Salsipuedes




En el Laberinto de Creta, el de la mitología griega, Teseo logró salir luego de matar al Minotauro gracias al hilo que Ariadna iba desenrollando para guiarlo hasta la salida. En este laberinto en el que nos ha metido el coronavirus, no parece haber hilo en la madeja que ayude a encontrar ninguna salida. Al contrario, nadie tiene la punta del ovillo y cada uno jala un poco del hilo para su lado, cada uno tiene la razón, cada uno defiende su interés y, por supuesto, su bolsillo.

Si la orden de quienes nos gobiernan es quedarse en casa, la respuesta es que eso no es posible: o muero por el virus o muero de hambre así que hay que salir de todas formas, con salvoconducto o sin él. Si la orden es empezar poco a poco a salir a lo que han llamado “fase de distanciamiento”, los ciudadanos dirán que no hay las condiciones, que nos quieren contagiar y las autoridades serán acusadas de genocidio. De cualquier manera, serán crucificadas porque seguirán sumando muertos, porque han perdido toda credibilidad por el maremágnum de cifras de cada día y por supuesto, por las trapacerías constantes: un día es un sobreprecio en mascarillas, otro en gel, otro en fundas para cadáveres y otro en compra de alimentos.

Tal cual el virus, la corrupción es una de las epidemias más difíciles de combatir pues parece que los ciudadanos hemos creado el anticuerpo de la indiferencia

El salsipuedes ecuatoriano se complica con el continuo desfalco del Estado: sin ahorros y sin posibilidades de enfrentar lo que se viene cuando se empiecen a abrir las puertas y nos moje a todos, la enorme ola del desempleo, la pobreza extrema, la violencia y la enfermedad. Las salidas a la crisis parecen sacadas de la chistera de un mago. Las medidas que se anuncian apenas si tapan huecos y de ninguna manera resuelven problemas estructurales que son los que, tanto octubre de 2019 como esta pandemia han destapado: una brecha cada vez más grande entre quienes algo tienen y quienes no tienen nada, ni posibilidades siquiera de sobrevivir.

La palabra solidaridad, tan dicha a boca de jarro, no es más que un lugar común. En lugar de bajar los precios de los alimentos, que es lo único que se ha vendido en tiempos de pandemia, éstos han subido un 100% o más.

Quienes tienen plata prefieren sacar sus capitales fuera por miedo a la desdolarización o al dinero electrónico del que se habla como paliativo a la crisis. Si el Gobierno no le atina con ninguna medida creativa y quiere salir de la crisis con recortes y cobrando impuestos, la oposición tampoco da muchas salidas: que el Gobierno pida préstamos, pero que no pague sus deudas, que asuma todas las pérdidas y que satisfaga las necesidades de todos los ciudadanos. Sal… si puedes.

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