Gerardo Villacreces Carbo

El llanto de las “piedras lloronas”




En Checa, en el Valle del río Uravía, fuente de vertientes de agua pura y de vida; a criterio de entendidos, existirían valiosos restos arqueológicos. Infortunadamente, en la hacienda del mismo nombre, la EPMAPS, al parecer, sin cumplir los protocolos de la debida autorización para el ingreso a la propiedad de la consultora contratada para realizar los estudios; y, a priori, sin la profundidad de análisis del caso en cuanto a las afectaciones que pudieran darse, pretendería construir una Planta para el Tratamiento de Aguas Residuales; todo lo cual sin la previa socialización ni consulta a la comunidad.

II a. Checa está ubicada en el D. M. Quito, y se caracteriza por su geografía relativamente plana, afectada por quebradas que descienden del volcán Puntas, cuyo nombre se debe a la forma de su cima (4.452 msnm), las mismas que desembocan en las riveras de los ríos Uravía y Cartagena. b. Checa alimenta nuestro bagaje cultural, entre otros motivos, por evidencias que mostrarían haber sido parte de una de las obras constructivas más relevantes prehispánicas, esto es, el Qhapaq Ñan - camino real Inca, el mismo que permitió fortalecer la expansión política, social y económica del Tahuantinsuyo; ruta declarada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad en el 2014.Cabe añadir que, existirían estudios y hallazgos que indicarían que en el área habría vestigios de vasijas, ollas, copones de valiosas culturas indígenas. c. En Checa se habría dado parte de las reuniones de los próceres de la independencia, en la hacienda del coronel F. Checa, en honor del cual, la parroquia llevaría su apellido a partir de 1.913.  

III Cuenta la leyenda - aquella que conteniendo dosis de verdad e imaginación,   alimenta la tradición a la vez que endulza la historia y el alma - que las enormes y ceremoniales piedras ubicadas en el Valle de Uravía, lloraban en luna llena, cuyos llantos al oírlos los indígenas, era una señal para realizar ritos en honor a sus muertos enterrados junto a dichas piedras; osamentas que habría hasta la actualidad según algunos lugareños, e incluso una tola, lo cual, de ser cierto, acercaría maravillosamente el mito a la realidad…  

Conclusiones: La amenaza por la construcción de la planta de aguas residuales que impulsa EPMAPS, dada quizás por decisiones de burocracia de escritorio, que acompañada por el apuro y no por la razón, podría poner en riesgo dicho valioso patrimonio ancestral cultural; sin perjuicio del riesgo ambiental y de la eventual violación a los derechos de la naturaleza; afectando propiedades privadas y potencialmente la salud de personas. Ojalá, dicho proyecto sea detenido por la acción de protección planteada que ha llegado a mi conocimiento; y/o, replanteada su ubicación, con mayor motivo si el IRM establece uso de suelo como Protección Ecológica Patrimonio Natural. Mientras tanto, sea o no luna llena, se escucha ahora en los corazones de sus habitantes, el llanto de las “piedras lloronas”, dado por la desidia de algunos funcionarios municipales.

Suplementos digitales