Francisco Rosales Ramos

“Déjenlo volver”

Esa frase la repitieron constantemente los partidarios de Bucaram, mientras estuvo asilado en Panamá por problemas con la justicia, derivados de su corto ejercicio de la presidencia. Correa engañó a más de uno de sus familiares ofreciéndoles su retorno al Ecuador a cambio del apoyo al gobierno en acciones contrarias a la ley. El de mayor trascendencia, el voto de Elsa Bucaram en el entones Tribunal Supremo Electoral para destituir a más de 40 diputados, sustituirlos con los “de los manteles” y allanar el camino para la Asamblea Constituyente, autora dela Constitución de 2008, que causa graves problemas y descoyuntamientos al Ecuador.

Ahora, la cantaleta de los correístas es la misma: el único objetivo de la Revolución Ciudadana es que el prófugo vuelva al Ecuador, para lo cual deben echar abajo la sentencia que lo condena a 8 años de prisión y la suspensión de derechos políticos, así como también otros procesos penales en trámite. Esta fue el compromiso en una última reunión del grupo. Y, sin duda, será parte fundamental del acuerdo secreto que les une con el PSC y ADN. ¿Hasta cuándo el subdesarrollo político permitirá los pactos reservados, cuando los acuerdos de gobernabilidad deben ser de público conocimiento de la ciudadanía? El presidente del gobierno de España tuvo que hacer público su vergonzoso acuerdo con los independentistas catalanes, que ha provocado masivas manifestaciones en contra.

En caso no logren destituir a la Fiscal General, tendrán control de la sala de lo penal de la Corte Nacional para no dejar cabo suelto en su propósito. Para ello han tomado el control de las comisiones legislativas a fin de proteger a sus peones en el Consejo de la Judicatura. De esta manera aseguran el recurso de revisión que dejará sin efecto la sentencia condenatoria y archivarán los demás procesos. Para eso sirven los 51 votos en la Asamblea. Nada de políticas públicas, leyes para combatir la inseguridad, la crisis económica y el desempleo. Esos temas importantes no interesan al prófugo. Todo el poder político del correísmo está dedicado a la impunidad al caudillo y sus alfiles.

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