16 de marzo de 2019 00:00

La belleza y la relajación ahora llegan a domicilio en Quito

Arriba, la estilista Paola Puerres y la manicurista Beatriz Ulloa trabajan con  la aplicación Ocre. Fotos: Diego Pallero y Julio Estrella/ EL COMERCIO.

La estilista Paola Puerres y la manicurista Beatriz Ulloa trabajan con la aplicación Ocre. Fotos: Diego Pallero y Julio Estrella/ EL COMERCIO.

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Ana Cristina Alvarado
Redactora (I)
aalvarado@elcomercio.com

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Madres con bebés, adultas mayores, personas con problemas de movilidad y mujeres con agendas apretadas son las principales clientas de los servicios de belleza y spa a domicilio. Así lo dan a conocer tres emprendimientos quiteños de estas características: Ocre App, Zoe Spa y Bella Blú.

El primero es una iniciativa de la diseñadora de textiles Paula Vargas. Se trata de una aplicación en la que se solicita servicios de belleza, como manicure, peinados o depilación, desde la comodidad de casa.

El requerimiento es realizar el pedido con 90 minutos de anticipación a la cita, para que la profesional pueda llegar con todos los implementos necesarios. También reciben pedidos por redes y llamadas.

Ocre App inició operaciones en noviembre de 2018, aunque fue desde enero que tomó fuerza. Actualmente, 17 mujeres (peluqueras, manicuristas, maquilladoras, etc.) trabajan con la aplicación. Vargas cuenta que constantemente está buscando personal calificado, pues cada vez reciben más pedidos de toda la ciudad.

Tener un spa en casa puede ser un sueño para algunas personas y esto es posible gracias a los servicios a domicilio. Zoe Spa es el emprendimiento de la esteticista Mónica Salazar.

La esteticista Mónica Salazar es la dueña de Zoe Spa a domicilio. En la imagen, usa alta frecuencia. Fotos: Diego Pallero y Julio Estrella/ EL COMERCIO.

La esteticista Mónica Salazar es la dueña de Zoe Spa a domicilio. En la imagen, usa alta frecuencia. Fotos: Diego Pallero y Julio Estrella/ EL COMERCIO.



Se motivó a arrancar esta iniciativa cuando conoció que para ponerse una estética, necesitaría de un capital de USD 10 000, entre arriendo, equipos, mobiliario, productos, etc.

Los servicios y protocolos que se pueden encontrar en un spa tradicional, como limpiezas faciales, masajes, chocoterapias o tratamientos de alta frecuencia, llegan a casa en una gran maleta. Salazar no descuida el ambiente, lleva a todas sus citas música relajante y un difusor.

En las fechas especiales, como San Valentín o el Día de la Madre, se ofrecen paquetes especiales.

La maquilladora María José Pazmiño emprendió con Bella Blú, un salón de belleza a domicilio. Fotos: Diego Pallero y Julio Estrella/ EL COMERCIO.

La maquilladora María José Pazmiño emprendió con Bella Blú, un salón de belleza a domicilio. Fotos: Diego Pallero y Julio Estrella/ EL COMERCIO.


Maquillaje, peluquería y uñas acrílicas o naturales son la grandes áreas que atiende Bella Blú, un salón de belleza a domicilio. María José Pazmiño, maquilladora profesional, cuenta que tuvo una peluquería junto a una estilista y una manicurista, pero que al final del día es más rentable y flexible trabajar bajo cita.

Los precios que maneja Bella Blú y los otros dos emprendimientos están dentro del promedio de los spas y peluquerías de la capital. Si bien las redes son un espacio para dar a conocer los servicios, el boca a boca es lo que más los ha ayudado a crecer.

Pazmiño, además, ha elaborado promociones. Por ejemplo, si le piden un maquillaje de quinceañera, ofrece un descuento en el maquillaje para la madre o una acompañante.

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