bosque nativo fue la declaratoria de Reserva de Biósfera de la Unesco”, afirma.

Morelia Fuentes lidera un grupo de 15 personas del barrio La Armenia de Nanegalito, quienes realizan una teatralización de las actividades de los yumbos en los culuncos de la zona, dice que al conocer la riqueza histórica que los cobija, valoraron más su cultura y entorno. “Conforme vamos aprendiendo, vamos amando lo que tenemos. Somos campesinos que ahora valoramos más lo que nos rodea”.

Una encuesta aplicada por el portal Booking, para establecer entre sus usuarios las tendencias más relevantes de viajes en el 2019, determina que existirá un incremento en el deseo de las personas por aprender algo nuevo de sus viajes, con un alto porcentaje por los destinos sustentables.

Menciona, además, que los mileniales y la generación Z se inclinarán por proveedores de alojamiento que reduzcan el uso de plástico. El 86% de los viajeros globales estará dispuesto a dedicar algo de su tiempo a actividades que compensen el impacto ambiental de su estancia, mientras que más de un tercio (37%) de los consultados está dispuesto a limpiar plástico y basura de una playa o de otro atractivo turístico.

Según Galindo Parra, de la comunidad de Yunguilla, estos datos son una oportunidad para un mayor desarrollo de la zona. “Los visitantes al Chocó Andino no solo vienen a fotografiar al destino, sino a experimentarlo en sus cascadas, frutos silvestres, aromas de la flora nativa y también en la cultura de quienes habitan dentro del bosque nublado de Quito”.

A las orquídeas, variedad de plantas nativas, aves, anfibios, reptiles y mamíferos que habitan en la zona, en los últimos años se ha integrado la propuesta de café de especialidad y cacao fino de aroma, que tienen la particularidad que fueron cultivados en latitud 0° y en diversos pisos climáticos.

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