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Barro y silencio reviven la fiesta popular andina

Patricio Viteri y Jaqueline Villavicencio manejan los títeres de esta pieza. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO.

Patricio Viteri y Jaqueline Villavicencio manejan los títeres de esta pieza. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO.

Patricio Viteri y Jaqueline Villavicencio manejan los títeres de esta pieza. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO.

El colectivo Mano 3 debuta en el teatro de marionetas con ‘Barro y silencio’. La obra familiar se presenta este miércoles 27 y jueves 28 de marzo del 2019 en el escenario de la Casa Malayerba, en Quito.

Tras una década de actividad y gestión cultural en Cuenca, Patricio Viteri decidió darle un giro a su carrera en las artes escénicas y volvió a su natal Quito para abrir su propio taller de marionetas, en la Villa Flora.

Ese fue el inicio de un periplo que lo llevó por Chimbacalle y San Marcos hasta llegar a la Ciudadela El Recreo, en el segundo piso de una vivienda familiar, donde actualmente se ha instalado con su taller.

Entre herramientas, moldes de máscaras, botes de pintura, madera, telas y otros utensilios, Viteri fue dándole vida a una serie de personajes con los que montó una colección de cuadros o escenas cortas.

El actor, clown y malabarista quiteño explica que se inició en el mundo de las marionetas a partir de un taller junto al titiritero Alejandro Jovel.

Con el tiempo, la apariencia de sus personajes ha mejorado, así como la habilidad en el manejo y el conocimiento en otros tipos de títeres como el de hilos, pies prestados, de varillas y otros.

“Lo que me fascina de los títeres es que me permiten crear un mundo distinto y fantástico”, dice el actor que ve en el arte un efecto “sanador” al alcance de todos los públicos.

Entre los personajes que nacieron en su taller, hace dos años apareció el payaso andino. “Es un espacio de investigación de lo que significa la comedia como quiteños y ecuatorianos”, dice sobre uno de los protagonistas de la fiesta popular, cuya figura es citada con cierta frecuencia en la pintura, la danza o el teatro.

Hace un año, Viteri acudió a Esteban Ruiz, como director escénico, para trabajar en el montaje de la obra, en la que se articulan varias de las escenas cortas creadas anteriormente.

En ‘Barro y silencio’, el Mono aparece como un narrador que cuenta la historia de cómo el payaso andino dejó de bailar y festejar en las plazas y fiestas, mientras espera encontrar el camino de regreso a la caravana de la que se ha extraviado.

En el relato del Mono aparecen relojes, radios y candelabros que cobran vida para intentar liberar al payaso y dar paso a la gran fiesta, que se desarrolla entre el humor y el drama para un público familiar. En la historia predominan ritmos tradicionales como el yumbo, danzante y sanjuanito.

En total son nueve marionetas de diferentes tipos los que aparecen en escena manejados por Viteri y Jaqueline Villavicencio. Con el estreno de esta obra, Mano 3 busca reactivar la memoria sobre la figura del payaso andino, como ícono de la cultura local.