Twintza, 25 años después

Enero es un mes que siempre marcó al país. Especialmente en materia territorial el principio de año quedó en la huella de la historia. 1942, 1981, 1995. Fechas duras que no cabe olvidar.

La historia del Ecuador, luego de la época colonial y al quedar inserto entre dos virreinatos, es el relato de desmembramientos, tratados, imposiciones y hasta invasiones militares. Si se observan antiguos mapas se advierte el tamaño gigante de nuestro territorio y cuando se muestra esos mapas a muchas personas que vienen de afuera, simplemente les parece algo increíble.
Desde nuestros legítimos derechos hasta tesis tan extremas como las del Gral. peruano Mercado Jarrín (la alta cumbre cordillerana como límite, hasta la prenda territorial para obligar al Ecuador acatar el Protocolo), los diferendos fueron marcados.

Demanda tiempo explicar a las nuevas generaciones y a visitantes extranjeros el que en escuelas y colegios existiera toda una materia de enseñanza de la Historia de Límites, algo probablemente inédito en otras partes del mundo. Así fue.

Para los periodistas ecuatorianos los libros de historia, las explicaciones de la economía, los procesos políticos y sociales y el relato de los ancestros culturales de nuestro pueblos ancestrales son tan comunes como lo fueron durante generaciones una numerosa cantidad de libros alusivos al tema Ecuador – Perú y el diferendo territorial.

La invasión de 1941 fue un trauma nacional, la presión internacional para firmar en 1942, in extremis, el Protocolo de Río de Janeiro, un documento del despojo de nuestro territorio y derechos amazónicos, pesó como una nube oscura. Siempre queda la idea de que cualquier documento firmado bajo el chantaje y presión de la fuerza no era válido, pero la realidad fue distinta.

En enero de 1981 los lugares emblemáticos de Paquisha, Mayaycu y Machinaza se hicieron famosos, lo mismo que sus puestos avanzados en aquella zona donde, para nuestra visión de la historia el Protocolo era inejecutable, desde los valiosos levantamientos aerofotogramétricos que hiciera el experto, mayor Francisco Sampedro V. Entonces las gestiones diplomáticas de Alfonso Barrera Valverde evitaron una agresión de mayor escala.

La historia del Cenepa es más cercana, enero de 1995. La firme postura de las Fuerzas Armadas del Ecuador, la estratégica situación en zonas pobladas donde el tejido social y los soldados dieron fortaleza a la causa; la victoria del combate aéreo; unos medios de comunicación que informaron al mundo con la verdad en la mano.

El final del conflicto llevó a una paz posterior. Dolorosa, como aquellas lágrimas que derramó con orgullo el general José Gallardo. Una paz costosa. Una ‘propiedad de 1 km cuadrado’ en el simbólicoTiwinzta, que no aparece en el mapa de Google.

Un Amazonas que todavía el Ecuador no navega y unos acuerdos de empréstitos internacionales apenas gestionados y un desarrollo de los pueblos de ambos lados de la frontera todavía precarios y olvidados.

Suplementos digitales