Francisco Rosales Ramos

Destruir la democracia

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Miércoles 13 de marzo 2019

El Foro de Sao Paulo creado por Fidel Castro y Lula y que deslumbró a Chávez, Correa, Ortega, Morales y Kirchner, se propuso destruir las democracias liberales e implantar regímenes autoritarios que, a pretexto de socialismo, eliminen las libertades fundamentales y se encaramen por tiempo indefinido en el poder. Claro que, a la vuelta de la esquina, resultaron organizaciones mafiosas que perseguían el enriquecimiento personal de los caudillos y sus camarillas, y someter a los pueblos a las restricciones y escasez que sufre Cuba bajo la dictadura más larga de la historia, y padecer la crisis brutal de Venezuela.

Los mismos que protestaban contra la conquista española, la aculturización de los pueblos y los “500 años de explotación y vasallaje”, se sometieron a 3 o 4 aventureros españoles que, a título de catedráticos de derecho, llevaron a los constitucionalistas criollos a imponer en Montecristi una estructura antidemocrática, que facilitó el asalto descarado a los bienes públicos, la limitación de las libertades fundamentales y perennizarse en el poder.

Ecuador ha logrado escapar de este esquema, más por las características de la naturaleza humana que por decisión de los pueblos, que inexplicablemente siguen apoyando electoralmente a los tiranuelos. Las caóticas elecciones seccionales previstas en Ecuador para el domingo 24 de este mes: 18 candidatos para alcalde en Quito, un número igual en Guayaquil, 22 en Santa Elena, similar número de aspirantes a prefectos, y centenares de candidatos a concejales en cada municipio, son la consecuencia de haber destruido los partidos políticos -objetivo del Foro de Sao Paulo- y el aparecimiento de movimientos políticos sin ideología alguna, sin cuadros para ejercer el poder y sin otro propósito que, salvo poquísimas excepciones, figurar como candidatos en campañas financiadas por el Estado y luego, en medio de la confusión, tratar de aprovecharse de cargos y fondos.

Pero si el futuro de las ciudades y las provincias se juega en este maremágnum de candidatos y ofertas, el del país corre mayores riesgos, al elegir 7 miembros de ese engendro llamado Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, que ha sido el instrumento para concentrar el poder, atentar contra las libertades y cobijar con la impunidad la apropiación mafiosa de recursos públicos. Cuarenta y más candidatos divididos en 3 listas, hombres, mujeres y minorías, dentro de las cuales se deberá votar por 3 candidatos del género masculino, 3 del femenino y 1 de las minorías. Por lo enrevesado de esta elección y el total desconocimiento de los candidatos, votar por 7 de ellos, sería una ruleta rusa que podría destruir la democracia, pues sus decisiones estarán marcadas por intereses e influencias de todo pelamen. El masivo voto nulo aparece como la única vía.

frosales@elcomercio.org