Rodrigo Borja

Crisis económica global

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Domingo 09 de octubre 2011
9 de October de 2011 00:41

Han sido 18 las crisis graves y generales de la economía mundial: en 1787, 1826, 1836, 1847, 1857, 1864, 1873-1877, 1882-1884, 1890-1893, 1900-1904, 1907, 1913, 1920-1922, 1929, 1970, 1989, 2008 y 2011. Cinco de ellas fueron de amplio alcance: las de 1929, 1970, 1989, 2008 y 2011.

La de 1929 fue una crisis depresiva del sistema capitalista, que produjo quiebra de empresas, baja de producción, restricción del empleo, hundimiento del mercado de valores y recesión.

Esa crisis puso en evidencia las debilidades de la economía clásica —con sus inhibiciones estatales— para manejar el proceso de la producción. La depresión, el desempleo y la pobreza fueron de tal magnitud, que Keynes propuso, como solución para reactivar la economía, contratar trabajadores desempleados solamente para "abrir y llenar pozos”, pues esa movilización monetaria generaría la demanda efectiva de los trabajadores que activaría la producción.

La segunda gran crisis fue en los años 70 por la escalada de los precios del petróleo y su onda expansiva se extendió por el mundo. Hubo terribles desequilibrios en los sectores internos y externos de la economía.

Bajaron las tasas de crecimiento, la inflación alcanzó dos dígitos, el desempleo se elevó en un 50%. Países con superávit sufrieron problemas de balanza de pagos por las bajas productividad y competitividad de sus economías.

La crisis de los 80 tuvo rasgos peculiares que desconcertaron a los economistas. Recuerdo haber estado en 1982 en la casa del embajador Germánico Salgado en Madrid con los más destacados economistas de América

Latina: Felipe Herrera, Aldo Ferrer, Enrique Iglesias, Ricardo Ffremch-Davis y otros. El propio anfitrión era uno de los grandes economistas de nuestra América. Y me llamó la atención la acusada disparidad de opiniones que se produjo en la reunión. Sólo con el tiempo pudo verse que era una crisis cualitativa y cuantitativamente diferente de las anteriores porque fue una mezcla de recesión e inflación —que obligó a los economistas a inventar una nueva palabra: estanflación— y tuvo una universalidad hasta entonces desconocida.

A ese orden de cosas se unió la implosión de la Unión Soviética por causas políticas y económicas.

La fe ciega en las bondades del mercado para conducir la economía produjo dos nuevas crisis: la de Wall Street el 2008 y la actual, que ha colocado a EEUU al borde de la suspensión de pagos. Son crisis de la "nueva economía" formada por los softwares de la informática, las telecomunicaciones instantáneas y la robótica aplicada a la producción industrial. Y son otros fracasos de la “sabiduría” de las fuerzas del mercado, hasta el punto que ha resultado certera la advertencia de Paul

Samuelson: "Los sistemas de mercado no regulados acaban destruyéndose a sí mismos".