Juan Carlos Jácome Ruiz

¿Subsidio y Focalización?

Supongamos que hay una empresa que produce un bien, que atiende al mercado local y al internacional y que el precio del mercado internacional es el doble del precio local. Viendo esto, y asumiendo que la empresa se desenvuelve en un mercado competitivo, esta tendría las siguientes alternativas de fijación de precios para el mercado local: mantener el mismo precio, fijar el precio internacional o fijar un precio entre el actual y el internacional. Todo dependerá finalmente de cómo es su demanda, sus consumidores.

En el escenario de que la demanda local que enfrenta la empresa sea tan sensible que no le permite modificar precios actuales, la diferencia entre el precio local y el internacional, sería una especie de cuantificación de lo que podría tener como ingresos si vendiera solo en mercado internacional: el costo de oportunidad para la empresa por vender localmente. Este costo no es un gasto, hay que tener esto claro. Asimismo, el que no se fije un precio local igual al internacional, bajo ningún concepto equivale a decir que se está subsidiando al mercado local.

En un entorno de competencia es complejo para la empresa fijar localmente el precio internacional. Sin embargo, para un monopolista esto sería pan comido, sin importarle el perjuicio social que este genere, tendría el poder para fijar localmente el precio internacional.

Ahora bien, si el monopolista decide esto, tampoco estaría eliminado ningún subsidio, estaría simplemente internacionalizando el precio para el mercado local. Y como su poder le permitiría además discriminar el precio para cada grupo de interés con la finalidad de extraer más recursos según sus respectivas capacidades, tampoco estaríamos hablando de una focalización sino de una discriminación de precios.

¿Por qué llamar entonces “focalización del subsidio a los combustibles” a una mera internacionalización de sus precios con discriminación de estos según la capacidad adquisitiva de los diferentes grupos?

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