22 de February de 2011 00:00

Se hunde el Socialismo

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Carlos Alberto Montaner

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Arturo Valenzuela, secretario de Estado adjunto de Estados Unidos para América Latina, dijo que declina la influencia de Venezuela. Tiene razón. Si hace cuatro o cinco años el Socialismo del Siglo XXI parecía ser la fuerza ideológica determinante en Hispanoamérica, comenzado el 2011 las señales indican lo contrario. Los cinco países de esa cuerda política están en crisis.

Cuba, cerebro y faro ideológico del grupo, reconoce el fracaso de su sistema colectivista y trata de reemplazarlo por el “modelo vietnamita”. Raúl Castro se propone mantener el control político y económico, pero autorizando un tejido empresarial privado, pues el mercado es más competente que la planificación centralizada. Esta rectificación de rumbo deja al Socialismo del Siglo XXI sin referente ideológico.

Según Valenzuela, solo el 30% de los latinoamericanos tiene una opinión favorable del chavismo. Dentro de Venezuela, posiblemente ocurra igual, pese al control casi total de los medios . El pintoresco presidente gastó en 12 años 950,000 millones de dólares –una cifra mayor que todos los ingresos del Estado durante el siglo XX—, y lo que ha conseguido es la huida de un millón de venezolanos, crear la sociedad más corrupta y peligrosa de América Latina, cerrar la mitad del parque empresarial y comenzar la haitianización de Caracas.

La popularidad de Evo Morales en Bolivia cayó estrepitosamente tras su intento de subir el precio de la gasolina. El pueblo se lanzó a las calles y el gobierno debió revocar el decreto. Como les funcionó, ahora los bolivianos protestas ante cada medida de austeridad. ¿Qué sucederá? Lo habitual: una inflación que destruirá los fundamentos económicos del Estado Plurinacional de Bolivia.

En Ecuador aumenta la resistencia ante el desmedido apetito de poder de Rafael Correa. Primero violó la Constitución por la que fue electo y barrió el viejo parlamento para construir un Estado a su medida. Tras advertir que tampoco podía gobernar a su antojo, acosa a la prensa y utiliza los tribunales para destruir a sus adversarios. Su aversión al capital ha creado el peor de los climas económicos posibles: el ahorro se marcha al extranjero para salvarlo de la corrupción y el mal gobierno, mientras los inversionistas internacionales no quieren oír hablar de Ecuador.

En Nicaragua, el país más pobre y atrasado del Socialismo del Siglo XXI, el gobierno sandinista de Daniel Ortega, solo se sostiene por la incapacidad de la oposición para presentar un frente unido que le ponga fin. Bastaría con que los liberales tuvieran el patriotismo y el sentido común de presentar un candidato único para sacar del poder a Ortega. Es una verguenza que no lo hagan.

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