Susana Cordero de Espinosa

Léalo despacito...

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Martes 24 de septiembre 2019

Mañana empieza en Lima el ‘Congreso Internacional de Literatura Hispanoamericana Ricardo Palma’, del cual la Academia Ecuatoriana es copartícipe honoraria. Marco Martos, director de la Academia Peruana, estuvo en Loja en 2016, cuando nuestra AEL celebraba a Cervantes, y nos ha invitado para conmemorar un siglo de la muerte del incomparable tradicionista.

Tradiciones peruanas de Palma, aderezadas con un conocimiento sin par de la naturaleza humana, es regalo de vida y simpatía, de atrocidades también, ¡la cruel historia! Con poderoso condumio literario enriquece historias, cuentos, consejas, objeto de inagotable interés. Funda la Academia Peruana de la Lengua y como director, va a Madrid en 1892, a los 400 años del descubrimiento; lleva a la RAE más oro americano, en lista de peruanismos y americanismos: “Llamemos sin temor de hablar mal, ‘pampero’ al huracán de las pampas, y conjuguemos sin escrúpulo ‘empamparse, asorocharse, apunarse, desbarrancarse y garuar’, verbos que no son precisos donde no hay pampas, ni soroche, ni punas, ni barrancos, ni peñas, ni garúa”. Negada su integración, Palma declara en receso a la APL, que reabrirá en 1917.

Debo a Gustavo Salazar, serio investigador ecuatoriano, cinco cartas: Una, de Palma a Juan León Mera; tres, de Pedro Carbo a Palma, y esta de Luis Cordero al peruano:

“Cuenca, 27 de Diciembre de 1903. Muy distinguido amigo Sr. Palma:
Ayer tuve el gusto de recibir su estimable del 10 del que va a terminar, y hoy correspondo a ella en unos pocos renglones.

No dudo que la Academia española aproveche en gran parte del notable trabajo de usted, a pesar de todos los chilenos que opinen o deseen lo contrario. En la Revista de mis jóvenes aspirantes a literatos, número 12, que le envío, verá usted una breve refutación de los antojadizos conceptos del crítico aquel de Santiago. Los que se creen competentes para censurar a usted en tan útil labor, procederían con más acierto, si cuidasen de ir colectando también por su parte, buena porción, a lo menos, de la multitud de palabras usuales y de castiza estructura, que en el Diccionario no se leen todavía, por falta de Palmas que las estudien e indiquen. No vendo a usted finezas: aplaudo con sinceridad a quien lo merece.

Muy natural es que su niña de usted, heredera de padre tan decidido por las letras y la gloria, se empeñe en reunir autógrafos de personas notables. Siento carecer de méritos para figurar entre ellas; pero allá va mi pobre firma, al pie de una sencilla improvisación, que dedico a la señorita doña Augusta, junto con mis especiales consideraciones. Sea usted feliz en el año 1904 y crea en la invariable estimación que le profesa este su muy atento y grato amigo. Luis Cordero.

Referencia digna de estudio a ‘los chilenos que opinen lo contrario’, y al afán juvenil de la hija de Palma por recibir autógrafos…, hoy, cuando los emojis y los selfis suplen (¿) el encanto de toda letra.