Simón Espinosa Cordero

Crimen y castigo

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Domingo 14 de octubre 2018

Manuel Arévalo cometió un crimen y Gustavo Jahlk lo castigó. “Y quedó en paz lo vivo y en quietud lo muerto”.

El señor doctor don Manuel Mesías Arévalo Moreno, juez multicompetente, cometió un crimen y fue castigado por el señor doctor don Gustavo Jahlk, de grata memoria para los ecuatorianos que amamos la Justicia desnuda y lloramos por la Justicia ciega. “Sobre estas cosas, cariñosa hermana, ¿por qué a nuestro Señor no le preguntas?”

Y le pregunté. Y me contestó. “Fui destituido dos veces por el Consejo de la Judicatura, presidido por el doctor Gustavo Jahlk”, dice el exjuez Arévalo Moreno. ¿Y por qué le destituyeron, señor doctor?

El delito fue ratificar la inocencia de los 31 estudiantes del colegio Juan Pío Montúfar de esta capital. El fiscal correspondiente se había abstenido de acusar. “Me llamaron varias veces de la presidencia de la República, del ministerio del Interior, del ministerio de Justicia y del consejo de la Judicatura, como siempre era costumbre hacer, para que eche abajo lo hecho por el fiscal. Pero no soy ovejuno”, dice don Manuel. Y le castigaron trasladándole de juez a Lago Agrio, provincia de Sucumbíos, el 28 de mayo de 2015. Y este fue el primer castigo. Y ahora viene el segundo.

Don Manuel entró a trabajar el 8 de junio de ese año. Y no se acuerda si fue el 20 o 25 de ese mismo mes, cuando le inician una investigación de hecho, por una infracción disciplinaria el 5 de mayo del año 2015 como juez de Sucumbíos. Y explica don Manuel: “Antes de que yo entre a trabajar en Lago Agrio, yo ya había cometido una infracción disciplinaria”. Pedí-añade- que me den dos copias de dicha investigación, pero me dicen que “ya no existe”, Que ya no existe el original. “Luego, -continúa el “criminal”- me inician un sumario administrativo por error inexcusable, por haber emitido una resolución fuera de audiencia. He presentado el acta resumen de la audiencia de calificación de flagrancia, suscrita por el secretario de la Judicatura”. El director provincial del Consejo de la Judicatura pregunta al secretario si Manolo estuvo en la audiencia, y el secretario le responde, “sí, sí, señor director, sí estuvo”. Le preguntan a la procesada si estuvo, y responde que el juez Manuel sí estuvo en la audiencia y que por más señas “yo había ordenado su inmediata libertad”; pero nada de esto valía, sino unas fotos de unos policías que mostraban la audiencia vacía”.

Arévalo añade que “nunca nos dan a conocer el informe motivado para poder defendernos”, que acudió al Tribunal de lo Contencioso Administrativo y nada, y que se acercó uno de los integrantes del Tribunal y le dijo “Doctor, usted tiene la razón pero no podemos hacer nada porque es una orden desde arriba de no aceptar ninguna impugnación presentada por un funcionario judicial”.

“El más truhán se lleva la mano al corazón, /y el bruto más espeso se carga de razón”.