27 de junio de 2019 00:00

El arte habita los conflictos en el festival interdisciplinario Funka Fest

Instalación de Iza Páez montada en CAC de Quito será parte del Funka Fest. Foto: cortesía Iza Páez

Instalación de Iza Páez montada en CAC de Quito será parte del Funka Fest. Foto: cortesía Iza Páez

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Alexander García
Redactor
agarciav@elcomercio.com (I)

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En la pintura del artista colombiano Tomás Ochoa, los píxeles de fotos ampliadas a grandes dimensiones son reemplazados por granos de pólvora, que al ser quemados fijan o revelan la imagen de paisajes en el lienzo, quemando un tanto la propia tela.

El artista traslada de esa forma al lienzo paisajes de territorios atravesados por el conflicto armado colombiano, siguiendo el ejemplo de mamos arhuacos (chamanes indígenas) que recorrieron áreas peligrosas bajo control paramilitar en la Sierra Nevada de Santa Marta, intentando sanar con ritos lugares marcados por la violencia. “Este rito propiciatorio devino en acción política, pero sobre todo en acción poética”, apunta Ochoa.

Una de las obras de la serie ‘Línea negra’, en pólvora sobre tela, hace parte de la muestra de artes visuales del festival interdisciplinario Funka Fest, que se desarrollará este sábado y domingo en el Palacio de Cristal de Guayaquil. El festival internacional cuenta además con un apartado de teatro y con un concierto del cantautor argentino Fito Páez, plato fuerte musical de este sábado.

La exposición ‘Geografías de lo singular’ dispondrá en la Urna Sur del Palacio 12 obras de artistas latinoamericanos, nueve de ellos de Ecuador y un representantes por Colombia, Puerto Rico y Cuba.

El verbo ‘habitar’ es el eje temático de esta cuarta edición. Ana Rosa Valdez, curadora de la muestra, dice que los artistas seleccionados presentan formas críticas de habitar el mundo contemporáneo y revelan estrategias para habitar conflictos, para “darles un sentido, dejarse atravesar por ellos, convertirlos en algo propio”.

Iza Páez homenajea las luchas de personas con orientaciones sexuales diversas en ‘Rainbow Energy’, una instalación lumínica. Se trata de una instalación de colores con tubos de neón que muestran por un lado los colores rosado y azul, designados para los géneros femenino y masculino; y que reflejan en el anverso en una pared los colores de la bandera Glbti, los tonos difusos del arcoíris y de los chakras en el hinduismo.

La pieza celebra el movimiento queer y plantea asociaciones utópicas. “La obra revela que más allá de esas construcciones sociales de género existe una diversidad, como la de los colores de los chakras, que están presentes en todas las personas independientemente de su género y su sexo”, explica Valdez, crítica de arte.

La ecuatoriana Nikita Félix presenta ‘Espectros del Cajón’, esculturas que representan animales enfermos o malheridos que encontró en Guayaquil, en los que acusa “una suerte de indolencia y la normalización de esa situación”.

La muestra ofrece la diversidad de medios del arte contemporáneo, con pinturas y esculturas, fotografía, performance, instalaciones y video. Y esa diversidad es patente en la multiplicidad de perspectivas desde las cuales los artistas interpretan el verbo habitar.

Según la curadora, indagan en la noción de ‘habitar’ desde estudios históricos o sociales, desde experiencias personales o en diálogo con la tradición paisajística de la historia del arte, desde una experiencia urbana-cotidiana o desde una espiritual, en una exploración de mundos interiores.

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