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Información para robar

Probablemente no sea fácil dedicarse al robo. Es una actividad riesgosa. Como en otros “negocios”, los delincuentes hacen cálculos de riesgo, un mínimo análisis de costo/beneficio. Quienes no nos dedicamos al robo sin duda podemos percibir que una ciudad es insegura y muchos hemos sido víctimas directas.

La gran mayoría de la gente sigue yendo a trabajar, a la escuela, a comprar cosas, sin asumir que a cada paso será asaltado por quien va caminando a un lado.

Los delincuentes necesitan información para hacer lo que hacen. Imaginemos lo que tiene que pensar un ladrón una vez que decide que va a robar: 1) ¿Robo a la primera persona que vea o robo a alguien que sé que tiene dinero? 2) ¿Robo en cualquier lugar o robo en donde sé que es más difícil que me agarren? 3) ¿Robo a cualquiera o evito a quien parece capaz de reaccionar? Robar a cualquier persona, en cualquier lugar, sin importar aspecto o comportamiento puede resultar en asaltar a alguien sin dinero, frente a un policía y que ese alguien resulte ser un histérico o una valiente que se defienda.

Iba caminando por Río Ródano en la Colonia Cuauhtémoc. Para cruzar hay una escalerita como de seis escalones. Caminábamos por ahí dos hombres y una mujer como a las 11de la noche. Los dos hombres traíamos nuestros celulares en la mano mientras enviábamos mensajes. En eso, justo en la escalera, otro hombre detuvo del cuello a la mujer que iba con nosotros, y nos dijo “denme los celulares”. Nadie se asustó, simplemente no le entendí y pregunté: “¿Qué?”. Insistió: “Denme los celulares y efectivo”. Un segundo hombre sacó un cuchillo. Entendí. Entregamos nuestros celulares, efectivo. Justo antes de salir corriendo, uno de ellos se volteó y nos devolvió un billete de 20 pesos: “Para el taxi”, dijo.

Logré ver que se fueron en dirección del túnel peatonal de Reforma. Topamos con una patrulla. Le dijimos al policía lo que había pasado. El policía, que parecía aficionado a la adrenalina, me dijo que me subiera a la patrulla para identificarlos “si no cómo voy a saber quiénes fueron”. Dudé un poco, me separé de mis compañeros y en la patrulla nos arrancamos a buscarlos por Reforma y el paradero del metro Chapultepec. Encontramos fue el mar de gente que iba de camino a la basílica.

Después del robo me la pasé pensando qué pudimos haber hecho para evitarlo o zafarnos. ¿Por qué nos robaron? Porque traíamos los celulares afuera. Porque ellos nos veían antes que nosotros a ellos, y los policías, más atrás no los podían ver. Porque imaginaron que los dos hombres no nos resistiríamos si agarraban a la mujer. ¿Nos pudimos haber resistido o huir? Sí. ¿Hubiera sido una estupidez? Probablemente.

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